martes, 30 de diciembre de 2014

Suite para guitarra y orquesta en Mi bemol menor (fuga)


Hola, qué tal, soy lo que Keynes llamaría "un caso perdido".

Llevo un rato largo despierto, pero dedicándome a otros menesteres, aunque todavía se puede considerar que esta es una buena hora para una canción de "buenos días".

Siempre hay algún purista suelto pregonando que la buena música dejó de existir hacia mediados del siglo XIX, y siempre se me ocurre que sería una gran respuesta para ellos un sonoro "¡Pues ponte un puto disco de Yngwie!".

Ya hablé del virtuoso guitarrista sueco en otra ocasión (puede que en más de "otra", si me apuras), pero entre ayer y hoy me ha venido a la mente una anécdota que me dejó bastante marcado.

Fue en un concierto suyo hace ya unos siete u ocho años. Un Yngwie J. Malmsteen visiblemente entrado en carnes subió al escenario ante un público no excesivamente numeroso para el renombre que llevaba consigo el músico. Con una melena alborotada, empapado en sudor y embutido en una camisa con más volantes que tela, empezó a tocar Evil Eye.

El concierto se prolongaba en solos agónicos, con todas las texturas imaginables, llenando el escenario sin necesidad de engordar aún más, mimando a su mítica Stratocaster como si fuese a romperse en cualquier momento, a la vez que torturándola con sonidos imposibles en las manos de cualquier otro guitarrista.

Era jodidamente hermoso. Arte con todas las letras.

Pero tras la interpretación más impresionante que se me hubiera podido ocurrir de su Far beyond the Sun pasó algo. Puede que de pronto se acordara de que no era Bach, sino un metalero gordo tocando ante un montón de melenudos. El espíritu de Keith Moon se apoderó de él, obligándole a blandir la misma guitarra que instantes antes había acariciado como si fuese lo único en este mundo y, ante una audiencia entregada, hacerla migas contra el escenario. 

Aquel arrebato violento que dejó en el chasis una guitarra que en principio no podría pagarme ni aunque me metiese a camello fue, en cierto modo, una catarsis. Me imaginaba una y otra vez a Beethoven volviéndose loco y reventando el piano después de componer una sinfonía, y luego me acordaba de los puristas que alababan la música tildada con el genérico de "clásica" (que por lo visto vale para todo).

Y sin más explicación, aquí queda un tema que explica por sí solo la conmoción de aquel momento. El que quiera meditar que medite.

Buenos días.

domingo, 28 de diciembre de 2014

Loser


Me he metido en un bucle musical.

Buena forma de empezar la carrera hasta las trescientas entradas, ¿no? 

El caso es que ahora mismo no soy capaz de buscar algo nuevo que escuchar, aunque no creo que haya llegado a mi tope de escuchar cosas, si es que eso existe.

Aunque al parecer lo que se me están acumulando esta vez son las dedicatorias, así que esta entrada va para la pesada de Irene, con una lista de razones que hacen que quiera escribir esto:

- Así deja de darme la brasa con este tema cada vez que me vea.

- Se le ocurren cosas como presumir de poder escupir muy lejos, pero luego a la hora de llevarlo a la práctica resulta que es mentira.

- Cuando se ríe ronca, o más bien gruñe como un cerdito, y ese detalle siempre me ha parecido muy tierno a la par que gracioso.

- Si se pone es más cabrona que yo.

- Ni siquiera sé si lee el blog (supongo que lo averiguaré después de hoy).

- Si alguna vez alguien me hace un vídeo para felicitarme por algo, quiero que se lo encarguen a ella, y que reciba libertad creativa total, como Orson Welles con Ciudadano Kane.

- El punto anterior es INNEGOCIABLE.

- Es capaz de ir a recogerme a Mataporculo del Páramo.

- En su casa (más o menos por la zona de Mataporculo del Páramo, pero no el mismo de antes, sino otro Mataporculo del Páramo más lejos todavía) hay un montón de gatos.

- De hecho hay más gatos que vecinos.

- Se ríe mucho (a veces sin gruñidos), y eso te salva cualquier chiste malo.

- Creo que jamás me ha enviado un audio por Whatsapp, y eso lo valoro mucho.

- Es muy susceptible a la denominada "bomba de humo", milenaria técnica ninja de huida (a veces también llamada "cuerda huida" por un videojuego cuyo nombre no recuerdo ahora mismo).

- Es más, es la única persona que puede quedarse sola con una bomba de humo y no darse cuenta.

- A lo mejor te dice que no, o que no ha sido idea suya, pero le gusta disfrazarse.

- Y lo sabe.

- Insisto: escupe realmente mal.

- Y por último y más importante, hay pocas personas que necesiten tan poco para hacer cosas por ti como ir a buscarte a Mataporculo del Páramo, o hacerte compañía cuando estás rodeado de desconocidos en un cumpleaños y beber es tu única salida digna.

En conclusión, Irene mola mazo, al contrario que esa misma expresión. "Mola mazo" no mola mazo.

Irene sí.

Así que aquí dejo el Loser, de Beck, que tampoco mola mazo, y fue básicamente lo que dio la fama al pesado en cuestión, para atestiguar dos cosas a título personal: La primera, que solo he escogido esa canción por poner algo diferente a lo que estoy escuchando estos días. La segunda, que hay veces que la música no tiene nada que ver con el tema del que hablo.

Pero yo estoy bien, gracias.

miércoles, 24 de diciembre de 2014

Y ya van doscientas



Hoy hay pocas facetas en las que pueda ser optimista, pero la perseverancia se encuentra entre ellas. De hecho, siempre la considero una pequeña y solitaria victoria que nadie más puede valorar.

Y no se me ocurre nadie mejor a quien dedicársela que la persona por la que empecé a escribir. Que llegases a mi vida ha sido lo más importante que me ha pasado. Perderte para siempre es lo más importante que he hecho desde entonces.

A veces llegan días negros y solo les sustituyen los grises. A veces cualquier satisfacción, por enorme que sea, se convierte en cenizas al tocar tu boca. A veces esperas que una risa infantil te despierte pero lo único que se mete en tu cama es el frío que se cuela por la ventana para darte patadas bajo las sábanas.

Y me deshago recordando cuando te podía abrazar y consolar mientras le susurraba a mi propia mente que jamás dejaría que nada malo te pasara porque me hervía la sangre solo de imaginarlo.

Ahora todo eso es humo en mi cabeza, formando figuras al azar cada vez que bajo la guardia. Como dijo Walt Whitman, me ha tragado un océano de dolor, pero ya no sé si cabe más de eso en esta nota. Y solo me gustaría poder verte una vez más, y hablarte; o encontrar a alguien a quien poder gritar por todo lo que no he gritado hasta hoy, porque antes solo quería hacerte reír y ahora soy adicto a echarte de menos.

Pero a la mierda, siempre quise hacer algo bonito para ti.

Y ojalá esto lo fuera.

Por eso hoy te dedico cada pensamiento, porque contigo se fue la mejor parte de mí, porque conmigo se quedó la mejor parte de ti, y porque a veces no puedo deshacerme del peor trozo de memoria. Y sobre todo porque por muchas veces que te diga “adiós” nunca bastarán para despedirme del todo.

Y porque si hay alguien por quien quiero seguir en pie, esa persona eres tú.

martes, 23 de diciembre de 2014

Paraisos artificiales


Una frase.

Una simple frase es lo único que ha impedido que la canción prevista viniera con esta entrada, la previa a la 200.

