miércoles, 12 de octubre de 2016

Tres cosas que debes saber sobre el 12 de octubre


El 12 de octubre de 1492, Colón y la tripulación de la Pinta, la Niña y la Santa María llegaban a la costa de Guanahani, creyendo el almirante que se encontraba en el actual Japón. A partir de entonces comienza un episodio de la historia de la humanidad en el que la realidad, el mito y la manipulación se entremezclan para dar lugar a un sinfín de posturas que se acaban resumiendo en dos: Los partidarios de que el 12 de octubre de cada año no es el aniversario de algo digno de ser celebrado, y los orgullosos de sentirse españoles especialmente el 12 de octubre.

No me voy a extender demasiado en el apartado histórico, porque las estadísticas, las transcripciones paleográficas, la documentación al respecto y en resumen cualquier información que sea necesario saber está ahí para quien quiera consultarla. Sin embargo, hay tres cosas que me han parecido especialmente remarcables, tres errores que a veces convierten este día en la pesadilla de un historiador.
                                                         
Ahí van:

1- El descubrimiento de América no es un avance, sino un hito histórico. De hecho, dada la mentalidad occidental es comprensible que se hable de descubrimiento, pero cualquier historiador que se precie hablaría antes de llegada y colonización que de descubrimiento, por aquello de que solo es esto último desde el punto de vista europeo. Cualquiera que conozca cualquier documento o monumento histórico prehispánico (desde la concepción de dichos conceptos de Erwin Panofsky) sabe que de descubrimiento nada.
Es más, hay varios motivos por los que se considera 1492 como una de las posibles fronteras entre el final de la Edad Media y el comienzo de la Edad Moderna: el acontecimiento histórico que supone la llegada a un continente “desconocido”; la toma de Granada como una de las primeras batallas modernas de la historia de la humanidad; las capitulaciones de Santa Fe, donde se ponía la primera piedra de lo que luego se conocería como Imperio Español con Colón precisamente como protagonista al trazarse el proyecto del viaje a América y sus condiciones… Ni siquiera es la única fecha, porque también consta 1453 por ser el año de la caída de Constantinopla, y la consecuente desintegración del Imperio Romano de Oriente; es decir, la desaparición definitiva de cualquier estructura viviente relacionada con la Antigüedad. Y es más, este es el verdadero hito primigenio para que ni siquiera llegase a existir a día de hoy el 12 de octubre como festividad en este país.
La caída de Constantinopla dificultó el comercio con las Indias, lo que empezó a requerir la planificación de rutas alternativas, y entonces aparece Cristobal Colón, como un conocedor de postulados como el de Eratóstenes, quien llegó a hacer un cálculo aproximado de la circunferencia de la tierra en el siglo III a.C. (aunque todo el progreso y prosperidad filosófica que aportó la Iglesia atrasó un pelín estas investigaciones). Colón, en algunas conversaciones de taberna con otros marinos, comenzó a ver planos que hablaban de rutas hacia Cipango (actual Japón, donde tal vez pensaba que podría hacerse una especie de escala antes de proseguir hacia las Indias), y a unir esos destinos a los informes de Toscanelli, matemático florentino que postulaba la posibilidad de llegar a dicho destino por el Oeste. A partir de todo esto, Colón hizo sus propios cálculos espaciales, que resultaron ser erróneos.
El mérito de Colón, por más que mucha gente se empeñe en lo contrario, no es el de ser un pionero, ni un genio, sino el de aprovechar conocimientos existentes, e inspirar un progresivo aumento de este tipo de expediciones. Ni siquiera era de destacar el atrevimiento de Isabel de Castilla, dado que el proceder habitual hacer capitulaciones ante una eventual expedición a territorios sin conquistar, con el objetivo de ampliar el territorio por parte de la corona, y de medrar en lo económico y lo social por parte de los particulares con posibles que se involucraban. Este es el germen, concretamente en el caso de la conquista de Canarias, de las capitulaciones de Santa Fe, donde se acordaba el patronazgo del proyecto de Colón y otorgarle privilegios sobre el territorio conquistado. Decisión que, por cierto, se pospuso hasta el 17 de abril, tras un constante rechazo al proyecto de Colón por estar centrados en la conquista de Granada.
Incluso se sigue barajando la posibilidad de que Colón no fuese el primer visitante de América, pero eso en principio va más allá de las pruebas documentales.

