domingo, 27 de septiembre de 2015

La canción del veranito


Ha sido una espera larga, pero he vuelto a la blogosfera. No intenten desconectar sus routers, ahora nosotros controlamos su wifi (o el de tu vecino, si eres un rata de esos).

Si no he actualizado hasta ahora ha sido porque he estado ocupado con otro proyecto, en su momento hablaré del tema. De todas formas me alegra ver que el mundo sigue siendo una casa de locos.

Tal y como lo dejé.

La sucesión de noticias catastrofistas sigue al mismo ritmo, impidiendo que la gente se concentre en una sola (y cuando lo consigue solo lo hace para debatir, como los españolitos entrando en pánico con la simple mención de la palabra “refugiado", o el Toro de la Vega como alimento para contestatarios que solo quieren su minuto de foco).

A nadie le preocupa que vivamos en un bucle, en la bobina infinita de una peli de Costa-Gavras; pero estaremos a salvo mientras haya antisistemas luchando porque los diccionarios no sean machistas (parece que se la suda si el machista es un marido o un empresario) y cosas así.

En fin, en este valle de incertidumbre, en este prado de penas, en este Mordor en versión outlet, de lo único que puedo estar seguro es de que a este paso voy a tardar mucho menos en llegar a la entrada 300 de lo que pensaba.

Para todo lo demás...