martes, 13 de octubre de 2015

Daños colaterales


Los daños colaterales siempre se explican como una partida de ajedrez, donde los peones (ejemplo más recurrente) suelen ser sacrificados por un llamado “bien mayor", que no es más que ganar una simple partida de ajedrez, si mantenemos la parábola.

Los daños colaterales dependen de su contexto para poder ser valorados, ya sean civiles asesinados por bombas (seguramente adquiridas de alguna potencia de este paraíso neoliberal que llamamos Mundo) en guerras que no tienen nada que ver con ellos; indígenas asesinados por colonos desde tal día como ayer pero hace quinientos veintitrés años; hectáreas de selva arrasadas por alguna de estas amigables compañías que luego te cuelan un entrañable anuncio sobre lo genial que puede ser la vida si la encaramos con alegría...

Alegría y un Big Mac...

Pero lo lógico sería suponer que vivimos día a día con esto, que siempre hay alguien que tiene que acabar hecho mierda solo para que tú puedas disfrutar de tu existencia. Somos versiones distintas de Frank Sobotka, creyendo que estamos equivocados, pero por los motivos correctos.

domingo, 4 de octubre de 2015

Tiempo


Es complicado.

La imagen corresponde a una de las páginas de Watchmen, y es una de las mejores reflexiones sobre el tiempo que me he encontrado sobre el papel.

Aun así se queda corta.

El tiempo pasa seas o no consciente de ello igual que el agua entre los dedos, un tic tac molesto hasta la psicosis, como el que desesperaba al capitán Garfio. Te angustia esa consciencia cuando la sientes, te atenaza la garganta y te llena cada fibra con el picor de mil miedos inconcretos.

Y eso hace que no puedas disfrutar de su paso, del simple no saber que no se acaba hasta que se deshace el último gramo de cera de la vela que sostiene la llama de tu existencia.

El tiempo es lo que define nuestra vida, lo que nos obliga a buscarle un sentido, sabiendo o no que un día acabará, que la fábula de la cigarra y la hormiga no es más que un chiste barato y cruel al fin y al cabo.

Así que elige bien.

domingo, 27 de septiembre de 2015

La canción del veranito


Ha sido una espera larga, pero he vuelto a la blogosfera. No intenten desconectar sus routers, ahora nosotros controlamos su wifi (o el de tu vecino, si eres un rata de esos).

Si no he actualizado hasta ahora ha sido porque he estado ocupado con otro proyecto, en su momento hablaré del tema. De todas formas me alegra ver que el mundo sigue siendo una casa de locos.

Tal y como lo dejé.

La sucesión de noticias catastrofistas sigue al mismo ritmo, impidiendo que la gente se concentre en una sola (y cuando lo consigue solo lo hace para debatir, como los españolitos entrando en pánico con la simple mención de la palabra “refugiado", o el Toro de la Vega como alimento para contestatarios que solo quieren su minuto de foco).

A nadie le preocupa que vivamos en un bucle, en la bobina infinita de una peli de Costa-Gavras; pero estaremos a salvo mientras haya antisistemas luchando porque los diccionarios no sean machistas (parece que se la suda si el machista es un marido o un empresario) y cosas así.

En fin, en este valle de incertidumbre, en este prado de penas, en este Mordor en versión outlet, de lo único que puedo estar seguro es de que a este paso voy a tardar mucho menos en llegar a la entrada 300 de lo que pensaba.

Para todo lo demás...

miércoles, 29 de julio de 2015

Cinco videoclips dignos de ser vistos

Existe en ciertos ambientes una consideración de los videoclips como algo nocivo. De hecho, ya lo dijeron los Buggles en su famosa canción (cuyo vídeo, por cierto, fue el primero en emitirse en la historia de la cadena MTV).

Sin embargo, esta idea va más allá, señalando al videoclip como la primera de las plagas que acabarían azotando la música hasta convertirla en un elemento de cultura de masas, algo efímero y casi viral, donde lo que suena termina por pasar a un segundo plano.

Yo prefiero verlo desde otro punto de vista: a veces encuentro videos que me gustan, y resulta que cuando le presto atención descubro que hay algo que se oye, y que suena bastante bien en muchos casos.

Lo que hoy traigo, sin embargo, son los cinco videoclips más peculiares con los que me he cruzado. Antes de ponernos con la lista, debo decir que no he podido poner todos los vídeos en la entrada por problemas técnicos que escapan a mi control y a lo cabrón que es el lenguaje HTML en ocasiones; pero cualquiera puede verlos solo con hacer click sobre los títulos de las canciones.

Empezamos:

1- Here it goes again, de Ok-Go. Este grupo indie es conocido particularmente por sus videoclips. Tienen otro realmente complejo que te animo a buscar; pero este, del año 2006, se lleva la palma por su sencillez compositiva. Solo son ellos bailando sobre cintas de correr, pero de una forma impresionante.

2- Hank is dead, de Red Fang. Me costaría mucho decidir cuál de los videoclips de esta banda de stoner. Quizá Prehistoric Dog se llevaría la palma, o Wires. Simplemente he elegido este porque el tema me gusta más.

3- Thriller, de Michael Jackson. No podía faltar, obviamente. Con sus trece minutos de duración, sus zombies, su coreografía y Ola Ray pelando la pava con el Rey del Pop. Puestos a elegir, me gusta más como tema Smooth Criminal, pero al contrario que en el caso anterior, aquí gana el vídeo.

4- Freak on a Leash, de Korn. Este grupo no es santo de mi devoción (de hecho, esta es de las pocas canciones que salvaría de la quema), pero la combinación del mal rollo con el que suena la propia canción en sí, el recorrido de esa bala y la mirada de esa niña son la guinda perfecta. Además está el hecho de mezclar animación y tomas reales, lo cual siempre gusta a alguien que se ha tragado Space Jam como veinte veces.

5- The hardest button to button, de los White Stripes. Se trata de uno de mis videoclips favoritos por un motivo fundamental: su originalidad. Jack y Meg White simplemente se valen de una batería, una guitarra y su propio ingenio, lo que queda más que patente en este vídeo. Para mí, el mejor de la lista. 


domingo, 19 de julio de 2015

Un pastel llamado Van Morrison


Entre otros acontecimientos, acaba de celebrarse el Resurrection Fest 2015, con Black Label Society, In Flames, Children of Bodom, Behemoth, Toundra y muchos más, pero con Motörhead como plato fuerte.

Y por algún motivo, esto me ha llevado a escoger para hoy un tema de Van Morrison, no para contrarrestar, sino porque he hilado conceptos no sé muy bien cómo. Si es algo subconsciente, supongo que Van Morrison debe ser un tipo de gustos caros, porque por lo que me cuentan del festival de Viveiro...

El caso es que actualizo en plan veraniego;  justo antes de empezar a planificar mis variadas, escasas, rápidas y baratas vacaciones; un tema tan pasteloso como es Brown Eyed Girl, pijada que creo recordar utilizaron unos avispados publicistas para promocionar Port Aventura, el parque Warner o algo así.

Cómo molaría estar en un sitio de esos ahora mismo...

Pero la vida no es un chicle. No se puede moldear, inflar o plegar por simple voluntad; así que no estoy (por supuesto que no) en Port Aventura ni en el parque Warner, sino en mi casa, a la espera de ir a un sitio distinto en el que yo mismo genere mis propias atracciones... para atraerme a mí, y supongo que poder contároslo la semana que viene. ¿Tontería? Puede.

No más que empezar con el resu y acabar con Van Morrison.