La verdad, soy una persona bastante enfrentada a la dialéctica, y me gusta mucho más esta posición después de andar leyendo a marxistas muertos que ensalzaban a la misma clase obrera a la que párrafos después tachaban de hatajo de borregos estúpidos. ¿Y las palabras son su arma? Si pueden hacer eso con el lenguaje, es que Daniel Day-Lewis tenía razón y las palabras en realidad no significan nada.

Pero las palabras sí que tienen sentido. Un simple sonido puede convertirte en un ente en perpetua caída como el miliciano de Robert Capa, congelado en el momento exacto en el que la frontera entre tu mundo y otro se disipa. Da igual si algo tiene peso o no, porque ahora todo y nada lo tiene al mismo tiempo. Son días de lo efímero, donde las apariencias valen más que el resto, porque no importa lo rico, culto o viajado que seas; sino que lo parezcas más que nadie. Todo es artificial y los conceptos se difuminan, pero las fronteras siguen más patentes que nunca. Vivimos en el mal chiste que le contaría Jimenez Losantos a un internacionalista.


Basicamente es como Rob fingiendo ante Liz que le cuesta decir "te quiero" mientras se dice a sí mismo que solo a un gilipollas le costaría decir algo así. Y es cierto en muchos más sentidos. Decir algo no cuesta nada. Montar revueltas en Twitter es muy fácil. Hasta ese punto hemos banalizado el lenguaje.

Y mientras tanto las calles vacías.

Tal vez sea que el tiempo nos afecta a todos, que nuestra mente moldea las palabras con un torno distinto cada vez. Dan ganas de asomarse a la ventana y ver cómo la propia calle pasa por delante sin hacer nada. Tal vez los edificios que hay delante se derrumben con el tiempo y así seas capaz de notar algo, porque parece ser que lo tangible es inútil.

De momento yo no puedo con una sola frase y me quedo a la espera de la siguiente entrada con ella en la garganta. Sin salir por mi boca, sin traspasar la frontera de mis labios. Vigilante cual personaje de Alan Moore.

¿A veces ser feliz qué poco cuesta? No, a veces cuesta tanto...

domingo, 21 de diciembre de 2014

Me


De aquellos barros, estos lodos.

Ayer empecé la noche en un cumpleaños al que ni siquiera debí haber sido invitado. La idea era llevar bebida, así que me planté allí ante un montón de desconocidos con mi botella de ron, en plan Long John Silver, e hice la única cosa digna que podía hacer ante un montón de personas con conversaciones ajenas a mi.

Beber.

Terminó el cumpleaños y me las ingenié para escapar sin ser visto (la bomba de humo es mi especialidad) y dejarme caer por otra fiesta, la de un amigo que llegaba de una barra libre.

A lo tonto empezó a juntarse gente mientras vagábamos de bar en bar. No sé qué celebraba la gente, pero me llovían cervezas gratis de todos los lados. En cierto momento tuve hasta dos a la vez. Sin embargo, el mayor descubrimiento fue uno de los compañeros de equipo de mi amigo. Cada cosa que salía de su boca daba como resultado un descojono general; como cuando apareció un tal "Guindi", específicamente, el "Guindi" de un pueblo de la zona (porque se conoce que hay varios y se reparten por territorios), a la puerta del bar en el que estábamos, y cuando salió el dueño a echarle la bronca (yo que sé por qué), el colega de mi colega empezó a andar de lado, como los cangrejos de mar, cantando "yo me voy por mi izquierda, yo me voy por mi izquierda..."

Y luego apareció una canción que he buscado hoy por puro acto reflejo, ya que de lo pegadiza que era se ha abierto paso tras los nubarrones de mi señora resaca, y que ahora puedo identificar como Ella (tu piel morena) de Viceversa. Os recomiendo buscarla porque no tiene desperdicio.

Pero la elegida de hoy, a las puertas de mi entrada 200, va a ser este tema del Forever de Perkele, porque más o menos me hace pensar que no me equivoqué ayer (ni tantas otras veces) haciendo un desvío en la ruta para tomar algo con un amigo, lo cual siempre viene bien.

Feliz resaca.

sábado, 20 de diciembre de 2014

Fools gold (o diez cosas que he aprendido en los últimos días)


Llevo un par de días encadenando celebraciones, y he aprendido unas cuantas cosas en todo este tiempo. Por un lado me he vuelto más sabio, y por otro más tonto.

¿Pero qué he aprendido realmente de todo esto? He aquí mi lista random:

1- La frase "por un lado me he vuelto más sabio, y por otro más tonto" es una gilipollez (esto lo he aprendido ahora mismo).

2- El mismo pensamiento cortoplacista que dio lugar a la ley de protección de la seguridad ciudadana (tildada, y con razón, de ley mordaza) puede dar lugar a la desaparición política de los que intentan protegerse detrás de ella.

3- No es fácil encontrar gente que se apene por el amago de Angry Birds en la sede del PP de la calle Génova, lo cual debería preocupar a más de uno. Que te estrellen un coche a la puerta es un buen termómetro de tus niveles de popularidad

4- Puede suceder que el hecho de meterte en la cama con dos chicas no sea una experiencia tan agradable como pueda parecer así de oídas (o leídas).

5- A veces organizar una cena no implica cenar.

6- Queda apenas un par de entradas para alcanzar las doscientas publicaciones en esta santa casa.

7- Lo anterior me ha costado un huevo en comparación con lo rápido que llegué a las cien.

8- Trabajar de resaca es una mierda, aunque sea durante poco tiempo.

9- Ya sabía que nada sale nunca según lo planeas, pero puedo aplicar esto también a las sorpresas. Las sorpresas no salen bien, ni salen mal, son sorpresas. Para todo el mundo. Luego ya depende de si son sorpresas agradables o desagradables.
10- ¿Cómo saber si ya no eres un crío? Prueba a desaparecer por dos días con el pretexto de "es que he quedado" sin que nadie te llame ni una sola vez durante ese plazo. Si al volver no hay más que un comentario sarcástico al respecto esperándote, lamento decirte que estás específicamente a las puertas de la prórroga de tu juventud. Aprovéchala.


Bola extra: Con respecto al número 10 de esta lista, si el comentario además de sarcástico es malintencionado, lamento tener que decirte (y de momento me alegro de no ser tú por ello) que dicha prórroga se acerca a su fin. Aprovéchala MUCHO.

miércoles, 17 de diciembre de 2014

Killing is my business... and business is good


Se me va de las manos el autocontrol por momentos.

Hoy toca una actualización pequeñita, porque mañana tengo mucho lío por cosas que no vienen al caso (y que no me da la gana contar... de momento).

La cuestión es que flipo con que haya gente tan interesada que ni siquiera sea capaz de ocultarlo, cuyo concepto de medrar consiste en rebajarse ante supuestos superiores para que los aúpen hasta donde no quieren llegar a base de esfuerzo.

El título de la canción del disco homónimo con el que Megadeth se lanzó por primera vez al mercado en 1985 tal vez aporte una pista de lo que pienso al respecto de este tipo de gente, así como de otros muchos hipócritas que se dedican a ello de mil formas distintas; porque hay muchas maneras de mentir y manipular a los demás, tantas como posibles objetivos; aunque formas de tomárselo no hay tantas:

1- No te enteras.

2- Te das cuenta pero te gusta y sigues el juego.

3- Te das cuenta y te pones a escuchar thrash metal a toda hostia para dar salida a cada cabreo tonto (al final grupos como Megadeth, Metallica, Slayer, Exodus... van a hacer más por la tranquilidad que el Valium).

