lunes, 30 de marzo de 2015

Que no pasa nada


Mi mano dice cosas interesantes que han pasado en estos días:

1- Han cambiado la hora este fin de semana, con lo que las 2:00 de la madrugada del domingo pasaron a ser las 3:00.

Eso es todo.

Reconozco que no ha sido un gran mes, pero la mano no dice cosas que atrapan, circunstancias que te llevan como la corriente de un río cuando se acerca una catarata.

Pero había una vez un escorpión que recorría un camino por el bosque, hasta que se encontró con una charca que le impidió el paso. El escorpión, angustiado, miró a todas partes hasta toparse con una rana que clavaba sus ojos en él.
"Por favor, llévame en tu lomo y ayúdame a cruzar la charca", dijo el escorpión, pero la rana se negó.
"No, si lo hago me picarás y moriré".
El escorpión insistió.
"¿Por qué iba a hacer eso?", preguntó. "Si te picase mientras me ayudas a cruzar ambos nos ahogaríamos y moriríamos".
La rana, tras meditarlo, decidió ofrecer su espalda al escorpión. Sin embargo, apenas acababan de llegar a la mitad de la charca cuando este clavó su aguijón al anfibio.
"¿Por qué lo has hecho?" Pudo murmurar mientras se hundían. "Ahora moriremos los dos".
"Lo siento", respondió el escorpión, "está en mi naturaleza".

No puedes luchar contra lo que eres, y por eso termino con esta horrible canción de Tierra Santa, de su disco Apocalipsis (2004), que habla de Nerón, otro personaje que al parecer tampoco pudo conseguir la victoria en la batalla contra su propio ser.

lunes, 23 de marzo de 2015

Makoki (piezas sueltas)


La imagen puede acelerar las pulsaciones de más de una persona, pero el tipo de la foto no es más (ni menos) que Fernando Márquez "el Zurdo".

¿Quién es ese?

Para explicarlo ni siquiera sé a qué día tendría que remontarme, porque no tengo ni la más remota idea de cómo coño apareció la canción de hoy en mi vida. Solo puedo decir que un día me desperté conociendo su existencia, como el vestigio de un recuerdo que no llega y al que tampoco se le espera. 

Ni puta idea oiga.

Por eso mismo he decidido hacer un copia y pega de la explicación del vídeo en YouTube, que hace Manu Guinarte, al parecer un canal especialista en recopilar imágenes del pasado:

"En 1983, la discográfica "Nuevos Medios" lanzaba al mercado un EP de 4 canciones con portada en cartón duro de Gallardo & Mediavilla que, todo hay que decirlo, guardo como oro en paño. Nada menos que la intervención en POPGRAMA de Paraíso, la maravillosa y efímera aventura pop de Fernando Márquez El Zurdo. Por fin sonaban como siempre debieron sonar, y de eso se encargaría personalmente Carlos Tena, productor ocasional del grupo."

Así que hoy doy los buenos días al mundo con una de las piezas sueltas que existen en mi vida, tal vez no la más importante, pero puede que la más animada.

Aunque no sé por qué, algo me dice que es un recuerdo traumático.

sábado, 21 de marzo de 2015

Pressure drop


Se me acaba el mes y resulta que apenas he publicado.

Hace poco me dijeron una frase que quería compartir sobre cierto tipo de bloggers: Personas que terminan sacando una entrada para su blog de cada cosa que les pasa. En cierto modo es una verdad incuestionable, pero tiene muchas lecturas.

Por ejemplo, cada cosa que me pasa no es algo exclusivo de mi vida, sino que también han participado otras personas de un modo u otro. Cada cosa que me pasa tiene que ver con alguien, y nunca es solo fruto de mí mismo encerrado en la habitación y con la vista pegada a la pantalla. Pero existe una diferencia fundamental entre que te suceda algo y hacer que algo suceda, por lo que puede que un día acabes preguntándote cuál de esos dos tipos de persona quieres ser.

Hoy es el cumpleaños del conocido aquí como PSY, y bien podría ser el protagonista de una buena parte de esta semana en el blog, porque le pasan cosas, y porque hace que pasen cosas, y porque es uno de mis mejores amigos y estoy orgulloso por cada anécdota que tengamos en común.

Y como no tengo ni la más remota idea de qué música le gusta en realidad, pongo el Pressure drop, del genial directo de los Toots, muy recomendable si quieres un desahogo y un plus de ánimo para el día tan largo que te espera.

viernes, 20 de marzo de 2015

Vaya semanita


Adjunto imagen de Leni Riefenstahl, talentosa directora de cine alemana que se autoestigmatizó de por vida y echó su carrera por la borda al poner su arte al servicio de los nazis, porque dirigió El triunfo de la voluntad, y me apetecía hacer un juego de palabras súper obvio con lo que quiero contarte.