2- La colonización de América y su contexto son engañosos. Existen dos posturas generales para contemplar la historia, el etnocentrismo y el relativismo. Historiadores y antropólogos se han posicionado más cerca de uno o de otro concepto para defender su forma de acercarse a los hechos: el primero de esos conceptos se basa en el análisis que no excluye el punto de vista propio, y el segundo en la imposibilidad de analizar algo sin dejar de lado dicho punto de vista. En conclusión, se trata de un debate entre ver la historia o la cultura a través del prisma de la actualidad y tratar de evitarlo en la medida de lo posible.
¿Cuáles son los fríos hechos que se suceden a partir de 1492 en América, y durante los siglos sucesivos? En primer lugar, uno involuntario como es la transmisión de enfermedades para las que la población indígena no estaba preparada. A nivel voluntario, la actividad colonizadora de las órdenes mendicantes sobre todo (franciscanos, agustinos y dominicos), que tuvieron que construir conventos con estructuras propias de fortalezas ante la existencia de ataques (luego hablaré de esto); la utilización de mano de obra indígena, la deformación del territorio mediante una amplia actividad urbanística y de explotación de recursos; la imposición de un sistema de trabajos forzados en las zonas de minería llamado “mita”, entre otros casos; la toma de miembros de la población indígena en una primera instancia como botín de conquista; la exclusión a la que se sometió a la población indígena de núcleos reestructurados a nivel urbanístico tras la conquista, como sucedió en Tenochtitlán, donde los colonizadores ocuparon los lugares antes habitados por los aztecas y enviaron a estos a las zonas periféricas; la desaparición de pueblos completos, por ejemplo en las llamadas Antillas; la conquista militar de territorios ya habitados, con la consecuente matanza y sometimiento de enemigos… Son datos que se pueden buscar en cualquier biblioteca, y que animo a buscar a quien se sienta interesado (añadiré algo de bibliografía al respecto en un comentario). Esto es una simple enumeración de acontecimientos, sobre los cuales se puede tener una interpretación u otra.
¿Qué sucede en este contexto? Que a lo largo de la Edad Moderna fueron surgiendo otras potencias, que colonizaron otros territorios, como en el caso del Imperio Británico, de una forma más cruenta y salvaje; la mentalidad de la época, teniendo en cuenta, por ejemplo, que en la propia Europa existían unas condiciones sociales terriblemente duras que estaban normalizadas, y donde de hecho España era tal vez la potencia del momento más benevolente con el territorio conquistado; la existencia de civilizaciones autóctonas como el Imperio Azteca, donde se practicaban usos y rituales de varios tipos que eran bastante más violentos y crueles que los de los colonizadores; que también se dieron batallas de carácter hegemónico entre las distintas potencias, lo cual también tuvo su efecto sobre la población autóctona; que también hubo cierta convivencia en ciertos contextos y momentos; y otra tanda más de datos que también se pueden consultar (aunque no con tanta facilidad, por algún motivo, en España el estudio de este momento de la historia es más benevolente con respecto a otras potencias, como Gran Bretaña).
Adonde yo quiero ir a parar es a que si analizamos todo desde una postura etnocentrista lógicamente nos escandalizaremos, pero desde el relativismo cultural no tendremos ningún impedimento para verlo como algo normal en su momento. No obstante, ese no es el problema, lo cual a su vez es el motivo de que exista el punto tres.

3- Pese a ser redundante, lo anterior no es el problema. La fiesta nacional del 12 de octubre fue decretada en 1987, pero se celebra desde muchos años atrás. Es a partir de 1926 cuando se conoce como Día de la Hispanidad, sustituyéndose el anterior Día de la Raza Española. Tras la Guerra Civil, esta fecha tomó una simbología especial para el régimen, y en el mismo 1939 se vuelve a celebrar como Día de la Raza, para acabar manteniendo también ese otro nombre, propuesto por Ramiro de Maetzu. Por sí sola no es más que una de las festividades basadas en acontecimientos históricos que existen en todo el mundo, o al menos desde mi punto de vista no debería tener más importancia, obviando el interés intencionado del franquismo en dicha fecha.
No obstante, ha acabado por adquirir una serie de significados: en primer lugar, para la izquierda, como un día que debería ser considerado de vergüenza nacional por la connotación de dichos acontecimientos; y en segundo lugar para la derecha, como una reivindicación aún mayor de los símbolos nacionales ante la postura de la izquierda (me parece curioso que se les meta en la cabeza que para ser patriota hay que adorar la bandera, el himno, los símbolos y demás; pero luego se la suden las políticas sociales, las condiciones de las clases bajas de su propio país, la emigración ante la falta de oportunidades de muchos tipos y tantas otras cosas por las que debería preocuparse un buen patriota… pero qué se yo, solo soy un antiespañol más). Cuanto más enconada se vuelve esta rivalidad, más se pierde la perspectiva, y al final unos acaban cayendo en el etnocentrismo más salvaje y otros acaban llegando a vanagloriarse de los aspectos más negros de la historia (por poner un simple ejemplo sin sentimientos al respecto, es como la diferencia entre condenar el atraso que supuso la Edad Media con respecto a la Antigüedad Clásica en bastantes niveles y enorgullecerse de que sucediera esto).
En ambos casos al final se obvia la historia para acabar juzgando el pasado con los ojos del siglo XXI, lo cual da ganas de cortarse las venas a cualquier historiador. Los que se enorgullecen del Día de la Raza y acaban celebrando en tono de burla hechos históricos tales como masacres, epidemias, explotación, robos, invasiones y demás se retratan a sí mismos en muchos sentidos (al fin y al cabo no deja de ser rencor hacia los defensores de la otra postura); y los que se ciñen a “nada que celebrar” muchas veces acaban cayendo en un maniqueísmo que no les hace ningún favor.