Menos mal que se acercan las vacaciones.

martes, 16 de diciembre de 2014

Old School Love


Vale, esta vez arranco el día con una novedad que me llega por Twitter.

Es poco lo que sé de High Voltage, de momento. Son un grupo de Madrid (y su nombre no es lo único que me recuerda a AC/DC) que me ha empezado a seguir en la mencionada red social, y me ha entrado curiosidad por ver qué hacen.

En YouTube me crucé con Old School Love, single de su recién salido disco con el mismo nombre, y la verdad es que a juzgar por este tema suenan a mil cosas distintas. Los riffs tiran un poco a los temas más rockeros de Led Zeppelin, y por momentos a AC/DC; sin embargo, el estribillo (de lo más potente del tema) casi me suena a New York Dolls. Lo escuchado hasta ahora me sabe a poco, pero me deja buen sabor de boca.

Luego sigo buscando y me topo con su disco en Amazon (lo podéis pillar haciendo click aquí), donde veo nuevas referencias en versiones, como la de Chuck Berry (Johnny B. Goode) o la de los Rolling Stones (Brown Sugar), y me pregunto: ¿qué tal le irá por aquí a un grupo de estas características? Pensando en ello, no se me ocurre ninguno que se acerque a ese estilo, y en especial cantando en inglés.

Puede que tiren por lo clásico, pero son una apuesta arriesgada. De momento su disco queda entre mis futuribles, y su single entre mis canciones madrugadoras.

Buenos días.

domingo, 14 de diciembre de 2014

Sex on the farm


Todavía huelo un poco a Madrid.

El viernes salimos a las 8:00 a.m. para que nos diese tiempo a ver todo lo que íbamos a ver (que era mucho, tal vez demasiado), y el bus decidió que lo mejor era ir por nacional en vez de por autopista (aunque luego se comiera el peaje igual).

La paletada por la capital (como bien dice una de las protagonistas de esta historia, a la que, por aquello de las alusiones a terceros y el anonimato, llamaremos Jello Biafra) estaba a punto de comenzar, y los ánimos caían desde antes de bajar del bus, cuando todos estábamos en pie con los abrigos y las mochilas encima, deseando que se abrieran las puertas por diversos motivos dependientes de una misma razón: bajar de ese puto infierno rodante.

La profesora encargada de la práctica (a la que llamaremos Teddy Bautista), harta de vernos pulular por ahí, gritó "¡Sentaos!", y se hizo el silencio. Yo, que todavía iba empanado, no me enteré de nada y grité "¿Cómo?".

Ese era el nivel.

Llegamos a la tumba de Goya con muy poco respeto por el finado, si os digo la verdad, imitando con menos vergüenza que criterio un acento maño que acababa derivando en versiones decimonónicas de Violadores del Verso (entre otras cosas).

Mientras pasaban los sitios por nuestros ojos (y nosotros por los propios sitios), Jello Biafra, yo y otra compañera a la que llamaremos Janis Joplin, acabamos formando una especie de núcleo antisocial, hasta las pelotas de la clase, Teddy Bautista y Madrid (por el contexto) a partes iguales.

Había otro compañero más sociable, al que podríamos llamar PSY (¿No te gustaba el K-Pop?), y que a lo largo de la mañana iba y venía según le fuera pillando entre foto y foto (la verdad es que sí que parecía un guiri el cabrón). Janis, Jello y yo empezábamos a dudar de su fidelidad al bloque antisistema, pero cuando llegó la pausa para comer (y tardó en llegar), nos guió lejos de la masa de seguidores de Teddy Bautista hasta el retiro, donde Janis sacó un par de LPs...

La pena es que nos dejásemos por el camino a Nick Holmes. Y encima era su cumpleaños.

En fin, que afectados como estábamos por la música de esa sucia hippie, el mundo se volvía raro por momentos, y empezábamos a no saber ni la velocidad que llevábamos. 

Jello Biafra: ¿No vamos muy despacio?
Yo: No lo sé.
Janis Joplin: Nosotros vamos bien, el que va muy rápido es PSY.

En estas que llegamos a una cafetería frente al estanque, con una camarera muy maja y una buena B.S.O., que se volvió aún mejor cuando empezó a sonar Libertad sin ira, y Jello Biafra proclamó "¡eh, la canción de Miguel Ángel Blanco!".

Armados de café (que falta nos hacía), llegamos al palacio de cristal, donde alguien, no sé quién, estaba haciendo una performance, no sé cuál, y el buenrollismo de las bandas ambulantes que tocaban villancicos por todo el parque fue sustituido por un sonido que no sé si podríamos llamar música. Algo nos petó los pocos circuitos que nos quedaban sanos, entramos en contacto con el Maestro Constructor de Lego (poco después me coronaría divagando sobre si era el Maestro Constructor de Lego o el Maestro Constructor del Ego, porque entonces me pareció metafísico de la hostia), y entendimos el arte.

Se nos olvidó a los dos minutos.

El Museo del Prado ya fue el apoteosis. Llegamos en medio de otra performance muy distinta, que consistía en mantener la compostura y parecer normales (la jodíamos cada vez que abríamos la boca, eso sí), y volvimos a escindirnos del grupo en lo que tardamos en dejar los abrigos (igual es que Jello Biafra tenía razón e íbamos muy despacio).

Sin correa que nos sujetase, dimos rienda suelta a todo lo que teníamos dentro, con PSY dando por culo, Janis Joplin alabando la capacidad expresiva de Goya, Jello Biafra queriendo chupar Los Fusilamientos del Dos de Mayo, y yo dándome sustos porque la gente se había vuelto repentinamente sigilosa.

En cierto momento, me quedé fascinado con haber pillado WiFi cuando noté que Janis Joplin me estaba hablando.

Janis Joplin: ¿No nos encontraremos ahora con los de clase?
Yo: Estarán viendo lo de Goya.
Janis Joplin; Nosotros estamos viendo lo de Goya.
Yo (tras levantar la mirada del móvil): Ah...

El ambiente empezaba a resultar cargante. Necesitábamos que nos diera el aire como el comer (que también lo necesitábamos), así que fuimos hacia la salida. El problema es que El Prado tiene unas cuantas. Nos volvimos a separar de PSY, que se quedó embobado con alguna otra obra de por ahí, y tomamos las primeras escaleras que pillamos, siguiendo los cartelitos en la pared en los que ponía "salida". Y cuando llegamos...

Esta no es la salida del guardarropa.

Y vuelta a empezar. Las esculturas parecían todas iguales, llegábamos a salas en las que no había más salida que la puerta por la que acabábamos de entrar, y yo no podía hacer nada más que acelerar el paso y descojonarme.

Janis Joplin: ¿Pero de qué te ries?
Yo: Ah, ¿que a ti no te hace gracia?
Jello Biafra: Yo me quiero ir ya, ¿qué estamos haciendo?

Y por fin apareció PSY.

Nos enganchamos a una fila de japoneses y, aprovechando su rebufo, dimos con el mostrador de las audioguías y pudimos enfilar el pasillo para llegar al guardarropa, coger nuestras cosas y salir a la calle, donde el aire ya se llevó los restos más gordos de la caraja. Solo quedaba el viaje en bus, con la boca como una alpargata y sin apenas comida ni agua en las mochilas.

Menos mal que siempre hay un bar abierto cerca.