¡Felices vacaciones!

viernes, 10 de julio de 2015

He vuelto


Llevaba mucho tiempo queriendo hacer esto (y muchas otras cosas), deseando que el tiempo no se interpusiera en mi camino, contando los ratos libres con los dedos de una mano, planeando (solo a veces) algo jodidamente épico.

Entre apuntes y sábanas he estado haciendo mis cábalas, calculando detalles en silencio con la precisión metódica que solo consigues después de miles de intentos, como un Gari Kasparov sonámbulo y algo más torpe.

Pero todo esto es una tontería, porque lo único que importa es que he vuelto, cansado pero contento, y que los planes no son planos de escapatorias que puedan resolver el laberinto de una hoja en blanco.

Y como ya estoy harto de repetirlo, te dejo por hoy con la sintonía de una de las series más geniales de la historia, con la memoria aún caliente por el recuerdo de un grande que se fue y con la certeza de que pronto volveré a estar aquí, lo cual es a mí a quien verdaderamente importa.

Creo.

viernes, 29 de mayo de 2015

Desatascador


Era difícil dar con la entrada que tenía pensada desde el principio, porque ni sabía de qué iba a hablar.

El domingo cambió el panorama de la alta política del país, y llegamos a un punto en el que no habíamos estado antes. Ya no se trata de pactos entre un gigante y un enano, sino de fuerzas de peso en las instituciones, con capacidad de convertir una mayoría absoluta en una votación irrisoria en cualquier pleno.

¿Cuál es la diferencia? Solo una, en realidad. Se acabó eso de hacer y deshacer a su antojo, de aceptar la primera oferta para vender a la clase trabajadora a la banca y a la gran empresa, de leyes mordaza imparables (porque, ¿quién les iba a parar si con votar todo el partido en bloque ya les valía?) o de menospreciar huelgas y manifestaciones. Ahora las máquinas trituradoras de documentos están que echan humo en muchos ayuntamientos, a la espera de que se produzcan los pactos. Será un mes divertido en ese sentido, porque después de años de despotismo autocomplaciente, de usar instituciones públicas para atacar a adversarios políticos, de pasarse por el forro hasta los estatutos de su propio partido, hay muchas ganas de ver qué cara ponen a la gente, cómo se bajan los pantalones y ante qué partidos.

Aguirre ya ha hecho el ridículo ante unos cuantos, ¿quién será el siguiente?

domingo, 24 de mayo de 2015

Enemigos vs Objetivos


Reconozco que ha sido una semana larga.

Empezará una época en la que no podré actualizar con la misma frecuencia-intensidad, así que puede que tome la medida de la anterior época de exámenes, pero en todo caso seguiré pululando por aquí.

¿Cómo resumir los últimos siete días?

Hay veces que todas las caras que te rodean parecen una amenaza, miras a cada rincón con desconfianza y no hay nadie que te inspire un poco de seguridad. Te levantas dolorido, tratando de poner en marcha tus articulaciones magulladas, restregándote los ojos enrojecidos y buscando por tu cuenta un poco de agua que calme las heridas, las que se ven y las que no. Eres el rey de un castillo vacío, el personaje más manido de una novela de Paul Auster.

Hay veces que todo parece pasar por algo. Miras adelante porque no hay otra dirección posible. Haces tus cálculos, barajas tus opciones y te mueves hacia un lugar concreto, que no tiene por qué ser el correcto, pero da igual porque es el más luminoso al final del camino, porque no tienes ni idea de qué otro rumbo podrías tomar. Eres el dueño de tu propio cuerpo, el esperanzado mensaje encarnado en un largo vistazo al horizonte al estilo de Francis Scott Fitzgerald.

La frontera entre "todo" y "nada" es un simple surco en la arena.

domingo, 17 de mayo de 2015

Mirando tras el cristal


Dejando escollos propios a un lado, esta semana que muere al acabar el día de hoy es, como todos los años, especial para mi por el simple hecho de contener dos fechas concretas, un par de aniversarios de los hechos que más han marcado mi vida.

Aunque todo mayo suele ser para mí una mierda.

Afronto esos dos días aislados como si fuese un espantapájaros en medio de un huracán emocional, y no me queda más remedio, pero gracias a eso consigo sufrir un efecto secundario totalmente revelador: verlo todo desde fuera.

Es como ser el único visitante de un gran acuario, observando la vida marina a través de un cristal. Es casi como si estuvieras allí, entre vegetación oceánica y especies de peces nadando en mil direcciones distintas, pero en realidad estás en un pasillo, sin nadie más a tu alrededor, sin que nada de lo que pase al otro lado del cristal te afecte en absoluto. Cuando quieras puedes dar media vuelta y asomarte a otro rincón con otras especies haciendo su vida en cautividad, sabiéndose observadas pero sin poder hacer nada al respecto.

Y aunque a veces, en esos momentos, tu piel te pide entrar en contacto con el agua, convertirte en pez y quedarte en tu gran pecera; también piensas en buscar la puerta y desaparecer tras ella. Sería tan fácil como decidir que ya no te interesan los acuarios, e incluso más sencillo que la primera opción de formar parte de ese mundo.

Así que recorres el pasillo hasta llegar a la puerta, deslizas tus dedos sobre el pomo, empujas la puerta y sales de allí, solo para ver que todo forma parte del mismo zoo.

Buscas la salida entre tantos fosos con animales distintos, mirando con pasividad el mundo a través de las rejas, pero no eres capaz de escapar de la jaula que forma tu propia piel, no puedes por todo lo que significa estar contenido en una envoltura física, ligada a otras, ligada a ti. Y da igual en lo que te transformes, o desde dónde te conviertas en el espectador de tu vida, porque solo tienes que mirar más allá del cristal, pensar en las formas que abandonaron su materia, levantar la mano y decir "adiós".

Adiós...

Adiós...

domingo, 10 de mayo de 2015

Conciertos: Rude Pride y A Quemarropa


Y esta es la menos movida.

Bueno, al lío. Este fin de semana no he parado. Me he hecho una ruta castellana que ni el Cid, primero en Palencia y luego en Burgos, solo que para darme un baño de Oi! en todas sus facetas. Como dijo un amigo, "tú es que no te pierdes una".

Primero, Rude Pride, grupo madrileño que tocaba en La Cueva, me dio la excusa para ir a Palencia, aunque en realidad no fuesen santo de mi devoción. En el coche un straight edge (supongo), una chica recién operada que no podía beber, y otra chica que no es que no pudiera, es que no debía, o no quería, o yo que sé. Con esos precedentes, no había nada que pareciera augurar o que justificase lo más mínimo la borrachera tonta que me pillé.

Un local con poco aforo pero que ni siquiera se llenó. Como habría dicho Isabel I de Inglaterra, eramos pocos, pero bien avenidos. En el cartel se anunciaba un grupo que se acabó cayendo, así que el relleno para que Rude Pride no saliera a pelo se lo debimos a una mesa de mezclas y un montón de reggae del malo. Yo mientras tanto ya iba lata tras lata, decisión que se vio reforzada cuando sonó una versión horrible de Enamorado de la muerte, de los Rip. 

Pero entre unas cosas y otras empezó el concierto y, sin contar con mis pausas para ir a por más cerveza, me engancharon bastante. Es más, si Rude Pride sonasen tan potentes en mis cascos como en el directo, seguro que el local habría estado a reventar. El escaso aforo ayudaba a que todo sonase con una nitidez digna de un macroconcierto de Manowar, y las sesiones de ejercicio con música motivante para creérmelo en plan Rocky Balboa hicieron que me supiera las canciones de forma milagrosa, aunque la que yo quería escuchar era Screaming Oi!, que vino precedida por un glorioso corte por parte de Jello Biafra (y no, no tocaron los Dead Kennedys).