Pero sí es cierto que no hay nada que celebrar, y no es por hitos de hace más de quinientos años, sino por su significado en la historia: por dar alas a Occidente para convertirse en los administradores del mundo, por ser la avanzadilla de una serie de acciones colonizadoras que se saldaron con múltiples barbaridades y que establecieron la idea de que hay ciertos lugares del mundo que simplemente les pertenecen, porque desde entonces no ha parado la explotación de dichos lugares, antes abiertamente y ahora desde las sombras, con el beneplácito del cuarto poder y los mercados.

Y, sobre todo, porque hay gente enorgulleciéndose de la idea de propiedad sobre lugares y personas que deberían ser libres.

lunes, 26 de septiembre de 2016

Metallica lanza Moth Into Flame


Se rumorea que el último disco bueno de Metallica desde 1996 data de las navidades pasadas, cuando Dave Mustaine les regaló una copia de Rust in Peace.

Y es por ese motivo que cada vez que Metallica saca nuevo material me acerco con miedo por varios motivos: El primero, una sensación de decepción precognitiva casi inevitable, una certeza de que no me va a gustar (o a terminar de gustar) lo que escuche, aunque en este caso tampoco es necesariamente malo, porque así no me llevo malas sorpresas. El segundo, el hecho de no poder evitar acudir de todas formas, bajo la luz de una esperanza incierta… y bueno, porque son Metallica, joder. Dado que siguen en activo, y pese a su bajón difuso a la hora de ser datado, siguen siendo los gigantes más altos de la escena (aunque ya más de uno los tome por molinos); la leyenda viva que consiguió que cualquier persona, por muy ajena al género que fuese, pudiera contestar sin temor a equivocarse con un “Metallica” a la pregunta “¿conoces algún grupo de metal?”.

Hoy, 26 de septiembre, sale a la luz el sencillo Moth Into Flame, que formará parte de su próximo disco, Hardwired… To Self-Destruct (Blackened Recordings), con el 18 de noviembre de este mismo año como fecha de lanzamiento; y, como siempre, hay muchas cosas que decir al respecto.

El sonido Metallica ya es una realidad tan palpable como el sonido Minneapolis. En este caso, mucha gente se refiere a ello como el resultado de la grabación limpia en equipos de altísima calidad, pero ese es solo un factor. La pulcritud del sonido lleva consigo un tempo y una entonación que les persigue desde el Black Album (1991), que han modulado a través de todas sus creaciones posteriores para conseguir explotar su soniquete característico, un aura que acompaña a sus canciones y que lo distingue del resto del thrash metal, haciendo que cualquier cosa suene a Metallica siempre y cuando lleve esa marca. Yo diría incluso que ese sonido Metallica no es ni más ni menos que Kirk Hammett haciendo ciertas líneas melódicas en los riffs.

Lo malo de esto es que esa marca de la casa se pega tanto a lo bueno como a lo malo.

Esta canción combina la síntesis de St. Anger (2003) y Master of Puppets (1986) que fue Death Magnetic (2008), como una mezcla de basura y oro, con riffs más monótonos y cercanos al HxC o incluso al stoner de ciertas canciones de Red Fang. Es un tema que te puede gustar si te gusta Metallica y obvias su trayectoria, es decir, si no lo comparas y te abstraes.

Creo que cualquier grupo emergente te firma algo como esto y lo compras, e incluso lo alabas, pero Metallica no es cualquier grupo emergente, y eso es un lastre muy difícil de acarrear.

Por mi parte, considero lógico que las bandas experimenten, evolucionen y enriquezcan los estilos que les dieron la fama con nuevas influencias (sobre todo una que lleva en activo tanto tiempo), pero es justo que se reconozca cuándo un giro musical es bueno o malo. En este caso, no es sino la consagración de lo que Metallica lleva haciendo ya casi una década: consolidar su sonido de marca y combinarlo con sus orígenes, lo cual no deja de ser respetable. Si bien a día de hoy existen grupos que realizan un thrash metal de mayor calidad (como Havoc, o incluso Toxic Holocaust), no viene mal acordarse de vez en cuando de quién se fabricó la corona, aunque sea por nostalgia… o porque siguen siendo Metallica, joder.

O tempora, o mores.

miércoles, 21 de septiembre de 2016

Renacido


No es necesario recibir y superar el ataque de un oso para tener una profunda experiencia vital, o eso se supone, porque si no casi nadie tendría nunca la posibilidad de pasar por eso.