Paró el autobús, y Janis Joplin partió hacia la facultad, dejando una vacante en el grupo que tuvo que ocupar el cumpleañero, useasé, Nick Holmes. PSY, Holmes y yo somos hombres por definición, pero Jello Biafra prácticamente lo es por filiación, así que para prolongar los últimos retazos de la odisea madrileña, acabamos recurriendo al socorrido tema de hablar de chicas.

Especial mérito a Jello Biafra por recuperar el concepto de "mujer gamba", que no oía desde que iba al instituto, de modo que la única chica del grupo era en realidad el más hombre de los cuatro.

¿Y por qué el título de esta entrada es Sex on the farm? Eso queda en las conciencias de sus protagonistas, como lema perpetuo a un viernes que permanecerá siempre en nuestras memorias.

Aunque seguramente no nos volvamos a acordar de ello...

jueves, 11 de diciembre de 2014

Yo, Yomismista


No quiero tener nada que ver contigo.

Subnormal, ¿te tragaste todo el rollo del ser sociable por naturaleza? Pues vete a por libros de autoayuda sobre cómo no ser totalmente gilipollas y asfixiante. O a tomar por el culo, si lo prefieres.

Sales a la calle y te encuentras con todo de cara, aunque lo quieras ignorar. Sobre todo ahora, cuando la calidez de las luces de navidad se mezcla con los mendigos a la puerta de los supermercados y las iglesias. Y aunque lo ignores puede que más tarde te quejes sobre eso mismo desde la barra de un bar. Organiza cuanto quieras, hipócrita de mierda, eso no te cambiará por dentro.

Charlas,  concentraciones, manis...

¿Sabes lo que pasa? Que hasta en la lucha de clases hay clases. Si quisieras darle la vuelta a todo sería a través de involucrarte, de establecer conexiones con gente que te importa una puta mierda para labrar un objetivo común, y hasta en ese punto me juzgarás, lanzando una puta mirada por encima del hombro para hacer tu día. ¿Quieres hablar de lo que has leído? ¿Marx (y si es así seguro que habría sido solo por poder decir que lo has hecho)? ¿Hegel? ¿Althusser? ¿Sartre? ¿Maréchal? ¿Max Nettlau? ¿El puto Orwell? ¿Crees que se basa en eso? ¿Crees que tienes más ideas por haberte obligado a leer a más autores? Porque si es así te equivocas, todas tus ideas son plagios de quienes tuvieron las suyas, y hasta un analfabeto podría saber cuándo le están dando por el culo y cuándo no. Sabes que solo es por presunción, por la importancia que te das al ir por ahí como si fueras una libreta de citas de Thomas Müntzer andante. 

En el fondo te importa una mierda. En el fondo te importo una mierda. Sabes que no me necesitas. Es lo mismo que tienes cuando vas a una charla que te da igual para poder decir que has ido. Solo quieres participar de ello, porque es tu forma de "ser sociable por naturaleza". Ya solo sabes ser así.

Pero yo paso, hoy prefiero discurrir paralelo a todo, y por eso me dedico esta canción del disco más antisocial de Def Con Dos. Recargando (2004).


Y la persona a la que va dirigida esta entrada sabe quién es perfectamente. Tu canción no es esta, sino la que puedes encontrar pinchando aquí.

Que te jodan.

miércoles, 10 de diciembre de 2014

King George


Algo curioso sobre el tiempo:

Puede que haya gente a la que le sorprenda saber que los de la foto eran Dover en sus tiempos. De hecho, casi parecen esa gente que sabe hacer música pero parece demasiado fea como para estar en la portada del disco. Y que conste que para hacer ese juicio me estoy basando en que estos:


son Dover a día de hoy.

¿A qué viene esta historia? En plenos noventa, siendo yo un chaval, aparece un grupo español que se come el mercado haciendo un rock muy parecido al que podría venir de una escena tan específica como la de Seattle. Toques punk en las guitarras, ritmo agresivo y una voz femenina muy rasgada que combinaban como si hubiesen ido juntos de la mano toda la vida. Y lo más raro: cantaban en inglés.

De pronto, todo el mundo hablaba de Dover. Yo me iba a comer un domingo a casa de mi abuela, y mientras me daba la propina me soltaba "oye hay unos tíos que tocan de puta madre". A un amigo de la infancia le gustaban especialmente, porque Dover (como me pasó a mi ni más ni menos que con Soziedad Alkoholika a una edad bastante temprana) supuso su acercamiento a muchos otros grupos.

Hasta que llegó 2006.

Ese mismo año, de la mano de EMI, aparece Follow the city lights, y Dover hace algo más que pasar de la imagen de arriba a la de abajo. El rock alternativo con toques punk, voz rota y ritmo agresivo desaparece para dar paso a una especie de electropop con sintetizadores que no se usaban desde que Sting tenía acné y lo que algún hipster llamaría "estética retro". Mi amigo de infancia se lavó las manos y dijo que podrían meterse su disco nuevo por el culo. 

Yo no quisiera juzgarlos de un modo extramusical (y su cambio de dirección me pareció una basura), pero la imagen que dieron fue la de ser gente a la que no le importa venderse, cambiar música por estética y demostrar que la pose anterior era impostada.

Y luego resulta que el vendido es Fito.

En fin, por lo menos quedan cosas que no se pueden borrar, como este King George, primer sencillo del disco que en 2001 les debió de suponer todo un dolor de huevos/ovarios, ya que su título, I was dead for 7 weeks in the city of angels, alude tanto a problemas de grabación como a una gripe que dejó para el arrastre a Cristina Llanos (vocalista y la más cambiada de la foto).

Y con esto, buenos días.

lunes, 8 de diciembre de 2014

La flama


Hace un rato me he acordado de aquel capítulo de Los Simpson en el que Homer, creyendo que es sábado, se dedica a vaguear en el sofá hasta que Marge le recuerda que no es sábado, sino miércoles, y le toca ir corriendo a la central nuclear. Luego, vuelve a aparecer descansando, y regocijándose en el placer de un verdadero sábado al mismo tiempo que maldice esos miércoles-sábado como el que casi le cuesta el empleo.

Hoy no es un miércoles-sábado, pero sí un lunes-domingo, y ambos son días de mierda por lo que conllevan per se, así que el malestar psicológico que causan se une a la rareza de pasar un lunes "a la fresca", tratando de ignorar una frase subconsciente que no para repetirse.

Deberías estar preocupándote por algo.

La confusión también es un motor de funcionamiento humano. Hacemos cosas raras para no sentirnos fuera de lugar, al igual que las hacemos precisamente por ello. Es como terminar un puzzle y ver que falta una pieza, como ver una peli en el ordenador y que el cursor no se haga invisible.

Es extraño.

Mucho.

De cojones.

Así que nos dejamos llevar por la confusión, con un estúpido sentido arácnido zumbándonos en el oído sin que ningún peligro real se manifieste, sin garantía de recuperación de las horas que pasan muertas y alejan algo que no conseguimos identificar.

Y un chute de energía para despedir-comenzar la semana y quitarse de la cabeza estas mierdas será La flama, canción que da nombre y abre el disco de 2004 de Obrint Pas.

Felices dudas.

domingo, 7 de diciembre de 2014

Vintage


Hay domingos que no cambiaba por nada.

La gracia de muchas cosas radica en lo que Newton llamó el principio de acción y reacción. A cada acción le corresponde una reacción, tanto igual como contraria. Si yo cojo una piedra, la reacción igual es que la piedra se levanta del suelo; y la contraria es que la piedra tira de mi hacia el suelo con la misma fuerza con la que la levanto. En otras palabras, que pesa.