Parecía que estaba bien, de verdad, pero en cuanto acabó el concierto y salimos fuera, me di cuenta de que no, de que era cuestión de perspectiva. Si no llega a ser por un oportuno kebab, me parece que habría acabado por vomitar en el coche de alguien. Eso sí, aunque por momentos fue desoladora la sensación de ser el único borracho de los presentes, me lo pasé bastante bien.

Y a las tantas me planté en casa, que se me movían hasta las paredes, y caí en mi cama como Boateng delante de Messi.

Fin del día 1


Amanecí a las tantas, con la boca pastosa, un malestar que me recordaba que a lo mejor ya no estoy para tantos excesos y un whatsapp de un amigo al que podría llamar... Mc Hammer. Me proponía ir a Gamonal a un concierto de Vostok, A Quemarropa y unos chavales de Burgos que ni conocía.

La cartera, el estómago y los oídos me pedían una manta, un té caliente y una peli; pero por un momento pensé con las entrañas y me dije que, con lo cerca que están los exámenes, había que salir una última vez. ¿Y cuál mejor que esta?

A las siete estaba en el coche de... llamémoslo Evaristo, con una botella de litro y medio de agua en las manos y el ceño fruncido por el puto sol. Llegamos a Burgos con la Ser a todo trapo, de paseo entre el partido del Barça y el del Madrid, y cuando llegamos seguimos el procedimiento habitual: 

"¿Hay prisa?"
"No"
"Pues saca unas cervezas"

El concierto empezaba a las nueve, y digamos una hora después nos plantamos en el CSR, que parece una mierda por fuera pero por dentro está genial, y llegamos a tiempo para ver a Vostok, que son, y que me perdone quien pueda ver herida su sensibilidad por este comentario, una versión low cost de los Non Servium previos a El Imperio del Mal, por mucho que Mc Hammer dijera que no se parecían en nada.

Yo, cerveza va, cerveza viene, ya me había superado a mí mismo, o al yo del viernes en Palencia, pero me mantenía bastante engrasado. Fue también una sorpresa notar que en Burgos gustamos, o a lo mejor es la costumbre a vivir en ambientes hostiles, donde ligar es como intentar jugar una pachanga de barrio contra la Holanda de Cruyff. En todo caso yo estaba en un estado extraño, entre resacoso y otra vez borracho.

Después de Vostok, que pese a no gustarme estuvieron entretenidos, volvimos al coche a por cerveza, y regresamos a tiempo al siguiente concierto. No se quienes eran, pero sorprendentemente parecían una versión low cost de Marea. A aquellas alturas lo único que me apetecía, de todas formas, era cenar cuanto antes. Bebí océanos de cerveza mientras esperaba a que acabase aquel interminable directo y salieran de una vez A Quemarropa, que era a lo que habíamos ido.

Y al fin llegó el momento.

Mc Hammer tiró de nosotros hasta la primera fila, aunque yo me quedé en un prudente segundo plano, pensándome si era prudente entrar en otro pogo, ya que el día anterior había salido de uno con un puñetazo en la garganta (menos mal que el dueño del puño no tenía un pijo de fuerza). Pero no hubo tiempo para pensar, porque a un gesto del cantante, una marejadilla humana (no había tanta gente como para decir "marea") me empujó hacia adelante y acabé allí metido.

Recordaba un concierto anterior de este grupo en Villalar, en el que yo no estaba tan acabado, pero todo lo demás era notablemente peor que ayer. Me aparté rápido de la refriega y me limité a beber y a fumar más mientras el resto se desataba. Al rato vino Evaristo, quejándose del codo, pero como yo ahí estaba más muerto que vivo ni me enteré.

Al final sí que me decidí a entrar un poco en ambiente, pero fue lo justo para las últimas canciones, que eran las que me sabía de tiempos pretéritos (no sé cómo de pretéritos ahora mismo pero imagino que mazo). Para cuando me despejé un poco aquello era un festival de bengalas, petardos y más cerveza (joder, ¿pero es que no se acaba nunca?).

Y ahí, exactamente en ese momento, EMPEZÓ nuestra noche en Burgos, pero eso es otra historia (y una muy buena).

Me despido con Mala cara, de La Pulquería, en primer lugar porque a Evaristo se le había atascado ese CD en el coche, y en segundo lugar porque estoy de Oi! hasta los cojones.

Salud.

viernes, 8 de mayo de 2015

Prueba de feedback


El siguiente texto, aunque escrito por mi, está directamente basado en otro de Hal9000 (el ya sabe quién es, estaría bueno que él mismo no lo supiera...), y de hecho al principio pensaba directamente utilizar su texto y mencionar su autoría, pero al no haberlo podido encontrar, he tenido que tirar de memoria para acordarme del tema y escribirlo yo mismo con un resultado alternativo. Espero que la versión no desmerezca el original, más que nada porque me ha costado un huevo.

UN ROBO MAGISTRAL

Hablar con la comisaria Lucía había acabado por agotar a cada policía a su cargo. Normal, ninguno allí habría podido imaginar un robo así.
Una nota anónima lo avisaba días atrás: "Comisaria Lucía, dos cosas acabarán sustraídas. Una, su sonrisa; mas la otra no la sabrá gracias a mi".
Maldito ladrón.
Lucía miró cada rincón, notando por todos lados la incapacidad para hallar la solución al robo. Cada indagación acababa fallida. Y su sonrisa no volvía. ¿Cómo podría dar con la solución?
Mas la pista final brotó por casualidad, mirando las noticias. Allí anunciaban otro robo, y al mirar la comisaria Lucía una plaza mayor sin su reloj, la sonrisa volvió sin más.
Su auxiliar usó la radio para avisar a todos los policías: "Robo solucionado, la comisaria Lucía halló su sonrisa y (solución tras los comentarios)"

sábado, 2 de mayo de 2015

Cumpleaños


Desde siempre ha habido dos clases de niños (visto a través de este prisma). Están los de los cumpleaños en cualquier mes menos Julio y Agosto, con sus fiestas multitudinarias y su tarta para todos. Y luego los demás, celebrando cada cumple en soledad porque todo el mundo está de vacaciones y la ciudad se ha convertido en Mordor después del señuelo.

Yo era (y soy) del segundo tipo.

Pero hay más clases de cumpleaños si nos ponemos en el lado del que felicita en lugar del felicitado. Los hay, por ejemplo, de compromiso, que gracias a las redes sociales se pueden resolver con un simple "¡Felicidades! Pásalo bien" (con carita sonriente opcional dependiendo del grado de compromiso). 

Hay también cumpleaños de famosos, que básicamente sirven para que la gente dé la nota en Facebook felicitando a un artista famoso que nunca lo va a leer y demostrando un gran bagaje cultural... o eso se creen.

Y cumpleaños de amigos y gente importante en nuestra vida, que de verdad significan algo, como el de ayer de Janis Joplin o el de hoy de Jello Biafra.

Hoy, si hay un cumpleaños que quiero recordar es el de mi tío, uno de todos los que tengo, pero con el mayor problema de fechas sin duda. Nació en abril, pero mi abuelo no estaba muy por la labor de ir al registro y se pasó un par de días, de modo que su cumpleaños, a efectos legales, acabó cayendo en 2 de mayo.