A veces hace falta mucho menos.

Desde un punto de vista filosófico, el antropólogo americano Lewis Morgan habló en su obra Las Sociedades Primitivas de tres estadios de evolución social (salvajismo, barbarie y civilización), influyendo luego en Engels para desarrollar más el concepto de materialismo histórico, en busca de una interpretación de la evolución social alejada de esquemas burgueses.

Sin osos ni nada.

Por otro lado, la evolución del ser humano como ser social, más allá de conceptos sacados del darwinismo, se basa en cambios de paradigma debido a hechos a gran escala (guerras, revoluciones, invasiones y demás respuestas sosegadas); aunque hayamos acabado en una versión algo más siniestra y autocomplaciente de 1984.

En ambos casos significaría que estamos sujetos o bien al capricho de la evolución o, peor aún, a las consecuencias de cambios a gran escala. Seríamos ramas arrastradas por la corriente, sin capacidad de reacción o interferencia con el mundo; pinceladas húmedas en el lienzo de una rígida obra de David, simplemente esperando a secarnos y pasar a formar una parte imperceptible de un canon invariable.

Por eso mismo, comprender hasta dónde llega el control que ejerces sobre tu vida es una forma de renacer sin que te ataque un oso. Cada paso cuenta, y la dirección hacia la que lo das la decides tú.

Como dijo Clint Eastwood, hay dos tipos de personas, las que tienen un arma y las que cavan.

¿De qué tipo quieres ser tú?

miércoles, 7 de septiembre de 2016

Tópicos sobre el feminismo




Antes de ayer salía a la palestra una serie de tuits de una chica de dieciséis años que, en resumen, explicaba que no podía disfrutar de un rato tranquilo en una terraza con sus amigas sin que una piara de cerdos machitos la acosasen hasta el punto de perseguirla y buscarla por su barrio para saber dónde vivía. Hay voces (ya sabemos cuáles) críticas al respecto de esta historia, negando su veracidad, así que quiero empezar diciendo que el hecho de que ese acoso concreto fuese real o no es algo que le incumbe principalmente a la víctima, porque tú, que lo pones en duda, sabes de sobra que a ti no te afecta, y en lo más profundo de tu ser eres consciente de que unos hechos así pueden estar sucediendo ahora mismo perfectamente en cualquier parte del mundo, que son todo lo contrario a descabellados en la sociedad en la que vivimos.

Puede que haya hombres que no hayan aguantado hasta aquí sin tener convulsiones y un síndrome de Tourette con las palabras “denuncias falsas”, “hombres asesinados” o “feminazis”; pero para quienes lo hayan conseguido, paso a desarrollar, desde mi propia experiencia, una serie argumentos que pueden llegar a degradar a quien los emite, a quien los recibe y hasta a la mascota de su prima.

1- “Ni machismo, ni feminismo. Igualdad”

Tengo una amiga que reaccionó a esta frase con un “no me pienso molestar en hablar de feminismo con un tío que no se ha molestado ni en leer su definición en Wikipedia”. Y no me extraña. La propia RAE define el feminismo como “ideología que defiende que las mujeres deben tener los mismos derechos que los hombres”, lo cual no daría ni para empezar a tener una conversación sólida sobre el tema, pero joder, es que si hay gente que no es capaz ni de llegar a esto, ¿qué esperan? El caso es que, haciendo un resumen un poco menos escueto que el de la RAE, el feminismo es, además de un concepto ideológico, un movimiento social a través de unas formas de pensamiento que se cuestionan los motivos de la existencia de diferencias de género. El intelectual parisino François Poullain de La Barre (1647-1723), ya en 1673, en el texto “De la igualdad de sexos”, escribe:

“(…) Por un lado, la aseveración sobre la inferioridad de las mujeres, fundada en un prejuicio y en una tradición popular, es falsa. Por otra parte, encontraremos que ambos sexos son iguales. (…) Esto solo puede establecerse refutando tanto al vulgo como a casi todos los sabios.”

“Una vez establecido el principio de la igualdad con base en razones positivas, se explican los defectos que se atribuyen a las mujeres y se demuestra que son imaginarios o de poca monta, que provienen únicamente de la educación que han recibido, y que marcan en ellas ventajas considerables.”