Esto significa que hay ciertas consecuencias a cada acción.

Sin embargo, si no puedes con tu alma un domingo, pero piensas en el sábado anterior y al rato te estás descojonando, es que tu reacción contraria merece la pena.

Y ayer, además de todo lo que hoy me hace descojonarme pese a mi resaca, encima me acabaron regalando un sombrero (no sé por qué me hacen tanta ilusión, pero ya tengo alguno que otro, y a veces no sé ni de dónde coño salen).

Y para alargar la calma del mañaneo, hoy me quedo con Vintage, de Puto Largo (de Dogma Crew) y su disco de 2011, Mi toque de color. A lo mejor un lunes no podría soportar esta canción (en la que participa Legendario, también de Dogma Crew), pero hoy sí. A pesar de que su mensaje sea prácticamente lo contrario a lo que quiero transmitir, el ritmo acompaña y con eso me vale. 

Feliz domingo.

sábado, 6 de diciembre de 2014

El mundo de la cultura. ¿Vendidos o comprometidos?


Anoche me topé con esta emisión de La Tuerka sobre el arte, la dimensión y el papel del artista y su intervención en la sociedad, y la verdad es que me atrapó por completo.

Atención a algunos momentos, como la entradilla de Pablo Iglesias y las intervenciones de Fernando Castro y César Strawberry porque no tienen desperdicio. Del mismo modo, Nega tiene también buenas participaciones, pero a veces queda un poco retratado frente al profesor de estética de la UAM por tener un discurso algo encorsetado (aunque en líneas generales da muy buen nivel en el debate).

Y en lo referente al tema que se trata, voy bastante en la línea de lo que dicen el líder de Def Con Dos y el filósofo del arte (salvo por su intervención final). Un artista que se precie debe tratar de eliminar barreras que distorsionen su obra, sean del tipo que sean; y también me suscribo a lo dicho por Neorrabioso: la obra de arte no tiene unas obligaciones políticas que tal vez si podría tener el artista en su faceta humana.

No me expandiré mucho más en esto porque bastante tengo con ciertos seminarios de estética, pero en comparación, este programa es francamente refrescante, sobre todo por enfrentarse a una faceta del arte a la que tal vez no estén acostumbrados muchos historiadores del arte.

Espero que os guste.

miércoles, 3 de diciembre de 2014

Hoy es el cumpleaños de Ozzy


Y no es una excusa para salir.

Hoy, 3 de Diciembre de 2014, "The Madman" cumple 66 años, que si tuviera un 6 más en su carnet ya sería perfecto para él.

Ozzy salió de una infancia pobre en Birmingham al estrellato que catapultó a Black Sabbath al dar con el heavy metal con una vuelta de tuerca a la que no llegaron otros pioneros. El hombre que el día que fue expulsado de su grupo le dijo al ya fallecido Ronnie James Dio que más le valía llevar un chaleco antibalas si se le ocurría cantar una de sus canciones, actualmente es uno de los pesos pesados de la escena y todo un "Tío Gilito", ayudando todavía a algún que otro grupo a plantar una pica en el panorama musical del metal.

Sinceramente, no soy muy fan del Ozzy en el que se ha convertido Ozzy, pero mentiría si dijera que no flipé cuando escuché por primera vez el Paranoid y el Master of Reality, así que creo que es justo rendirle un pequeño homenaje.

Y además, aprovechar para recordar a Randy Rhoads, uno de los mejores guitarristas que han pasado por el mundo de la música, con una de las canciones más conocidas de Ozzy Osbourne: Crazy Train. De hecho, es una versión en directo en la que destaca más el fraseo de Rhoads que la voz del cantante (de hecho no sale muy bien parada), pero parte del encanto de Ozzy radica en que no es un buen cantante, sino un tipo carismático que se come el escenario (y alguna que otra cosa, recordando su famosa anécdota).

Por mi parte, que cumplas muchos más.

martes, 2 de diciembre de 2014

Judas


Mi canción de buenos días de esta semana va a ser más familiar.

Estuve pensando en Riazor Blues, que es mi verdadera canción favorita de este consagradísimo grupo de Orense, pero dado lo que pasó el domingo, lo dejo para otra ocasión menos triste.

De todas formas, justo después en la lista iría este tema que abre Si yo fuera Dios, uno de sus últimos discos de estudio (a pesar de ser ya de 2003). La canción se me cae un poco por el final, pero la entrada es espectacular.

Como curiosidad extra: Los Suaves fueron uno de los grupos que vi en el primer concierto al que he ido en mi vida, en la plaza de toros de Valladolid, y la verdad es que es posible que la tocaran (por la fecha, creo que estaban con la presentación del disco), pero el sonido era tan malo que casi no podía distinguir las canciones.

Por suerte, esta sí se oye bien.

Buenos días.

sábado, 29 de noviembre de 2014

I believe (when I fall in love it will be forever)


En 1955, se estrenó "La noche del cazador", dirigida por el hasta aquel momento célebre actor Charles Laughton. Con un reparto estelarizado por Robert Mitchum y Shelley Winters, basada en la novela de David Grubb, e inspirada a partes iguales en los primeros pasos del cine americano y la estética del expresionismo alemán.

Fue un auténtico fracaso.

De hecho, la hostia fue tan monumental que Charles Laughton decidió no volver a ponerse jamás detrás de una cámara. Sin embargo, con el paso de los años la película fue ganando peso y consideración, hasta llegar a considerarse hoy en día una obra maestra incontestable.

Tal vez sea mejor fiarse del instinto que de ideas externas. O tal vez sea mejor no precipitarse antes de sacar una conclusión. O tal vez esto manifieste un cambio en la opinión pública con el paso de los años, significando que hay cosas que no aparecen en el mejor lugar y momento.

O tal vez haya mil conclusiones posibles. A veces algo tarda en aparecer, pero eso no significa que no exista, sino que no se ve claramente. Requiere mirar con más atención, o tomarse más tiempo para hacerlo.

Por eso mismo he decidido hacerte caso y dedicarte esta entrada. A veces me meto un poco contigo, y me agobio si te pasas todo el día pendiente, pero eso no significa que no me importes, ni que no vaya a estar ahí cuando necesites algo. Y aunque sigues estando igual de loca, poco a poco te has ido colando entre la gente importante, la que valoro de verdad.

Cosita.

Y para que veas que ya somos supercolegas del infierno te voy a dedicar mi canción favorita de esta semana. En estos días he desgastado tanto este tema del Talking Book de 1972 que el Stevie Wonder de la imagen del vídeo se ha vuelto blanco. No obstante, la canción sigue siendo preciosa, y formó parte de un exitazo sin importar la etnia ni la procedencia de ninguno de los seguidores que auparon el álbum a un puesto privilegiado entre los mejores de la historia de la música.

miércoles, 26 de noviembre de 2014

Let's get it on


Un poco al hilo de lo que comenté ayer, a Marvin Gaye se lo cargó su padre.

A pesar de estar regresando a sus buenos años, ciertas adicciones le obligaron a aislarse en casa de sus padres. Allí se reencontró con su agria relación con Marvin sr., un rígido predicador. Varias discusiones le pusieron sobre el disparadero (nunca mejor dicho... bueno, casi), hasta que una en particular, el 1 de Abril de 1984, terminó con el músico siendo abatido a tiros por su propio padre.

Al parecer fue en defensa propia.