Esta vez es el primer cumpleaños de mi tío sin mi tío, y no quiero utilizar la típica frase de "allí donde estés", porque no sé si estará en algún sitio. Si hay un "allí donde estés" para la gente que vamos perdiendo, es en cada recuerdo, así que este es el mío para hoy, un tema de uno de sus discos favoritos

Felicidades. A los que están y a los que no.

domingo, 26 de abril de 2015

Benvenuti al Gran Galà


Ilustro la entrada con la foto que ha subido el propio grupo a Facebook, porque si tengo que poner la foto que hice yo con el móvil, vamos apañados...

Ayer Valladolid estuvo cerca de Venecia por un rato, más allá de coincidencias tontas como que ambas empiecen por "v", o que La Leyenda del Pisuerga tenga algo que ver con una góndola. El caso es que Talco, los nuevos machos alfa del panorama ska, tocaban en LAVA, recinto que forma parte del conjunto de edificios que remplazan en ubicación a un antiguo matadero.

Un poco premonitorio ese dato.

La verdad, ya vi a Talco en el pasado Viña Rock (que alguien me recuerde hacer una entrada sobre eso, que ya va tocando), y pese a no ser en principio una prioridad para mí en ese festival, fue probablemente el mejor concierto de la edición. Mis amigos ya habían marcado en el calendario la fecha del siguiente bolo, y yo al final me decidí a ir también, más que nada por saber si en un espacio cerrado la intensidad sería la misma.

Nos plantamos a la puerta una hora después de la que ponía en la entrada, justo cuando Seiskafés acababan de terminar su actuación, con el estómago lleno del alcohol que no pensábamos comprar dentro ni locos (y tampoco habríamos podido). Cocidos como piojos, nos colocamos en fila, con la mirada clavada en la cantidad de gente que se veía al otro lado, pero antes de poner un pie dentro un gorila nos salió al paso. "Levante los brazos", cacheo incómodo y para dentro con la entradita de la mano.

Una vez dentro, tuve clara una cosa. Yo no había ido allí a escuchar a Talco en directo, sino a verlos. Gesticulé como habría hecho Leónidas a sus espartanos y sorteamos todo lo que se puso a nuestro paso hasta llegar a unos escasos dos metros del escenario, casi al tiempo que empezaba a sonar, a modo de intro, el inicio de Piratas del Caribe: El Cofre del Hombre Muerto.

Y entonces se abrieron las puertas del infierno.

No me dio tiempo ni a enterarme de la primera canción que tocaron. Creo que fue la propia Gran Galà, pero no estoy seguro, porque bastante tenía con acompasarme al monumental pogo que se acababa de montar. Al cabo de un par de minutos, ya estaba empapado en sudor y completamente rodeado de desconocidos.

Tardé al menos otro par de canciones en hacerme con el control de la situación, y cuando digo "situación", quiero decir mi propio cuerpo. Con Ancora y Danza dell'autumno rosa ya me movía frente al escenario como si nunca hubiera hecho otra cosa. La camiseta en la mano, chorreando sudor y cantando a todo lo que me daba la garganta. De hecho, Ancora fue el tema que más pude disfrutar, porque era el punto exacto en el que ya me había aclimatado al pogo y todavía me quedaban energías para seguir.

Con el homenaje al St Pauli encontré a uno de mis amigos y empezamos a gritar "Pucela" en vez de "St Pauli", aunque poca gente nos seguía, porque estaban todos o bien asfixiados o bien a su bola. En un levísimo momento de descanso pude ver que Dema, el vocalista, llevaba una camiseta del Babalá, un bar del centro (totalmente recomendable, por cierto), y supuse que el camarero se la habría regalado para que le hiciera un poco de publi, pero no me dio tiempo ni a reirme, porque llegaba Bella Ciao y todo el mundo se volvió loco. Ya había perdido otra vez a mi amigo, pero me encontré a otro, y estuvimos gritando un rato hasta que se abrió un círculo y lo perdí en la refriega, pero no pasaba nada, porque apareció otro amigo más y me pidió que le ayudase a no morir mientras se ataba un playero.

A aquellas alturas, el concierto del Viña había quedado en uno de Perales en comparación, y empecé a comprobar un hecho desagradable pero que me acabó dando igual: con tanta gente sin camiseta (y me incluyo), parecíamos réplicas del sordo engrasado de Padre de Familia, resbalando unos contra otros como cochinillos recubiertos de aceite y empapándonos de sudor ajeno.

Con L'era del contrario hicieron lo que al parecer hacen siempre, que es obligar a la gente a agacharse. No sé si lo explicarán en italiano o qué, la verdad, así que desde el desconocimiento se me ocurre que a lo mejor lo hacen para que la gente descanse un poquito de tanto hacer el animal, porque allí la peña se caía por todos los lados, unos salían que parecía que fuesen a morir al exterior como elefantes viejos, otros que daba la impresión de que no llegaban al baño... ese era el panorama.

Perdí la noción del tiempo (además de a mis amigos otra vez), y ya solo iba de canción en canción, dejándome llevar y pensando "solo una más". Poco recuerdo del orden en que sonaron. Sé que salió La mano de Dios en un momento dado y que casi me peta el corazón, que con Tarantella dell'ultimo bandito casi me cargo a alguien con un codazo involuntario (más que nada porque me estaba resbalando), que L'odore della morte fue una cruel ironía, y que con La Roda de la Fortuna suspiré porque ya no quedaba mucho más, aunque no sé si de alegría o de pena.

Al instante sonó La Torre, y saqué fuerzas de donde no había para volverme loco una vez más, aprovechando que por fin había encontrado a todos mis amigos, cada uno con su camiseta empapada en sudor de la mano. De hecho, cuando empecé a cantar, había uno a mi lado que me miró como si me hubiese vuelto loco, en plan "¿pero todavía quieres más?".

Lo que fue indudable en aquel infierno de sudor y extremidades asesinas es que Talco saben cómo sacar todo el jugo a su público, y que es posible que ofrezcan uno de los mejores directos del panorama musical. 

Otra de sus tradiciones cumplidas fue la de despedirse con Zu atrapatu arte, versión de Kortatu con la que nos indicaban que la tortura había terminado, y antes de que nos diéramos cuenta ya estábamos todos fuera, juntos, descamisados bajo la lluvia, jadeantes y felices de haber sobrevivido. No sé ni cómo me aguantaron las piernas hasta el coche, ni cómo puedo estar tan entero después de semejante palizón.

Lo que sé es que no me arrepiento.

sábado, 25 de abril de 2015

BriBriBliBli


¿Y qué importa...?

Ni sé cuántas veces me habré estrellado ya contra una hoja en blanco. Tampoco qué voy a decir esta vez, ni cuánto tiempo me llevará hacerlo.

Hace tiempo, en una primavera como esta, un día como hoy, sobre mi cabeza no había un techo, sino un montón de árboles. No había una sola nube que impidiera que el sol perfilase a partir de sus ramas sombras que se extendían por la hierba, ni una sola brisa que arrastrase los montones blancos y esponjosos de polen que nos rodeaban.

Estábamos tumbados uno al lado del otro, con la vista clavada en el cielo, dejando que nuestro alrededor nos envolviera. El constante rugido de la corriente del río, el aleteo de los pájaros y el zumbido de los mosquitos componían un ruido blanco que sustituía las palabras, porque solo había una cosa más que decir. Nos miramos y ella me dijo "te quiero".

Yo le estornudé en la cara.

El polen, ya se sabe...

Las cosas no van a salir como las planeas, porque no puedes interferir en las reacciones del resto del mundo. Nunca vas a conseguir que otra persona actúe exactamente de la forma en la que tú quieres que lo haga, porque no depende de ti. Y así es como debe ser, porque todo lo que somos es en realidad lo que nos define: nuestros actos, nuestros pensamientos, nuestras sensaciones y nuestras circunstancias son algo único que no tiene cabida en cálculos ajenos.

