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domingo, 19 de mayo de 2013

¿Para qué sirve un domingo?

"Los lunes son el peor día de la semana.
Después de un domingo en el que te dedicas a descansar del sábado, a comer con tu familia mientras ves en silencio cómo tu abuela llena constantemente tu plato, o a lamentarte por lo que te espera cuando pase la noche, la primera señal de que el lunes va a ser un día horrible llega durante la noche del domingo, cuando eres incapaz de dormirte, pero te obligas a ir a la cama, porque sabes de sobra todo lo que te espera al día siguiente.
Y antes de que la luz del sol haga acto de presencia en las calles, una sinfonía de despertadores invade la ciudad. A veces pienso que cualquier transeúnte con buen oído, si lo deseara, podría cerrar los ojos y dejarse guiar por los timbres, como si fuese un murciélago.
Pero no todo lo que suena un lunes por la mañana son despertadores.
—¿Te quieres levantar de una vez? —Me suele gritar mi padre todas las mañanas desde la puerta de mi habitación. Su “amoroso” calificativo es síntoma de que ya he agotado el socorrido recurso de los cinco minutos.
—Sí, papá —contesté yo esta mañana, como de costumbre.
Hay quien tiene que lidiar —y lo hará para el resto de su vida— con el acostumbrado ring ring del despertador tradicional, mientras que otros suelen recurrir a la radio o a su canción favorita. La verdad es que esto último no te lo recomiendo para nada, porque con el tiempo puedes llegar a odiar esa canción que te saca de la cama una mañana tras otra. De todas formas, mi despertador, al igual que lo es todavía para algunos de mis compañeros de facultad, es mi padre. Estoy seguro de que mi cerebro es consciente de que a una hora tan temprana mi cuerpo solo obedece a su voz, e ignora de forma deliberada el sonido de la alarma del móvil. De hecho, siempre he pensado que el día que me independice tendré que grabar la voz de mi padre llamándome vago y cosas así para utilizarla como despertador.
A pesar de todo, hay algo tras el horror del principio de semana, algo semejante a una especie de justicia macabra. Un lunes por la mañana todos los malos pensamientos de cualquier parte se entrelazan en un odio común.
Una maravilla más del mundo desarrollado, suelo pensar a menudo.
Por horrible que me resulte tener que resistirla, un lunes me parece una tortura equitativa, quizás la única que existe. Semana a semana, desde el estudiante más perezoso hasta el obrero más sacrificado, desde el conserje de la facultad hasta el presidente de la empresa más puntera del país, tienen que apagar sus despertadores al mismo tiempo y, movidos por un primitivo impulso, pensar mierda de lunes."

Fragmento de "Diario de un dependiente".

martes, 29 de noviembre de 2011

"Diario de un dependiente" en "1 libro = 1 euro"




Hace unos días me enteraba de una noticia que llevaba ya tiempo esperando, y que me tiene bastante satisfecho: "Diario de un dependiente", de David Redondo Iglesias (también conocido como yo), ya es uno de los libros que cualquiera se puede descargar a cambio de un donativo a la ONG "Save the Children". Me habría gustado poder escribir esta noticia antes, pero no he podido por circunstancias personales que no vienen al caso.

Esta campaña, conocida como 1 libro = 1 euro, comenzó con el famoso escritor Juan Gómez-Jurado de una forma bastante curiosa. Con el paso de los meses, se ha hecho fuerte y ha recibido la colaboración de otros autores.

¿Quieres descargarte "Diario de un dependiente"? Pues ahora tienes una oportunidad de oro. Ayuda con un simple donativo y no solo podrás hacerte con mi novela, sino con cualquiera de las que ya hay publicadas (y las hay maravillosas, creedme).

miércoles, 15 de junio de 2011

"Diario de un dependiente", por David Redondo Iglesias


Buenas.

Habréis notado que últimamente me ausento más que un funcionario con sobredosis de días libres, pero esta vez (como todas) ha sido por un caso de fuerza mayor. Como los universitarios que frecuenten este blog sabrán, es (para mí ya ha pasado) época de exámenes, lo cual genera un estrés considerable. Demasiado como para poder actualizar...

Sin embargo, quiero regresar a mi rutina con una noticia que me congratula, si es que se dice así: acabo de publicar mi primera novela, "Diario de un dependiente". ¿Coincidencia? Pues va a ser que no.

Sinopsis:

"Mientras mis endebles y vacilantes pasos se dirigían a la tienda, pensé que me lo tenía merecido. Desde que mi tío, doce años atrás, decidió intentar establecerse como autónomo y montar una tienda de discos, aquel lugar me había fascinado, y no era para menos. Podía pasarme una tarde entera entre montañas de discos sin enterarme siquiera de cómo pasaba el tiempo.


Prácticamente me he criado entre canciones, desde que, a mis escasos seis años, mi tío me regaló mi primera cinta a escondidas de mis padres, el Are you experienced?, de The Jimi Hendrix Experience, con un par de temas de Black Sabbath al final de la cara B. Desde luego, si hubiera sabido que me pasaría toda mi edad laboral (al menos hasta la fecha) entre las paredes de esa dichosa tienda, me habría reservado un poco de mi embeleso infantil."

Reseña: 

“Diario de un dependiente” es una comedia cimentada sobre el gran drama propio de cada individuo: madurar. Su protagonista es un tipo egoísta, redicho y cabezota, un compendio de “virtudes” capaz de lo mejor (raro en él) y lo peor (esto ya es más habitual).

¿Era necesaria esta novela con los tiempos que corren? Ayposnusé, pero no voy a echarme atrás ahora. Todo lo contrario, apelo a vosotros para que, leido un primer capítulo que os entrego de buena fe, la adquiráis a un precio módico, teniendo en cuenta cómo está el mercado... ¡comprad, malditos!
Además, inauguro nueva página web (es un blog, pero prefiero vivir engañado). Allí iré poniendo, con cierta regularidad (poca) las novedades (pocas... o no, quién sabe) que vayan surgiendo.

Con respecto a este blog, nada que añadir. Seguiré al pie del cañón (no literalmente) día tras día.

En conclusión, que, de momento, los que queráis podéis leer gratis el primer capítulo y/o comprar la novela en la librería online de Art Gerüst, justo aquí. Al que la compre, que le aproveche, y al que no... pues también.