¿Es un alegato a favor del mito de Edipo? ¿O al menos de una parte concreta? No lo sé, supuestamente tienes que acabar con tu padre para afirmarte como hombre, aunque es un rollo más metafórico. De hecho es tan metafórico que ni siquiera "tu padre" tiene por qué significar "tu padre" realmente. Raro, ¿no? Digamos que para crecer tienes que eliminar figuras opresivas y, claro está, evitar que te vuelen la cabeza con una pistola.

Es más, morir a manos de un lunático es el secreto a voces del sueño americano, aunque otro día hablaré de eso.

La cuestión es que tal vez sea demasiado obvio poner este tema, single de su exitosísimo Let's Get It On, de 1973, pero me da igual, es una pasada, así que se convierte en mi canción de madrugar de esta semana.

Buenos días.

martes, 25 de noviembre de 2014

Think


Quiso la casualidad que ayer no actualizase con este tema de Aretha Franklin, perteneciente a Aretha Now, de 1968. Me dio la vena filosófica y decidí guardarme este as en la manga para otro día.

Y resulta que hoy es el Día Internacional contra la Violencia de Género.

Si bien este tema habla de la búsqueda de una mujer de la libertad y respeto que merece, pasan años y la cosa sigue sin avanzar tanto. Es más, me da que solo hay avances de cara a la galería, con medidas sociales que a veces incluso parecen arbitrarias; y muchas otras simplemente populistas.

Pero la cosa no mejora de puertas para adentro, donde se manifiesta el verdadero ser de cada uno. Y la prueba es que exista un Día Internacional contra la Violencia de Género. Todos los días deberían ser el Día Internacional contra la Violencia de Género, y contra la Pobreza, y contra el Cáncer. Un puto día son las migajas que dedica cualquiera para limpiar la conciencia con un simple pensamiento, y luego volver a concentrarse en las miserias de su propio día a día, ajeno a los muchos gritos que no oye nadie, o a humillaciones, desprecios y vejaciones, sin importar el sexo de la víctima y el de quien realiza las agresiones.

¿Qué mejor día que hoy para desear que no haya más días como hoy?

lunes, 24 de noviembre de 2014

Oh! Sweet Nuthin'


"Y si tú quisieras morir ahora, oh Zaratustra: mira, también sabemos cómo te hablarías entonces a ti mismo, ¡mas tus animales te ruegan que no mueras todavía!
Hablarías sin temblar, antes bien dando un aliviador suspiro de bienaventuranza: ¡pues una gran pesadez y un gran sofoco se te quitarían de encima a ti, el más paciente de todos los hombres!
Ahora muero y desaparezco, dirías, y dentro de un instante seré nada. Las almas son tan mortales como los cuerpos.
Pero el nudo de las causas, en el cual yo estoy entrelazado, retorna, ¡él me creará de nuevo! Yo mismo formo parte de las causas del eterno retorno.
Vendré otra vez, con este sol, con esta tierra, con este águila, con esta serpiente, no a una vida nueva o a una vida mejor o a una vida semejante: vendré eternamente de nuevo a esta misma e idéntica vida, en lo más grande y también en lo más pequeño, para enseñar de nuevo el eterno retorno de todas las cosas, para decir de nuevo la palabra del gran mediodía de la tierra y de los hombres, para volver a anunciar el superhombre a los hombres."

Friedrich Nietzsche, Así habló Zaratustra.

domingo, 23 de noviembre de 2014

La Estanquera de Saigón


Hoy toca hablar del lanzamiento del nuevo disco de Los Chikos del Maíz, La Estanquera de Saigón, para cuya primera promo, por algún motivo, utilizaron el Paint it black de los Rolling Stones en vez de un tema suyo.

Pero después de una larga espera (un amigo parecía al borde del berrinche de niño de preescolar), el segundo disco de Los Chikos del Maíz (segundo álbum de estudio después de Pasión de Talibanes, intercalados ambos con un montón de grabaciones de sencillos, colaboraciones y demás) llegará mañana a las tiendas en formato de disco/libro, con catorce temas plagados de colaboraciones, a saber: 

El grupo madrileño de rapcore, o rapmetal si lo prefieres, e incluso metalcore en algunos momentos, Habeas Corpus (La estanquera de Saigón); el también rapero valenciano Zoo (Vacaciones en Suiza); Evaristo Páramos, a.k.a. el cantante de La Polla que luego hizo Gatillazo (Putas y maricones); Jerry Coke y Charlie efe (Los cuatro fantásticos); el sevillano Shotta (No gods, no masters, no hipsters); Laura, que sinceramente no sé quién es (Paraisos artificiales); o Sen-K, vocalista de La Raíz (Defensa de la alegría).

¿Qué esperar de este disco? Supongo que lo de siempre. Un rap político ágil y mordaz, plagado de referencias culturales (mi parte favorita), aunque a veces pequen (en especial el Nega) de caer en lo que ellos mismos critican (discográficas, el típico ego de MC...). Incluso puede parecer que sus letras acaben cayendo en unos cuantos lugares comunes. Sin embargo, si te olvidas un poco de analizarlo con lupa y te lo tomas como música en vez de como un discurso político, podrás disfrutar de las canciones de estos valencianos (en especial del Nega; de hecho creo que Toni era bastante más rápido en Miedo y Asco en Valencia, y ha quedado un poco en segundo plano al lado del talento de su compañero).

Y como para los que sigan a Los Chikos del Maíz el tema Tú al gulag y yo a California estará ya más que sobado, aquí dejo la canción homónima del disco, junto a Habeas Corpus (a M.A.R.S. se le ha ido definitivamente la mano con el Ducados).

sábado, 15 de noviembre de 2014

Bonfire


El estrés es complicado.

Es uno de esos males del primer mundo, o al menos lo son su definición y su enfoque. Una fuerza secundaria que al mismo tiempo te levanta de la cama y lucha por mantenerte en ella. Se mete en tu estómago y pasa el día haciendo de bomba de vacío cada vez que piensas que no te va a dar tiempo a hacer algo para lo que tienes un plazo, que no va a ser un buen curso, que tu trabajo es demasiado opresivo, o que no deberías estar en casa esperando a que alguien te llame para ofrecerte cualquier mierda, que tendrías que hacer un curso de algo o yo qué coño sé.

Si todos componemos nuestro mundo a través de juicios de valor para dibujar los contornos de lo que queremos ver, algo que evitamos es concretar los propios. Al menos directamente. ¿Alguien se pregunta a diario "y yo cómo soy"? Pero algo que sí hacemos es echarnos mierda de refilón. Hacer algo por un temor subconsciente a no hacer nada y sentirte inútil, o dejar algo de lado por no considerarlo lo bastante digno de tu atención.

Dar un montón de rodeos para evitar la pregunta que te quieres hacer y a la que no te atreves a contestar porque tal vez siginficaría que tú, con todo lo que eres, has sido y puedes llegar a ser; con todas tus espectativas, manías y placeres, en realidad cabes dentro de un simple puñado de frases.

Tal vez ahí, en la incapacidad de aceptarse, nazca el estrés.

Y muchos males del primer mundo.


El tema es Bonfire, del EP Rage Valley de los australianos Knife Party (formada por los ex Pendulum Rob Swire y Gareth McGrillen). Perfecto para quitarse el estrés de la semana.

jueves, 13 de noviembre de 2014

Deliverance


Toca día largo.

Por eso mismo he elegido esta canción del álbum homónimo de Opeth, ya que en sus trece minutazos de duración hay cabida para todo. Es un auténtico catálogo musical, uno de los mejores de los muchos que ha compuesto la banda de Mikael Âkerfeldt (de quien ya hablé en Storm Corrosion).