Entendiendo y aceptando esto es la forma de empezar a querer, no solo a alguien, sino también algo tan simple como una hoja en blanco. No es cuestión de forzar las piezas para que encajen, sino de resolver el puzzle.

sábado, 18 de abril de 2015

Bien por Lemmy


Hay un dicho por ahí que más o menos nos cuenta que si eliges a un perdedor, debes convertirte en su apoyo hasta el final.

A cuento de algo que ya te contaré, me acordé de una anécdota interesante:

En mi barrio hay una librería en la que se vende Diario de un dependiente, y siempre que voy le pregunto al librero cómo va la novela, si vende mucho o ni para pipas (generalmente es lo segundo).

Un día tuve que ir a imprimir unos apuntes y no me hizo falta ni abrir la boca. "Justo hace un rato me acaban de comprar tu libro", me dice muy contento. Vivo en un barrio de cierto tamaño, pero aun así me dio por preguntar. A lo mejor era algún conocido, ¿no?

Pero no. No tenía ni idea de quién era. Al parecer un señor mayor muy aficionado a la literatura, que se lo llevó tras darle una pequeña ojeada.

Hasta ahí todo bien.

La cosa se pone curiosa cuando tengo que volver, cerca de un mes después, a imprimir más cosas, y una vez más no me da tiempo ni a preguntar. "Ha vuelto el señor que compró tu libro el mes pasado", me dice. "Lo primero que ha hecho nada más entrar fue decir que el libro ese del dependiente era una mierda".

Dediqué un segundo a contemplar su risa mientras decidía si me hacía falta hacer algún alarde de dignidad artística o algo por el estilo, si mi ego de escritor (más o menos) me iba a obligar a enfadarme y soltar alguna respuesta pretenciosa.

Me acabé descojonando yo también.

Y sin conocer a mi peor crítico y con los apuntes bajo el brazo me volví a mi casa, tan orgulloso de mi novela como el padre que felicita a un hijo torpe cuando es titular en algún partido de fútbol de su equipo infantil.

Y Lemmy es una buena muestra de ello. El frontman de Motörhead ha dedicado su vida a los excesos  (aparte de la música) sin mirar atrás, y pese a varios chungos está lo bastante en forma como para seguir tocando temas como este Ace of Spades, del disco homónimo de 1980.

Si eliges a un perdedor...

sábado, 11 de abril de 2015

Blogueros inspirados


Por primera vez desde que el blog es blog voy a hacer algo que no pensaba que haría: enseñarte no solo mi cara, sino también mi escasa biografía.

Como comenté en su momento, el 30 de este mes estaré en el encuentro de bloggers de la Feria del Libro de Valladolid, y hoy sé que dicho encuentro recibe el nombre que veis en la imagen, y añado que junto a mi estarán Carlos del B. Iglesias, de Mis medias mentiras, y Juan Pizarro, de La espinilla cuando besa y el artífice de todo esto.

Y la verdad es que mi foto tiene una curiosa explicación, pero ya me pondré con ello en otro momento. Ahora toca disfrutar, y compartir contigo este instante.

Tema de hoy: Aint Got No, remix de Nina Simone y Groovefinder de 2006.

jueves, 9 de abril de 2015

Castillos de arena


Hay muchos tipos de miedo.

Existen las fobias, ataques de pánico irracional que te bloquean y te impiden hacer determinadas cosas, como volar, bañarte en el mar o ver un insecto. Por lo general son temores inocuos, que no te libran de ningún peligro real, porque el agente que provoca tu terror podría incluso no ser tan dañino como el propio miedo en sí mismo. Por ejemplo, el pánico que te provoca la claustrofobia al ir en un ascensor que se ha quedado parado es lo que te altera, y no el propio espacio cerrado.

Luego hay temores racionales, como el producido por oír un ruido extraño en la oscuridad, o el que te  hace acelerar el paso cuando estás cruzando una calle y ves que se acerca un coche, aunque no esté aún tan cerca como para atropellarte. Son miedos basados en el propio sentido común, creados como respuesta a peligros reales, o por lo menos posibles, e incluso como una muestra de nuestro oxidado instinto de supervivencia.

Y también está el miedo a lo inevitable, el absoluto pánico a una certeza total de algo que va a suceder, está sucediendo o incluso ya ha sucedido. Algunos de estos temores son más específicos, como el que sufriría por no poder mantener a sus hijos un padre o una madre que ha perdido su trabajo. Otros, tan profundos y viscerales que llevan atormentándonos desde el origen de nuestra existencia, dando cobijo a distintos estamentos oportunistas dedicados a lucrarse. Si no existiera el temor a la muerte, ¿qué habría sido de la religión?

Este es el peor tipo de miedo, porque no hay nada que puedas hacer para cambiar las circunstancias que te lo provocan. Tu única opción consiste en vivir con ello.

A mi me asusta el paso del tiempo, como certeza total de algo que ha sucedido, pero no va a volver a suceder porque ni yo soy el mismo, ni el mundo lo es; así como nunca pasa el mismo río por el mismo puente, porque el agua, el caudal y el entorno cambian de forma continua.

Es algo obvio: el tiempo es finito desde nuestro punto de vista, así que tiene un proceso vital que provoca que todo lo que sentimos, todo nuestro amor, toda nuestra amistad, toda nuestra felicidad, tengan fecha de caducidad por su propia cuenta, si se mantienen como elementos inmutables y no se aplica el esfuerzo constante que conlleva cuidarlos.

Si eso es lo que crees, hay una sola pregunta que merece la pena que te hagas: ¿crees que todo esfuerzo conlleva resultados de algún tipo?

jueves, 2 de abril de 2015

Poned a los R.I.P.


En un pueblo las cosas suelen ser distintas de un modo concreto: todo pasa antes. Es como empezar con el trago de vino de la primera comunión, solo que siguiendo después en vez de esperar hasta la adolescencia para dar el siguiente.

Pero no hace falta ir tan atrás para recordar las fiestas en las que todos, con los ojos enrojecidos y vidriosos y la voz ronca, gritábamos eso de "¡Poned a los R.I.P.!" cada vez más a medida que las reservas de alcohol iban menguando.

¿Por qué los R.I.P.?, me preguntó el otro día Jello Biafra mientras, antes de llegar al ecuador del espectacular Via Crucis zamorano en la calle Herreros, pedíamos una de los R.I.P. a un camarero.

Pues no lo sé, pero mola.

La teoría definitiva fue que era fácil de pronunciar con el pedo, así que casi salía solo. Luego me encontré con un chico del pueblo y le comenté que en un bar habíamos pedido una de los R.I.P. y nos habían puesto "ni una, ni dos, ni tres, sino tres seguidas" (primera vez en mi vida que alguien hace caso a la petición en un bar), pero creo que no se acordaba de por qué (me da que bastante tenía con su propio pedo).

El caso es que lo pasamos genial en tierras zamoranas, entre otras cosas intentando sacarnos el carnet de borrachos, así que para despedirme voy a poner una de los R.I,P., fugaz grupo de Mondragón que lleva amenizando borracheras desde principios de los 80.

lunes, 30 de marzo de 2015

Que no pasa nada


Mi mano dice cosas interesantes que han pasado en estos días:

1- Han cambiado la hora este fin de semana, con lo que las 2:00 de la madrugada del domingo pasaron a ser las 3:00.

Eso es todo.

Reconozco que no ha sido un gran mes, pero la mano no dice cosas que atrapan, circunstancias que te llevan como la corriente de un río cuando se acerca una catarata.