Antes de seguir, si me vas a venir con “baia baia, pero si lo escribió un hombre”, te recuerdo que las mujeres no podían acceder a la educación humanista y eran vetadas de las universidades (entre otros preciosos derechos que trajo esa maravillosa etapa de transformación y progreso llamada Edad Moderna). El caso es que aquí empieza a desarrollarse este concepto en una primera ola, en la que tocaba plantearse cosas, lo cual, ahora sin sarcasmo que valga, ya era algo más fácil que hasta entonces. La llamada Ilustración, donde de momento prefiero no meterme, tuvo como efecto la aparición de una serie de pensamientos que hasta entonces no se habían desarrollado (que no tenido, no nos confundamos). De hecho existió una reacción a los postulados de Poullain de la Barre. Se empieza a desarrollar la idea del género como estructura social, defendiendo que el cerebro no opera de forma distinta en función de si es de un hombre o de una mujer (ke loko, no??¿). Sus postulados se convierten en objeto de desarrollo hasta empezar a formar una teoría sólida, basada en la filosofía cartesiana, que busca eliminar cualquier tipo de prejuicio para dar con cualquier idea que pueda ser tomada, sin asomo de duda, como verdad. No obstante, tenemos que esperar hasta 1792, cuando la autora británica Mary Wollstonecraft (1759-1797) saca a la luz su obra “Vindicación de los derechos de la mujer”, como respuesta a la decisión del político y eclesiástico Charles Maurice de Talleyrand de redactar un proyecto de educación que incluía a los niños, pero no a las niñas, en 1791. En esta obra, Wollstonecraft ya no se adapta al papel que tomó Poullain de la Barre, como teórico al respecto, sino que se lanza a un papel más activo, reclamando medidas aplicables para paliar la desigualdad de sexos existente, poniendo cara a una serie de enemigos de la mujer, que a lo largo de la historia se habían encargado de acentuar esas diferencias, haciendo de la degradación de la mujer una herramienta de poder. La cuestión es que la pionera del feminismo trataba en este libro de exponer una reclamación sólida y bien fundada: la igualdad. Paso a citar:

“Según la modificación presente de la sociedad, el placer es el asunto central de la vida de una mujer y, mientras continúe siendo así, poco puede esperarse de esos seres débiles. Heredada la soberanía de la belleza en descendencia directa del primer bello defecto de la naturaleza, para mantener su poder tienen que renunciar a los derechos naturales que el ejercicio de la razón les habría procurado y elegir ser reinas efímeras, en lugar de trabajar para obtener los sobrios placeres que nacen de la igualdad.”

“(…) Deseo honestamente ver cómo la distinción de los sexos se confunde en la sociedad. (…) Porque estoy completamente convencida de que esta distinción es el fundamento de la debilidad de carácter atribuida a la mujer, es la causa por la que se niega el entendimiento, mientras se adquieren dotes con cuidadoso esmero; y la misma causa hace que prefiera lo elegante a las virtudes cívicas.”

No voy a ir más allá de estos primeros pasos porque si no me va a quedar un tocho gigantesco, pero acabamos de ver, de una forma incluso esquemática, cómo se origina esta corriente ya en el siglo XVII, como reacción a una situación de alienación de la que se quería escapar, y eso solo hablando del concepto, y no de las circunstancias que motivan su aparición (que son tan viejas como la propia historia), y todavía hay gente que tiene los huevazos de reducir todo esto y muchísimo más a cinco palabras, cinco palabras que encima componen una expresión totalmente estúpida.

En fin, ni machismo ni feminismo. Raúl selección.

2- “Es que ven machismo en todas partes”

A lo mejor el problema es que no lo ves tú. Desde que el ser humano empezó a existir, ha pasado por un proceso evolutivo que también ha condicionado las estructuras sociales. Esto se basa en un comportamiento instintivo: hay que proteger a las hembras porque pueden tener hijos (todavía no se conocía la relación entre coito y embarazo). Esto es un comportamiento no del todo desconocido en la naturaleza, aunque en ningún caso tan acentuado. Teniendo en cuenta la esperanza de vida, lo prioritario en el ser humano era la supervivencia: al empezar a desarrollar estos automatismos, los seres más prescindibles se ocupaban de buscar alimento, y los más valiosos de tareas con una mortalidad más baja. El propio evolucionismo propone el cambio en los animales desde un antepasado común hasta sus condiciones actuales, basándose en elementos de especiación y extinción para generar una biodiversidad. En el contexto del ser humano, la evolución natural del macho, encargado de las tareas más arriesgadas, tendía a un aumento de la fuerza física. ¿Y qué ocurre si un ser más fuerte físicamente mantiene una mentalidad protectora con otro más débil físicamente? Fácil, acaba generando valores de autoridad. En el Neolítico se descubre esa relación entre sexo y embarazo, se empieza a gestar la formación de parejas con carácter reproductivo, y al ser los machos los encargados de las labores de caza, empiezan a expresar agresividad, fuerza y liderazgo como características deseables.

El resto es historia. Milenios de evolución en los que parece persistir el rastro instintivo, como una vaga justificación de la creciente autoridad del hombre sobre la mujer en la práctica totalidad de estructuras sociales, dando lugar a sistemas dominados por hombres.

Y esto se llama patriarcado.

En resumen, mientras que el patriarcado se refiere a todo sistema de organización que genera un desequilibrio de poder del hombre sobre la mujer; el machismo es la actitud, persistente e interiorizada, de superioridad sobre el género femenino.