Pero no se trata solo de "día largo, canción larga". A lo mejor me ha dado la semana metafísica, pero estoy siendo especialmente consciente de algo: Cuando tienes que enfrentarte a un gran periodo de tiempo de lo que sea, puedes llegar a no ver nada más que la perspectiva de que ese momento termine, con todos y cada uno de sus interminables minutos alejándose para no volver más. Pero cuando llega ese instante, puedes notar todo el tiempo que ha pasado y las cosas que van a ser distintas después, o las que ya no volverán a ser igual.

Así que "día largo, canción larga" adquiere una nueva dimensión. Si escuchas Deliverance pensando en el minuto exacto en el que termina, tal vez te pierdas todo lo que lleva dentro.

En cualquier caso, buenos días...

miércoles, 12 de noviembre de 2014

Baby please don't go


¿Habéis oído eso de que las mejores noches son las que no planeas? Bueno, hay quien podría estar en desacuerdo. Se puede planear realmente bien, pero sí es cierto que muchas veces las expectativas, demasiado ceñidas a ideas concretas, se van por la borda ante la menor variación.

Sin embargo, todos conocemos esa sensación resacosa pero alegre de haber quedado la tarde anterior "para tomar una y ya" que se acabó complicando, casi como si anunciar de antemano la pretensión de establecer fronteras fuese una maldición (o bendición) por sí misma.

El 22 de Noviembre de 1981, a los asistentes al Checkerboard Lounge de Chicago probablemente les pasó por la cabeza algo parecido.

Los Rolling Stones, en medio de una gira por America (¿la anunciarían como la de despedida ya?), caen en Chicago y aprovechan la visita para dejarse caer por el local de Buddy Guy y ver en directo a Muddy Waters. El legendario bluesman, al ver a Jagger, Richards y Wood entre el público, prácticamente interrumpe su Baby please don't go para hacer que ellos (junto a Ian Stewart, ya fallecido teclista del grupo), suban con él para dar un épico concierto para todos los presentes.

Y antes de irme a empezar un día que no tiene pinta de ser muy parecido a esto, os dejo el momento clave.

Besis.

domingo, 9 de noviembre de 2014

Backseat confidential


Antes de nada, tengo que decir que le debo a Savoy Truffle, de My Kingdom for a Melody, el haber dado con este tema, señal de que siempre hay algo nuevo por escuchar hasta donde menos te lo esperas.

En 1997, como tributo a Bon Scott, sale a la luz Bonfire, un box set con un porrón de material. Incluía versiones de temas conocidos, directos, entrevistas, y alguna que otra novedad inesperada. Y ahí es donde entra en juego Backseat Confidential.

Grabada durante las sesiones de Highway to Hell, esta canción fue descartada, aunque no del todo, ya que su riff principal y prácticamente toda su estructura fueron utilizados para dar vida a Beating around the bush, y todo para acabar viendo la luz en su forma original diecisiete años después del fallecimiento del cantante, como un muy postrero monumento sonoro que demuestra que hay gente empeñada en dar guerra hasta después de muerta.

Y al final me gusta más esta y todo.

sábado, 8 de noviembre de 2014

Liam Gallagher delante del micro


¿Lo habéis visto? Se coloca como para ponerse en cuclillas, echa la panza hacia delante, se cruza de brazos detrás y levanta la cabeza en busca del micro como si fuese un suricato herido.

A lo mejor por eso tiene tanta mala hostia. Seguro que tiene la espalda hecha un cristo después de tanto tiempo haciendo la pose.

Pero el tema lleva implícita otra lectura: Liam Gallagher hace difícil algo que es tan sencillo como ponerse de pie delante de un micrófono. Por extraño que parezca, esto (al menos en su momento) daba como resultado que hacía fácil algo tan difícil como ponerse delante de un micro y cantar bien, lo que daría lugar a esa frase endosada a Maquiavelo sobre que el fin justifica los medios (para los poco avispados, la cita es "el fin justifica los medios").

Pero yo creo que es simple suerte. A veces optas por una carambola de normas que dificultan algo aparentemente sencillo y das con la tecla que querías pulsar, pero eso no significa nada. Además, no hay mucha honestidad en ello. Una persona incapaz de reunir el aplomo necesario para dirigirle a otra la palabra cuando están cara a cara no puede pretender en la distancia ser su supercolega (del infierno), y ahí no hay doble check azul que valga para echarle la culpa. Un estudiante que no es capaz de estudiar más de cinco minutos seguidos no puede pretender sacar matrícula de honor tras matrícula de honor. Y un músico no puede pretender llenar estadios sin saber ni lo que es un acorde.

Y aunque haya quien sí pueda, al final no dura mucho.

De todas formas no fue el caso de Oasis, aunque para mostrar lo que quería decir al principio del todo, aquí dejo este Supersonic, interpretado en su directo en Wembley del año 2000.

viernes, 7 de noviembre de 2014

Far beyond the sun


Soy profesor de guitarra.

Bueno jóvenes, pues resulta que hace ya un tiempo (y con esto quiero decir unos añitos), publiqué un anuncio en internet ofreciéndome como profesor de guitarra, y hace escasos días me llamaron para dar clases a un chico. Al principio pensé que era una broma, hasta que vi que la cosa se ponía seria.

Y es por eso que hoy pongo este tema, perteneciente al Rising Force (1984), del virtuoso Yngwie J. Malmsteen, que marea solo de oirlo.

Sin más que decir (aún asimilando mi recién adquirida condición de ser humano útil), disfrutemos tod@s:

martes, 4 de noviembre de 2014

Dead souls


 Definitivamente me puse malo. 

Oyes hablar de ese tipo de cosas, pero nunca crees que algo así pueda pasar realmente... ¿Cambiar el tiempo? ¿Con lo bueno que hace?

Pero el lado bueno es que puedo pasarme toda la tarde envuelto en una manta, pegado al radiador y escuchando toda la música que quiera entre tos y tos.

Y hoy empiezo por esta paranoica canción de Joy Division, que al parecer no les dio tiempo a meter en un disco (quedó como la cara B de otro sencillo) antes del suicidio de Ian Curtis, el 18 de Mayo de 1980. Mucha gente piensa en Love will tear us apart cuando sale el nombre del grupo, entre otras cosas mencionada como el tema que inspira la aparición del rock gótico, pero yo hoy pongo Dead souls por varias razones:

1- Me gusta más.

2- Estoy malo, y eso ya es lo bastante triste. Además una letra basada en la visión de almas condenadas llamando al malogrado frontman me resulta más acorde con el áspero sonido del aire al escapar de mi garganta. Es jodidamente fantasmal.

3- El que quiera encontrar en temas de amor malgorado tintes tétricos y góticos se puede ir a ver una peli de Tim Burton, porque no hay que olvidar que las raíces musicales de Joy Division están en el punk.

sábado, 1 de noviembre de 2014

Cinco canciones aterradoras


Me sumo al rollo Halloween con una nueva lista, aunque la imagen es prácticamente el 75% de motivación para escribir esta entrada:

-The call of Ktulu, de Metallica: Cerrando el Ride the Lightning, esta composición atribuida sobre todo a Mustaine y Cliff Burton tiene el mérito de ser la primera instrumental de Metallica. ¿Por qué aterradora? Pues básicamente por estar inspirada en esa historia de Lovecraft sobre un simpático y entrañable calamar, La llamada de Cthulhu, por la cual el ya fallecido bajista sentía admiración.