Pero había una vez un escorpión que recorría un camino por el bosque, hasta que se encontró con una charca que le impidió el paso. El escorpión, angustiado, miró a todas partes hasta toparse con una rana que clavaba sus ojos en él.
"Por favor, llévame en tu lomo y ayúdame a cruzar la charca", dijo el escorpión, pero la rana se negó.
"No, si lo hago me picarás y moriré".
El escorpión insistió.
"¿Por qué iba a hacer eso?", preguntó. "Si te picase mientras me ayudas a cruzar ambos nos ahogaríamos y moriríamos".
La rana, tras meditarlo, decidió ofrecer su espalda al escorpión. Sin embargo, apenas acababan de llegar a la mitad de la charca cuando este clavó su aguijón al anfibio.
"¿Por qué lo has hecho?" Pudo murmurar mientras se hundían. "Ahora moriremos los dos".
"Lo siento", respondió el escorpión, "está en mi naturaleza".

No puedes luchar contra lo que eres, y por eso termino con esta horrible canción de Tierra Santa, de su disco Apocalipsis (2004), que habla de Nerón, otro personaje que al parecer tampoco pudo conseguir la victoria en la batalla contra su propio ser.

lunes, 23 de marzo de 2015

Makoki (piezas sueltas)


La imagen puede acelerar las pulsaciones de más de una persona, pero el tipo de la foto no es más (ni menos) que Fernando Márquez "el Zurdo".

¿Quién es ese?

Para explicarlo ni siquiera sé a qué día tendría que remontarme, porque no tengo ni la más remota idea de cómo coño apareció la canción de hoy en mi vida. Solo puedo decir que un día me desperté conociendo su existencia, como el vestigio de un recuerdo que no llega y al que tampoco se le espera. 

Ni puta idea oiga.

Por eso mismo he decidido hacer un copia y pega de la explicación del vídeo en YouTube, que hace Manu Guinarte, al parecer un canal especialista en recopilar imágenes del pasado:

"En 1983, la discográfica "Nuevos Medios" lanzaba al mercado un EP de 4 canciones con portada en cartón duro de Gallardo & Mediavilla que, todo hay que decirlo, guardo como oro en paño. Nada menos que la intervención en POPGRAMA de Paraíso, la maravillosa y efímera aventura pop de Fernando Márquez El Zurdo. Por fin sonaban como siempre debieron sonar, y de eso se encargaría personalmente Carlos Tena, productor ocasional del grupo."

Así que hoy doy los buenos días al mundo con una de las piezas sueltas que existen en mi vida, tal vez no la más importante, pero puede que la más animada.

Aunque no sé por qué, algo me dice que es un recuerdo traumático.

sábado, 21 de marzo de 2015

Pressure drop


Se me acaba el mes y resulta que apenas he publicado.

Hace poco me dijeron una frase que quería compartir sobre cierto tipo de bloggers: Personas que terminan sacando una entrada para su blog de cada cosa que les pasa. En cierto modo es una verdad incuestionable, pero tiene muchas lecturas.

Por ejemplo, cada cosa que me pasa no es algo exclusivo de mi vida, sino que también han participado otras personas de un modo u otro. Cada cosa que me pasa tiene que ver con alguien, y nunca es solo fruto de mí mismo encerrado en la habitación y con la vista pegada a la pantalla. Pero existe una diferencia fundamental entre que te suceda algo y hacer que algo suceda, por lo que puede que un día acabes preguntándote cuál de esos dos tipos de persona quieres ser.

Hoy es el cumpleaños del conocido aquí como PSY, y bien podría ser el protagonista de una buena parte de esta semana en el blog, porque le pasan cosas, y porque hace que pasen cosas, y porque es uno de mis mejores amigos y estoy orgulloso por cada anécdota que tengamos en común.

Y como no tengo ni la más remota idea de qué música le gusta en realidad, pongo el Pressure drop, del genial directo de los Toots, muy recomendable si quieres un desahogo y un plus de ánimo para el día tan largo que te espera.

viernes, 20 de marzo de 2015

Vaya semanita


Adjunto imagen de Leni Riefenstahl, talentosa directora de cine alemana que se autoestigmatizó de por vida y echó su carrera por la borda al poner su arte al servicio de los nazis, porque dirigió El triunfo de la voluntad, y me apetecía hacer un juego de palabras súper obvio con lo que quiero contarte.

Al grano.

Esta semana he aprendido dos lecciones que no voy a poder desaprender en mucho tiempo. La primera, que cuando confías en la gente, de un modo u otro la gente te responde. La segunda, que todo esfuerzo siempre conduce a algún sitio, no es inocuo.

¿Por qué digo esto? Porque parece que hayan pasado meses desde este mismo lunes, y a través de todos estos días he pasado por cada estado físico y mental que se ha cruzado en mi camino, una montaña rusa que no cabría en dos parques de atracciones juntos. Este es uno de esos momentos en los que te puedes permitir parar y preguntarte hacia dónde te ha llevado todo eso.

Aunque no sé qué responder, sí que tengo una noticia que sirve de ejemplo: Este 30 de Abril participaré en el encuentro de bloggers de la Feria del Libro de Valladolid. Después de tantas entradas, parones, párrafos y etiquetas, es una noticia que todavía no he terminado de digerir del todo, pero con el paso de los días iré dando más detalles al respecto.

Prometo volver antes de que acabe la semana con algo interesante que contar, pero mientras tanto dejo aquí esta canción del cantautor canadiense A. C. Newman,, el single de su disco de 2009, Get Guilty, y de tono entre melancólico y optimista: Prophets.

domingo, 15 de marzo de 2015

Empecé una novela

Hoy tengo una entrada atípica para lo que venía haciendo últimamente. La verdad es que por diversos motivos personales puede que baje el ritmo de actualizaciones (justo ahora que estaba en racha), y es que el bueno de (por motivos de privacidad omitiré su nombre y lo llamaré...) YO está un poco liado para mantener el ritmo, pero lo que sí puedo hacer es enseñaros esto:

Más o menos antes del último verano me vi bien de tiempo para darle caña a una novela, con la que llegué bastante lejos, pero que he tenido que dejar aparcada una vez más al empezar el curso (y otras cosas). Hoy tengo muchas ganas de retomarla, pero tampoco tengo tiempo, así que el motivo por el que hoy actualizo es doble: por un lado, te enseño el prólogo para ver qué te parece; por otro lado, me doy un aliciente para ponerme a ello esta misma tarde.

¿Todo listo? Pues que pases un buen domingo.


1.

Ya no hace sol.
Al otro lado de la ventana el cielo está cubierto de nubes blancas, de esas que a veces miras fijamente para buscar formas. En la calle el aire ya no corre tan caliente, como diciendo a quien se resista a aceptarlo que el verano ya ha terminado.
Llevo un par de horas encerrado en mi habitación, tumbado sobre la cama y repasando cada detalle con la mirada. Tengo la sensación de que todo sigue igual que antes, pero al mismo tiempo todo es distinto. Si lo piensas bien son cosas sin mucha importancia, como el trozo de unas sábanas que no recuerdo haber visto nunca y que asoma por un lado bajo el edredón, o un desconchón nuevo en el sitio en el que el pomo de la puerta del armario roza la pared… pero hacen que me sienta confuso, como si estuviera fuera de lugar o algo así.
Jaime me pidió que intentara escribir algo. Dijo que me serviría para aclarar mis ideas.
Y también me contó una historia.