Si bien varios autores, desde el propio Poullain de la Barre hasta la filósofa y autora Judith Butler, defienden la tesis del género como una construcción puramente sociocultural (esta última diferenciándolo del concepto de “sexo”); la existencia de un género dominante y otro género oprimido es algo muy tangible. Pero el problema más importante es la profunda raíz que esto tiene en todos nosotros. La publicidad, las industrias del entretenimiento, la estructura de los estados, prácticamente todo, ejerce una constante y asumida presión al respecto, haciendo a unos pocos hombres occidentales millonarios más ricos todavía a costa de, entre otras cosas, convertir a las mujeres en cosas que sirven para anunciar detergente o parir bebés. De una deformación han hecho un negocio la mar de rentable.

De ahí la descripción enunciada por diversas mujeres feministas: Hijos sanos del patriarcado.

Es importante escuchar a las mujeres, porque están expresando una realidad de la que precisamente no somos conscientes porque pensamos que "ven machismo en todas partes". Aunque lo cierto es que parece increíble que a día de hoy haya tantísima gente a la que hay que explicar que está mal tratar a otras personas como si fueran algo peor que personas. Creo que hasta un niño pequeño lo entendería sin problemas.

3- “Denuncias falsas”, “la justicia está de su parte”

Por suerte, a este tema no necesito dedicarle mucho tiempo. Quienes se quejan de este tipo de cosas, de “privilegios” que, según ellos, las mujeres tienen sobre los hombres, es que todavía no han entendido el concepto de patriarcado.

Lo aclararé con una pregunta: ¿A quién hay que agradecer que en todos los sistemas sociales a lo largo de la historia se haya reservado a las mujeres el papel de víctimas, de seres indefensos necesitados de protección? Sí, hay mujeres que son malas personas a veces, igual que hay hombres que son malas personas a veces, eso ya es un tema de comportamiento, una cuestión individual. Vamos, que la gilipollez no es algo que entienda de sexo, etnia, religión o grado de calvicie. Pero si esas mujeres en concreto cuentan con esas armas (aparte de que sigue siendo un caso minoritario, y más en comparación con la tremenda tasa de mortalidad de mujeres a causa de la violencia machista, solo por poner un ejemplo), no es ni más ni menos que por culpa del patriarcado.

¿U os creíais que esto solo afectaba a las mujeres? Lo siento, pero hombres y mujeres hemos acabado cumpliendo roles de género determinados por el patriarcado, y si bien las mujeres son las más perjudicadas con mucha diferencia por el machismo, a nosotros también nos salpica: nos convierte en seres que tienen unas expectativas marcadas por la sociedad y cuyo no cumplimiento nos hace caer en el “fracaso”, siendo considerados más o menos hombres que otros, nos hace a veces víctimas de nuestras propias trampas (como acabamos de ver), nos lleva a reírnos si conocemos algún caso de una mujer maltratando a un hombre (otra cosa que no entiendo, ¿qué mierda de argumento es ese? Claro que hay hombres asesinados por mujeres, aunque sean muy pocos en comparación con las mujeres asesinadas por hombres; pero, para empezar, si a alguien le importa, no es a vosotros, que los reducís a simples argumentos antifeministas, pero luego ridiculizáis a alguien que no es lo bastante “hombre” para no dejarse pegar por una mujer, por no sacar a relucir una "pluma hetero"; y para terminar, un hombre asesinado por una mujer sería en todo caso la víctima mortal de una agresión, a secas, no es una cuestión estructural, y la razón de su muerte no es "ser un hombre". Es totalmente absurdo hablar de particularidades ante cuestiones estructurales, así como hacer el #NotAllMen cada dos por tres).

4- “Son unas feminazis”, “están generando hembrismo”

No me quiero imaginar a alguien que sea tan tonto como para llegar a esta palabra y haya sido capaz de leer hasta aquí. Aunque me sorprende más que alguien que habla de “feminazis” sepa leer.

Esto se debe sobre todo a lo que comentaba antes sobre las profundas raíces del machismo en la sociedad, en nuestro subconsciente; ese “no sé qué” que nos hace tomarnos como un ataque personal cualquier ejemplo de machismo. Hay tres cosas que ya toca entender:

Lo primero, que todo lo que expresa autoridad del hombre sobre la mujer, sin ninguna razón que lo respalde, es machista. Por ejemplo, no es machismo si un juez condena a una mujer por atracar a punta de navaja a decenas de ancianos, porque sí hay una razón que lo respalde. Pero ellas sufren, tienen miedo de no poder ponerse lo que quieran por miedo a agresiones, de no poder caminar por ciertos sitios y a ciertas horas, de no saber las intenciones de quien quizá, en su cabeza, solo está soltando un simple cumplido. Tienen miedo de convertirse en víctimas, en sufrir penalidades y acabar convirtiéndose en fríos datos que se puedan manejar en un debate tonto mientras siguen siendo ninguneadas por un sistema, o ridiculizadas en la típica sitcom familiar en la que montan un drama porque la mujer del prota se pone a currar y gana más que él.

