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miércoles, 16 de marzo de 2011

Trámites legales


Hoy pensaba realizar una encuesta entre los seguidores del blog, pero, tras darme de bruces con cierto trámite legal obligatorio para todos los nacidos en este país, he decidido (o me he visto obligado) a que ese tema monopolice mi día.

El principio de esta historia se remonta al mes pasado, cuando, por cosas de la vida, perdí el DNI. Al día siguiente acudí a la comisaría para solicitar uno nuevo, pero estaba a tope, y además, me dijeron que pidiera cita. Al llegar a casa me metí en la página web y, tras unas largas instrucciones, de las cuales la mayoría solo pude hacer de milagro, debido a que no tenía el carnet de identidad delante, me enviaron al móvil la fecha de mi cita: ¡¡EL 16 DE MARZO!!

Frustrado, intento ir hasta en tres ocasiones distintas para ver si podía saltarme el protocolo, pero fue imposible. Las tres veces estaba hasta arriba, así que, en la última, después de darme unas palmaditas en la espalda, un municipal me dijo que no me iba a quedar más remedio que esperar.

Después de un mes sin DNI, acudo a comisaría, con, exactamente, dieciséis euros en el bolsillo. ¿Coincidencia? No creo. Llego y ¡sorpresa! Está vacío. Maldiciendo mi suerte, me siento en la primera mesa que pillo y la señorita que me atiende me pide dos fotos. Yo, previsor que soy, le doy dos fotografías que tenía de cuando eché la matrícula de la universidad, pero ¡sorpresa again! Me dice que no sirven, pero que no me preocupe, que enfrente hay un sitio donde, por un módico precio, me harán unas fotografías.

(Ahora sí) con las fotografías correctas, acudo de nuevo a la comisaría, la cual, como si de una provocación kármica se tratase, si creyera en esa mierda, seguía vacía. Me senté en la misma mesa, para joder, nada más, y le di las fotografías. Tras un tedioso “firme aquí”, “compruebe sus datos”, “ponga el dedo ahí”, me dieron el DNI.

Ahora, hagamos balance:

- Fotografías válidas: 5 € (precio aprox.)

- Compulsación del documento cuya pertenencia, para más inri, es obligatoria: 10 € (precio aprox.)

- Barra de pan en la tienda frente a mi casa: 0’50 € (precio aprox.)

Cuando, con cincuenta céntimos en el bolsillo, he llegado a casa, me he dado cuenta por enésima vez de que este Estado, al servicio burgués, encima nos cobra por tenernos archivaditos y controlados. 

En fin, mañana haré la encuesta.

domingo, 6 de marzo de 2011

Aplicación para tomar decisiones

En cierta ocasión, mi tío delegó en mí para que organizara las estanterías de la tienda, y, por mucho que me quejé, no cambió de opinión (es muy difícil escuchar quejas con los oídos tapados, gritando “¡LALALALALA!” y alejándose a todo correr). Incapaz de resolver por mí mismo el problema, tecleé en Google dos palabras al azar, y este enlace surgió ante mis perezosos ojos.

La bola mágica tiene una mecánica muy sencilla: escribes la pregunta, pulsas el botón y lees la respuesta. Gracias a eso pude finalizar el trabajo (aunque en el doble de tiempo que habría utilizado haciéndolo sin más).

¡Señora! ¿Dudas sobre su inminente fiesta de sociedad? ¿No sabe si es buena idea tener un escarceo sexual con ese atractivo aparcacoches? ¡No dude en utilizar esta maravilla! Puede elegir entre preguntárselo a la bola mágica o entregársela a su marido para que se entretenga mientras usted se tira al aparcacoches.

¡Caballero! ¿Problemas con esa quiniela? ¿Necesita un empujoncito que le ayude a decidirse? ¡La bola mágica inclinará la balanza a su favor! Y si no acierta, siempre puede culparla a ella en vez de pensar que es usted un gi(FALTA TEXTO, POR FAVOR, DISCULPEN LAS MOLESTIAS).

P.D.: Respecto a lo de la organización de la tienda. Cuando mi tío volvió para ver los resultados y se encontró “Bolero Mix 4”, “Grandes éxitos del qawwali” y un recopilatorio de los “Dying Fetus”, decidió que nunca más me dejaría al cargo de nada demasiado relevante… como veis, usé la bola mágica y todo salió a pedir de boca.