—Imagina que estás en medio del océano, de pie sobre un montón de tierra tan pequeño que no cabe nadie más. Ves que el agua te rodea por completo, hasta más allá de donde te alcanza la vista. Notas cómo el oleaje te acaricia los pies, y cómo la resaca arrastra consigo tantos granos de arena como puede.
Luego hizo una pausa. A Jaime le gusta mucho hacer esas cosas. Creo que le hace sentirse como si fuera Lex Luthor a punto de explicar su plan para dominar el mundo o cualquier cosa por el estilo.
—No puedes dar un solo paso —siguió—. Si trataras de caminar, no tendrías nada sobre lo que apoyarte y te hundirías. Piensas en salir de allí nadando, pero sabes que no podrías hacerlo, que es demasiada distancia para ti —volvió a callar unos segundos, mirándome desde detrás de sus gafas de pasta negra—. Así que haces lo único que te queda por hacer: esperar. Mantienes la calma y esperas hasta que baje la marea, y ese pequeño montículo en el que antes no cabía nadie más crezca y se convierta en un lugar seguro del que puedas salir por tu propio pie.

Imagino que estoy en medio del océano, de pie sobre un montón de tierra tan pequeño que no cabe nadie más, y creo que entiendo lo que Jaime quería decir.
A veces hay momentos en los que simplemente no puedes hacer nada, porque si lo hicieras el suelo que pisas se desharía. Es una calma hueca, una envoltura frágil que puede romperse en cualquier momento.
Tal vez por eso intenté suicidarme.

domingo, 8 de marzo de 2015

Cara a cara con el horror


Quiso la casualidad que ayer tardase demasiado en encontrar a la persona con la que había quedado.

Me explico: Una hermosa y casadera amiga, a la que llamaremos Edith Piaf por mantener su anonimato, me habló el jueves de quedar para el sábado, todo normal y corriente, sin rollitos raros ni droga canibal ni nada de eso. Pero llega el sábado y Rien de rien. Me dice que cuando llegue al centro me escribe el sitio al que va, y yo que llamo cuando llegue, pero llamo y no contesta. Íbamos dos amigos (que en principio eramos tres, pero uno nos abandonó por una película... ya podía ser buena), y entre llamada y llamada parábamos en algún sitio.

Ya de madrugada, por puro azar nuevamente, pudimos establecer contacto con Edith Piaf (y no a través de una ouija), que nos mandó a una plaza en la que supuestamente estaba, pero no había nadie cuando llegamos. Fue constatarlo y empezar a sonar mi móvil. Nuevos actores aparecían en el escenario de la vida, o algo así... diremos (privacidad y tal y eso) que nos llamaron Manolo Kabezabolo, Katy Perry y Joan Jett, que venían de un concierto, y la cosa fue más o menos como sigue (dramatización):

- ¿Diga?
- Cerveza, centro, ya.

Después de dar vueltas durante horas, por fin pasaba algo concreto (y tan concreto), y a aquellas alturas la verdad es que pensaba que nunca me encontraría ya con la llamada gorrión de París, así que acepté. De camino al bar, en una calle adyacente, cuál será mi sorpresa que me encuentro a la señorita Edith Piaf sentada en un bordillo.

¿Casualidad? No lo dudo.

Yo, que soy muy de cumplir con mis compromisos, no tuve más remedio que despedirme de mi querida Edith y marchar en pos de mi destino (una buena resaca hoy). Llegamos al bar en el que habíamos quedado con la tropa más rara del mundo (pronto), y entonces las fuerzas del azar volvieron a manifestarse de una forma asombrosa.

Pido disculpas de antemano si lo que voy a decir aquí resulta demasiado ofensivo, pero es que si no te lo digo reviento.

En primer lugar, hace aparición en la sala la mujer (o no, todavía hay dudas) más horrorosa que he visto en mi vida. No me gusta ser cruel con estas cosas, pero es que parecía la viva imagen de una bruja mala de Disney. Esa especie de Quique San Francisco hardcoreta llegó hasta nuestro lado y se quitó un largo abrigo de cuero, dejando ver una especie de triquini (también de cuero) con muchos pinchos, que dejaba ver más carne de la que cualquiera desearía contemplar. Aquel ser del averno despedía un halo de terror mezclado con sudor y bocata de jijas, y no hacía más que recordarme a ese capítulo de Los Simpson en el que dicen aquello de "si te afecta es porque eres humano".

Y magicamente, justo en ese instante empezó a sonar la canción con la que me despido. Ruego que le prestes especial atención al ultimo minuto y pienses en lo que acabo de decir justo en el párrafo anterior.

¿Casualidad? ¿Tú qué crees?

sábado, 7 de marzo de 2015

La gran mentira


No sé si me estoy volviendo depresivo o deprimente. Supongo que tendría que consultarlo.

A veces te metes prisa para trazar rumbos nuevos, porque no te gusta lo que ves desde tu perspectiva actual. O lo que oyes. A veces intentas encontrar sonidos distintos por puro hartazgo, y acabas donde estabas y preguntándote por qué empezaste a buscar. Si le pasó a Paul McCartney, ¿por qué no te iba a pasar a ti?

Hoy solamente quería compartir este tema de los andaluces Minority Of One, que arrancaron en 2011 con un estilo que se pasea entre el hardcore melódico y el skate punk, y en 2014 lanzaron Glory Days, un gran disco que se puede conseguir aquí.

The Big Lie va sobre fronteras, sobre la gente que de verdad se la juega para trazar un rumbo nuevo, arriesgando su vida y más por cruzar una línea en un mapa bajo la luz emitida por la promesa de una oportunidad.

La gran mentira es pensar que somos tan distintos.

sábado, 28 de febrero de 2015

Step Down


Hace cosa de un año, iba en el coche de un amigo que venía escuchando a Non Servium. Le llamaremos Mc Hammer por aquello de proteger la intimidad y tal.

El caso es que en principio no es alguien muy puesto en el tema musical. No suele salirse mucho de sus gustos. Sin embargo, empezó a escuchar Non Servium cuando todavía se movían en el terreno del street punk (que tampoco me va mucho, la verdad), y aguantó cuando empezaron a sacar una vena más cercana al hardcore. Así que ese día, en el coche, se me encendió la bombilla y le dije "ya puestos a escuchar esto, podrías animarte con el hardcore". Concluí que le iba a grabar un CD con varios grupos.

Se lo dí hace un par de meses.

Y aunque la larga odisea para grabar un simple recopilatorio también daría lo suyo para una entrada, no van por ahí los tiros. Hoy me he acordado de los grupos que le grabé, y entre ellos había unos que no me gustaron una mierda, los State Murders, que hacían un hardcore de rollo neoyorkino (más potente y agresivo), y que solo los metí porque había que poner algo. El caso es que ahora se me ocurre que en vez de eso podía haberle metido a los Sick of it all, que son auténtico hardcore de Nueva York, con más solera y bastante mejores.

En fin, de los errores se aprende.

Hoy termino con un tema de 1994, de Scratch the Surface, álbum con el que despegó su popularidad, y por el que recibieron algunas acusaciones de "venderse" para salir por un sello importante. Ya se sabe cómo son estas cosas...

Bueno, que cada uno saque sus propias conclusiones. Yo me limito a poner Step Down, destacando la importancia del vocalista y un videoclip bastante entretenido de ver.

Besis.

P.D.: Ahora sí que sí, para la próxima, por qué todo el mundo odia a Peter Frampton.

jueves, 26 de febrero de 2015

Kase.O Parte 2: Mierda


Segunda parte de esta dedicatoria a Javier Ibarra durante mi mes del rap (me dio por ahí este febrero).