Lo segundo, todas las personas, sean del sexo que sean, tienen derecho a expresar su visión del mundo, y puede que esa visión del mundo no os guste, como a mí no me gusta ver a un tío hablar de feminazis, hombres asesinados, denuncias falsas, nos comen los rojos, inmigrantes fuera, casos aislados, si no queréis ser españoles iros de España y todas y cada una de las gilipolleces que se pueden llegar a oír a lo largo del día a lo largo y ancho de este maravilloso país. No hay un tren con destino a un gulag esperando por esa gente, ni miedo a que alguien tenga una opinión diferente, e incluso que le importe una mierda si esa opinión está justificada o si es así y punto porque natillas con galletas.

Lo tercero, el hembrismo no existe. Y cuando digo que no existe no me refiero a que no exista la palabra (que obviamente existe, aunque a lo mejor es porque os la habéis inventado y tal), sino a que no está desarrollada como corriente de pensamiento. Tal vez se pueda definir como una actitud individual de alguien que plantee la superioridad de las mujeres sobre los hombres, y me estoy pillando los dedos, porque por esa regla de tres también podríamos hablar de quinielismo para referirnos a la gente que hace quinielas. La cuestión es que, aún con esta concesión, el hembrismo (es que no me lo admite ni el corrector del Word, hasta el clip piensa que es una gilipollez) sería, en todo caso, una actitud aislada y que no constituye ningún aspecto estructural, porque no hay ninguna corriente o movimiento colectivo que plantee la superioridad de las mujeres sobre los hombres por ser hombres. No existe. Punto. 

5- Bonus track, esta vez para feministas, aliados y lo que sea: “Si eres hombre, no pintas nada aquí”

Como he dicho ya unas cuantas veces, las mujeres son, con muchísima diferencia, las principales víctimas del machismo, y aunque eso no quiere decir que no nos podamos solidarizar, lo cierto es que es a ellas a quienes corresponde encabezar esta lucha. De ahí el concepto “aliado”, porque no somos los protagonistas de esta peli y varias de ellas han querido que lo tengamos claro.

Dicho esto, hay matices que examinar: Si te dedicas a hablar de apropiación, y justificas tu punto de vista en que un hombre no puede ser feminista o aliado por ser hombre, tenemos que un blanco occidental no puede ser antirracista por no haber sufrido discriminación racial, que todo aquel que no haya vivido bajo el yugo de un estado fascista no puede ser antifascista, o que un antiespecista no puede serlo por no haber padecido nunca el maltrato animal. De aquí hay que sacar una conclusión: hay una diferencia muy clara entre DAR VOZ y SER LA VOZ. Tú puedes dar voz a los desamparados, a las mujeres, a las personas de otras etnias y países, y a miles de personas con problemas que no tienes. Lo que no puedes es erigirte en portavoz, ocupar un espacio que no te corresponde y no dar a esas personas la oportunidad de luchar por sus derechos.
No se puede buscar la igualdad ni de clase, ni de género, ni de raza, a partir de convertir unos principios en conceptos excluyentes, pero hay que saber medir un poco. Tenemos que saber medir un poco. No podemos ocupar espacios que no son nuestros, solo podemos apoyarlos.

Por último, ¿por qué hago esto? Simplemente porque me gustaría que cualquier detractor de cualquier tema se informase un poco antes de hablar a la ligera, porque me gusta pensar, desde mi punto de vista individual, que todos podemos hablar de todo, siempre y cuando nos ciñamos a lo que sabemos y no nos aventuremos a soltar la primera memez que se nos pase por la cabeza. Y, sobre todo, porque quería desahogarme, motivo por el que suelo escribir prácticamente todo lo que escribo. En ningún momento he pretendido hacer algo más que expresar mi visión de este tema, basándome en lo que he aprendido al respecto; y animo a los hombres que hayáis leído esto a investigar más si os estáis acercando al feminismo y os ha interesado esta entrada, ya que está dedicada a vosotros por una razón importante: es cierto, lo creáis o no, que tenemos una serie de privilegios inherentes al género masculino, y muy concretamente el de poder interesarnos por estos temas, empatizar, ayudar en su lucha y demás, y luego desvincularnos sin tener que enfrentarnos al enemigo que están combatiendo. Ellas no pueden hacer eso, porque aunque se tomen un respiro de su activismo o militancia, o incluso aunque no lo realicen, siguen siendo mujeres, y sufriendo el machismo en sus carnes. Un ejemplo: Nosotros podemos volver a casa a las tantas, solos, andando, borrachos, lo hemos hecho muchas veces sin que pase nada. Ellas ni se plantean esa opción. ESO es un privilegio del que no nos damos ni cuenta.

En fin, que ellas no están aquí para resolver nuestras dudas. Si queremos información, nos la tenemos que buscar nosotros, es lo justo.