-Lucretia (My reflection), de Kreator: Cuando me regalaron el Voices of Transgression, las palabras que me dijeron al respecto es "seguro que te gusta, es muy oscuro". Y la verdad es que la sola idea ya me ganó. De hecho, es esta la versión que propongo en lugar de la original, de los Sisters of Mercy, ojo al dato, una banda de rock gótico.

-Capriccio nº 2, de Niccolò Paganini: Si según los Simpson en el pasado la gente se asustaba con más facilidad, esto no hubiese acojonado ni a Edgar Alan Poe. Sin embargo, Paganini, uno de los mayores virtuosos de la historia de la música, está envuelto en una de esas leyendas populares que aseguran que el diablo le otorgó ese talento a cambio de su alma, al más puro estilo Diablo Robot de Futurama. De hecho, incluso parece ser que el propio violinista permitió que se extendiera el rumor. Ahora ponte a escuchar el capricho e imagínate a un violinista sin rostro al final del pasillo. ¿Acojona? Pues eso.

-Me and the devil blues, de Robert Johnson: Siguiendo con lo de vender el alma al diablo, otro cliente por lo visto fue este guitarrista de aura legendaria, que intercambió talento para el blues por alma en un cruce entre las autopistas 61 y 49, allá por Misisipi. De hecho escojo esta canción por pura convicción de que esa y no otra sería la BSO de un hipotético infierno, con un calor abrasador y un montón de moscas pululando.

-Tubular Bells, de Mike Oldfield: No podía faltar ni de coña, y tal vez sea la única canción de las cinco que podría dar miedo realmente. El exitazo de este primer disco de Mike Oldfield en 1973 sirvió para incrustar su soniquete en la película El Exorcista, aunque también habría encajado como anillo al dedo para alguna cinta lisérgica del rollo Enter the Void, porque vamos...

Y hasta aquí la lista, aunque ayer hubiera encajado mejor, ahora que lo pienso... 

En fin, sed buenos.

viernes, 31 de octubre de 2014

Space Cadet


A veces quieres decir algo a alguien pero no lo haces porque no sabes si serviría para ayudar o solo para tranquilizar tu conciencia.

Lo que pasa es que cuando tienes algo que decir te cuesta mantenerlo dentro. Es imposible no acabar soltando tu mierda en algún momento u otro; puede que por haber bebido demasiado, o por llevar más tiempo en silencio del que consideras aceptable.

Pero la realidad es esta: si la cosa no va contigo y no puedes decir algo que de verdad vaya a servir de ayuda, lo mejor es que cierres la puta boca.

Mientras tanto yo me dedico a recuperarme de las secuelas de mi enésima batalla contra la ginebra (creo que de momento voy ganando, aunque con poco margen), con el que puede ser quizás el rey de los grupos de rock resacoso.

Kyuss, la banda de referencia del stoner, sacó en 1994 Welcome to Sky Valley con la sencilla idea de que se escuchara del tirón, sin nada que interrumpiera ni que restase atención a la música. Pero yo hoy me voy a saltar esa reproducción atenta e ininterrumpida para poner una canción que al mismo tiempo se acerca (por algún motivo, si hay una palabra que defina bien esa perfecta línea de bajo, esa es "árida") y se aleja (los riffs pesados dan paso a una melodía suave y susurrante) del stoner.

Además, si quedamos en que los californianos son los reyes del rock resacoso, Space Cadet debería ser su himno oficial.

miércoles, 29 de octubre de 2014

Yes sir, I can boogie


A veces me pregunto qué habría pasado si Bowie, los Stones o Bob Dylan, por poner algún ejemplo, hubiesen sido españoles.

Para empezar, tal vez habrían despuntado en su carrera unos añitos más tarde, preocupados mientras por esquivar la censura (especialmente el último de los mencionados). Sin embargo me llama más la atención el concepto que habríamos tenido de ellos. Puede que David Bowie fuese una especie de Tino Casal más rockero, los Rolling Stones una de esas bandas destinadas a engrosar las listas de la Edad de Oro del pop español, y Dylan una simple versión congestionada de Luis Eduardo Aute.

Claro que luego dependería de cómo se hubiese comportado con ellos la "movida".

Pero a lo que voy es: ¿habría sido para tanto? Visionarios, innovadores, inspiradores... No se trata solo del idioma o la amplitud de miras, sino de una realidad cultural extraña. España siempre va a rebufo de cualquiera, y esto es así por una razón muy sencilla: lo original aquí no tiene prensa. Es incluso despreciado por el público masivo, que pide películas más "made in Hollywood", canciones que lo peten en más radios o más futbolistas de la selección que acaba de ganar el Mundial; aunque curiosamente se olvida de pedir salarios más europeos, becas más americanas o un nivel educativo más japonés, por decir algo.

El caso es que, en lo que la masa sigue a lo suyo, voy a desempolvar un boom de 1977, que llevaba a las (entonces) jóvenes Mayte Mateos y María Mendiola, con su maleta llena de sueños, a convertirse como Baccara en las reinas de la noche.

Irónicamente, con una canción en inglés...

domingo, 26 de octubre de 2014

Winnebago Warrior



Según el diccionario de la RAE (Real Academia Española), esta es la definición de “estar en el limbo”:

“- loc. col. Estar distraído o alelado.”

Sin embargo, yo lo asocio más con cierta connotación bíblica. Alguien que está en el limbo se ha visto transportado a un lugar que, por sí mismo, por su propia condición de lugar en algún “cuándo” y “dónde” determinado, provoca la propia sensación de “estar en el limbo”.
Se trata de un lugar que a la vez confunde, aterra y maravilla.
Se trata de un lugar en el que todo lo demás ha quedado a un lado de una forma que puede ser tan maravillosa como terrible.
Alguien que se encuentra en el limbo (ya sea en el limbo que pregonan las instituciones religiosas o en su limbo personal, causado por alguna dolencia física demasiado intensa, algún golpe emocional, o incluso los efectos de una droga) deja atrás el resto de su vida. No es una etapa psicológica. No es un trauma. No es una pesadilla ni un sueño erótico, pero es todo a la vez.
Estar en el limbo significa internarse en un laberinto gracias al cual se deja atrás un montón de problemas, chicas que no te quieren, fracasos sociales, facturas sin pagar, números rojos, vecinos hijos de puta… pero cuya salida se encuentra tras una difusa neblina que oculta las pruebas que será necesario superar sin una Ariadna que te tienda hilo dorado alguno.
Aunque hay quien dice que ese trance no se basa en las circunstancias, sino en la reacción del propio individuo ante las mismas —lo cual querría decir que el limbo puede ser, según quien lo visite, un lugar idílico o un infierno—, la experiencia de quien dice ese tipo de gilipolleces se basa en un puñado de citas absurdas que cualquier imbécil puede encontrar en la Wikipedia.
El espacio es un condicionante, el tiempo es un condicionante, el patrimonio es un condicionante… hasta el sexo nos condiciona. No es lo mismo pasar hambre para caber en un traje de baño que no tener nada que llevarse a la boca. No es lo mismo tener sed porque no hay ningún bar abierto que porque no hay agua potable en todo el país.
No es lo mismo el mundo real que el limbo.

De "Diario de un dependiente".


En 1982, los Dead Kennedys publican el Plastic Surgery Disasters, del cual proviene este "homenaje" a los domingueros. 

Así que si queréis pasar un día de campo antes de reiniciar la tortura del próximo lunes, recordad respetar el entorno. Y no hagáis el gilipollas.

Feliz domingo.