Esta vez retrocedemos más allá de Vicios y virtudes, y nos trasladamos de Zaragoza a Gerona, donde en 1991 uno de los MC que comenzaron a popularizar el hip hop en España forma Geronación. Estoy hablando de Metro.

También realizando un rap de contenido político, Metro no tarda en convertirse en uno de los grandes del momento, cuando en 1999 sale a la luz En el sitio, con un tema que se convierte en un ataque directo a Kase.O, que en ese momento ya destacaba en la escena. Gran MC, mejor persona.

Y la respuesta de Ibarra es épica.

Este tipo de enfrentamientos entre MCs se llama beef, y era aún algo propio del rap estadounidense, destacando enfrentamientos como el de Tupac y The Notorious B.I.G. (curiosamente ambos fueron asesinados a tiros), de modo que (que yo sepa) estamos hablando del primer beef nacional.

Tras despacharse Metro a gusto con Kase.O, volvemos a la escena de Zaragoza, donde ese mismo año sale a la calle un single: Violadores del Verso presenta a Kase.O en: Mierda, incluyendo ese tema que da nombre al sencillo. Una base de R de Rumba que acoge durante casi diez minutos las rimas de Ibarra. El hoy considerado mejor MC nacional se dedica, con tranquilidad, a hablar de su trayectoria y la escena de Zaragoza en el momento en el que hacen el tema.

Pero más o menos tras siete minutos y medio llega su respuesta a Metro, y parece alguien totalmente distinto, aunque la base siga su ritmo habitual. Esta respuesta quedó grabada en los tímpanos de todos, no solo por ser uno de los primeros beefs de la escena, sino también por ser probablemente el más importante que se ha producido en castellano.

Aunque Metro se alejó un poco de la escena tras la respuesta recibida, actualmente parece que el tema está zanjado, ya que por una parte Kase.O le resta importancia, y por otra el gerundense reconoce a su antiguo adversario como el mejor MC del panorama español.

La única forma de hacerse a la idea, no obstante, es escuchar esto:

martes, 24 de febrero de 2015

Agotado


Has necesitado muchas cosas: madrugar más de la cuenta, vivir un día extenuante y más largo de lo necesario, desviarte para cumplir con más obligaciones añadidas, caminar hasta tu casa, dejar caer la mochila y sentarte frente al ordenador. Todo eso para llegar a una simple conclusión.

Estás agotado.

De todas las formas posibles.

Llevas así ya demasiado tiempo, sabiendo que la gasolina que regaba tus arterias estaba diluida en otra sustancia de la que no se podía sacar nada. ¿Sabes lo que pasa cuando ves un camino y el resto de fuerzas del mundo te empujan a otro? Está bastante claro.

Sin ganas de nada, miras la pantalla con ojos de besugo, cerca de una muerte cerebral por sobredosis de información que no necesitas repasar, pero es que hay tantas cosas que no necesitas...

¿Cómo dices? ¿Un antidoto? Eso está hecho. Los británicos Aswad diseñaron allá por 1982 un método infalible para desconectar tus pensamientos y mandarlo todo a la mierda. Porque Not satisfied, aunque parezca tu lema de cabecera ahora mismo, hará que te relajes lo bastante como para decidir que nada tiene ahora mismo importancia.

Y ya puedes decirle al mundo que te deje en paz un rato.

Si en realidad soy como la versión generosa de Flex: solo pienso en tu descanso, pero lo hago gratis. Incluso añado una letra más a su eslogan: Tu caLma es el lugar más importante del mundo.

De nada.

domingo, 22 de febrero de 2015

Y vuelve a ser domingo


Pero estoy lúcido.

Soy un ejemplo perfecto de disipación, dando tumbos por mi cuarto mientras me recuerdo poseído por el espíritu de Henry Chinaski, de bar en bar sin saber muy bien lo que estaba buscando.

Y todo termina siempre aquí, como si estuviese atrapado en Las ruinas circulares, estrellándome contra cada recuerdo de una semana idéntica a la anterior y cerrando un círculo vacío. La imagen de la desidia como dogma inquebrantable. Una cuestión de fe.

Patético, ¿verdad?

Seco, abandonado y apático como una obra de Lorca, me refugio en una idea: hoy es el día de hacerse preguntas. Unos pensarán en qué han hecho ayer, y otros en qué van a hacer mañana, o en cómo se lo van a montar para sacar adelante a su familia. Agradecédselo a Keynes, descojonándose en su tumba mientras personas rebuscan en los contenedores, y jóvenes se plantean huir para no morirse del asco. Agradecédselo a todos los que defienden con fanatismo una dignidad nacional impostada, mientras los huesos de nuestros muertos todavía se pudren bajo cunetas; o al que se indigna si alguien le llama facha por llevar una banderita de españa en la muñeca, pero no cuando su padre es humillado en el trabajo por cualquier mercenario explotador.

Si yo soy hijo del sistema, no pienso abrazarlo como a un padre. Me arrastro al fondo de mi cuarto y me lamo las heridas, mientras pienso en quién soy yo. Me busco, me encuentro y me digo "una semana más", y luego me acuerdo de quien habló sobre un lienzo en blanco, una pistola y la cabeza del artista entre medias.

¿Trágico? Quizas. ¿Rendido? Nunca. Solo tengo que planear mi regreso a Ítaca, paso a paso, con más ojeras pero las mismas ganas. Nadie vendrá a buscarme. No hay ovillo que señale la salida, así que insisto. Me busco, me encuentro y me digo:

"Una semana más".

sábado, 21 de febrero de 2015

Kase.O Parte 1: Trae ese ron


En estos días se me ha ocurrido hacer una especie de tríptico sobre el considerado mejor MC del panorama nacional, y hay razones bastante contundentes:

Razón 1: El rap es un género que no he explotado mucho en el blog (últimamente algo más) y quiero remediarlo.

Número B: Javier Ibarra es básico en cualquier mención al rap que se precie.

Y minipunto en plan bonus track: Es mi blog y hablo de lo que quiero.

Así que de aquí a que acabe febrero me dedicaré a seleccionar tres temas característicos en este MC de Zaragoza, como un pequeño mapa de su carrera, en la que ha expandido sus horizontes más que cualquier otro y no ha bajado ni un ápice su calidad.

Y empezamos por la canción de cabecera de todo el que empezó a escuchar rap en España y tiene más o menos mi edad. Si bien ya en 1998 está circulando una primera maqueta (ni tan corta como un sencillo ni tan larga como un álbum completo), y en años posteriores ya habían sacado disco, maxi y otra grabación con el famoso enfrentamiento con Metro (a lo mejor debería haber empezado por Mierda, pero me remito al minipunto bonus track que mencioné antes); en 2001 sale a la luz el bombazo definitivo, que pondrá a Violadores del Verso definitivamente en la cima de la escena, y se instalará en todas las bocas que disparaban misiles en forma de "tienes que escuchar esto" a cualquiera que les hiciera un poco de caso.

Vicios y virtudes.

Este segundo disco, ya con el grupo consagrado en su estilo, cuenta con una canción a tener en cuenta por varias cosas: Primero, porque con R de Rumba a los platos, Kase.O coge el micro en solitario (y la que había liado la última vez que pasó eso es digna de mención). Segundo, porque introduce una temática que no llega a explotar definitivamente hasta el éxito de Los Chikos del Maiz, pero que contó aquí con una representación más que digna, como es la política. Tercero, e insisto con esto, porque todo el que hoy en día escucha rap en España y tiene más o menos mi edad puede dar fe de que las primeras rimas que recuerda son las dos primeras de Ibarra en este tema.

Y sin más esperas, "trae esa botella, trae el ron":