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sábado, 18 de octubre de 2014

Un pez llamado Azucena

El tema. El tema es lo que me mata.

Necesité un día tan anodino como un martes (y encima uno lluvioso y de otoño) para echar la vista atrás y darme cuenta de todo el tiempo que he dedicado a documentar resacas en el blog de montones de maneras distintas, y preguntarme si solo soy capaz de sentarme delante del ordenador para abrir una entrada cuando estoy hecho polvo por la noche anterior.

Hoy no va a ser el caso.

De hecho, elijo una canción de 1977, año del que podría sacar otra que me mantuviese en mis trece, como cualquiera del Never mind the bollocks... solo por poner un ejemplo, para prometerme a mi mismo que algo va a cambiar, que me voy a esforzar más, que no habrá tantas entradas en las que me ponga a escribir para no sentirme como un pez zarandeado dentro de una bolsa. Sin excusas. Como dijo Bowie, podemos ser héroes...


Pero esta noche salgo fijo.

martes, 3 de mayo de 2011

Efectivamente, no tengo palabra...


Recuerdo que, cuando era pequeño, los clásicos eran todo un acontecimiento. Dos rivales históricos (a veces más por causas políticas que por rivalidad deportiva en sí misma) se veían las caras y, a pesar de la tensión, procuraban ofrecer un espectáculo digno.

Este no es el Madrid del que mi padre (así como muchos otros aficionados merengues) se enamoró. Éste no es el Madrid del señorío, de la excelencia deportiva, de la dignidad.

Y no sé ya si la dureza de unos ha provocado la exageración de otros o no, ni si sigue habiendo intención de polemizar aún más la situación, de intentar empañar una victoria y dejar de lado el fútbol; pero lo que sí sé es que hoy, a las ocho y media, aficionados al fútbol de todas partes del mundo exigimos, de una vez, el partido que nos merecemos.

Y, pase lo que pase, yo no vuelvo a hablar de fútbol... o sí.