P.D.: En el primer comentario añado la bibliografía utilizada en los primeros puntos, así como una serie de datos que me he dejado en el tintero (creo que es la entrada más larga de mi vida).

jueves, 1 de septiembre de 2016

Lavados de cara


El otro día hice algo que llevaba pensando hacer bastante tiempo.

Todo empezó hace ya siete años, cuando yo; un yo más joven, uno que pensaba que estudiar Derecho sería genial para poder entender el sistema y cambiarlo (es curioso, pero abunda la gente más o menos del rollo que quiere ser jurista), y cosas así; empezaba mi primera semana, no solo como estudiante universitario, sino también como alumno de Derecho, justo lo que quería. Fue una hostia limpia, sin atenuantes.

Creo que nunca he tardado menos en desilusionarme por algo y dedicarme a pintar el pupitre pensando en mis mierdas.

La verdad es que, siendo justo, todo me parecía bastante curioso: Había personajes de todos los tipos, un poco de gente maja, mecheros del PP, tacones de aguja resonando en la biblioteca, un montón de clasismo, peña del Opus… El caso es que empecé a escribir una especie de diario en el que, básicamente, me dedicaba a detallar las cosas más raras que me pasaban cada día. Llevaba un ritmo rápido, y un mes después ya tenía un texto de unas cien páginas de Word repleto de chorradas. Pero lo dejé. Se me quitaron las ganas de seguir con eso, y al cabo de más tiempo se me quitaron las ganas de todo. No soportaba a la mitad de la gente de por allí, y a la mayoría de la otra mitad ni siquiera la conocía, pero lo que veía no me gustaba una mierda. Pronto empecé a tener pesadillas sobre pasar el resto de mi existencia encerrado en un cubículo gris, tramitando a saber qué día tras día hasta que desapareciese cualquier deseo de vivir.

Parece mentira que haya pasado tan poco tiempo, la verdad.

Lo que importa es que no tardé en cambiar de carrera y conseguir que me volviera un poco la camisa al cuerpo, tanto que, cuando por 2010 encontré el enorme archivo con el diario de mi primer mes en Derecho, no me deprimí pensando en la mierda que me parecía todo por entonces, sino que me reí. Me gustó tanto que decidí aprovecharlo para escribir sobre una persona aparentemente normal, pero bastante jodida por dentro. Un estudiante de derecho. Uno que trabajase en algo que a mí siempre me hubiera gustado tener, como una tienda de discos, y que pareciera poseer las sencillas cosas que tal vez hubiesen hecho feliz a cualquier otro, pero no a él.

Así nació Diario de un dependiente, la novela y el blog. Me gustaba el personaje, y la música más todavía, así que decidí jugar a creérmelo un poco, y por eso monté este espacio.

Desde entonces hasta el otro día, esto se ha mantenido así, con un montón de placenteras divagaciones sobre gilipolleces que no tenían que ver con nada, pero también con música, mucha y de muchos tipos (y muy música). Vídeos, análisis de conciertos, videoclips, géneros… Incluso una estética relacionada con discos, y un logotipo bien chulo para estar hecho con el Paint. Me gustaba, pero llevaba tiempo pensando en cambiarlo por un motivo principal (aparte de porque me daba la gana): este sitio ya no es así. Ya no es solo eso. No es una pequeña ventana abierta al interior de un personaje inventado, ni un simple sitio en el que hablar de música en plan random y nada más. Este lugar tiene que contemplar muchas más cosas que Diario de un dependiente, y espero que yo también.

Además, es que me daba la gana, joder.

Por lo pronto, ya tengo una nueva novela terminada y corregida, a la espera de unos últimos detalles para su publicación. Con el paso del tiempo os iréis enterando de más cosas al respecto; pero de momento quiero regalaros algo.

Hasta nuevo aviso, en el enlace que pondré al final de esta entrada se podrá descargar de forma totalmente gratuita la versión revisada de mi novela Diario de un dependiente, en formato pdf, con nueva cubierta incluida.

Además, iré recordando periódicamente el enlace tanto en Twitter (hipervínculo con enlace a mi cuenta) como en Facebook (hipervínculo a la página de mi blog).

Por último, le he dado igual más bombo del que tiene, porque es un simple cambio de imagen y leve cambio de nombre (¿Por qué Diario de Mr. Rig? Pues porque es mi nombre de usuario, y ya está), así que quiero aclarar que no va a haber un cambio drástico en mis publicaciones. Yo sigo siendo quien escribe, así que el resultado poco va a variar, digo…

Por último, muchas gracias a todas las personas que me habéis acompañado desde 2011 en este blog, y espero que sigáis pululando por aquí. A quienes lleguéis de nuevas, tenéis mi más sincera bienvenida. Espero que disfrutéis tanto leyendo como yo escribiendo, por lo menos.

Y a quien no le guste…