Al grano.

Esta semana he aprendido dos lecciones que no voy a poder desaprender en mucho tiempo. La primera, que cuando confías en la gente, de un modo u otro la gente te responde. La segunda, que todo esfuerzo siempre conduce a algún sitio, no es inocuo.

¿Por qué digo esto? Porque parece que hayan pasado meses desde este mismo lunes, y a través de todos estos días he pasado por cada estado físico y mental que se ha cruzado en mi camino, una montaña rusa que no cabría en dos parques de atracciones juntos. Este es uno de esos momentos en los que te puedes permitir parar y preguntarte hacia dónde te ha llevado todo eso.

Aunque no sé qué responder, sí que tengo una noticia que sirve de ejemplo: Este 30 de Abril participaré en el encuentro de bloggers de la Feria del Libro de Valladolid. Después de tantas entradas, parones, párrafos y etiquetas, es una noticia que todavía no he terminado de digerir del todo, pero con el paso de los días iré dando más detalles al respecto.

Prometo volver antes de que acabe la semana con algo interesante que contar, pero mientras tanto dejo aquí esta canción del cantautor canadiense A. C. Newman,, el single de su disco de 2009, Get Guilty, y de tono entre melancólico y optimista: Prophets.

domingo, 15 de marzo de 2015

Empecé una novela

Hoy tengo una entrada atípica para lo que venía haciendo últimamente. La verdad es que por diversos motivos personales puede que baje el ritmo de actualizaciones (justo ahora que estaba en racha), y es que el bueno de (por motivos de privacidad omitiré su nombre y lo llamaré...) YO está un poco liado para mantener el ritmo, pero lo que sí puedo hacer es enseñaros esto:

Más o menos antes del último verano me vi bien de tiempo para darle caña a una novela, con la que llegué bastante lejos, pero que he tenido que dejar aparcada una vez más al empezar el curso (y otras cosas). Hoy tengo muchas ganas de retomarla, pero tampoco tengo tiempo, así que el motivo por el que hoy actualizo es doble: por un lado, te enseño el prólogo para ver qué te parece; por otro lado, me doy un aliciente para ponerme a ello esta misma tarde.

¿Todo listo? Pues que pases un buen domingo.


1.

Ya no hace sol.
Al otro lado de la ventana el cielo está cubierto de nubes blancas, de esas que a veces miras fijamente para buscar formas. En la calle el aire ya no corre tan caliente, como diciendo a quien se resista a aceptarlo que el verano ya ha terminado.
Llevo un par de horas encerrado en mi habitación, tumbado sobre la cama y repasando cada detalle con la mirada. Tengo la sensación de que todo sigue igual que antes, pero al mismo tiempo todo es distinto. Si lo piensas bien son cosas sin mucha importancia, como el trozo de unas sábanas que no recuerdo haber visto nunca y que asoma por un lado bajo el edredón, o un desconchón nuevo en el sitio en el que el pomo de la puerta del armario roza la pared… pero hacen que me sienta confuso, como si estuviera fuera de lugar o algo así.
Jaime me pidió que intentara escribir algo. Dijo que me serviría para aclarar mis ideas.
Y también me contó una historia.

—Imagina que estás en medio del océano, de pie sobre un montón de tierra tan pequeño que no cabe nadie más. Ves que el agua te rodea por completo, hasta más allá de donde te alcanza la vista. Notas cómo el oleaje te acaricia los pies, y cómo la resaca arrastra consigo tantos granos de arena como puede.
Luego hizo una pausa. A Jaime le gusta mucho hacer esas cosas. Creo que le hace sentirse como si fuera Lex Luthor a punto de explicar su plan para dominar el mundo o cualquier cosa por el estilo.
—No puedes dar un solo paso —siguió—. Si trataras de caminar, no tendrías nada sobre lo que apoyarte y te hundirías. Piensas en salir de allí nadando, pero sabes que no podrías hacerlo, que es demasiada distancia para ti —volvió a callar unos segundos, mirándome desde detrás de sus gafas de pasta negra—. Así que haces lo único que te queda por hacer: esperar. Mantienes la calma y esperas hasta que baje la marea, y ese pequeño montículo en el que antes no cabía nadie más crezca y se convierta en un lugar seguro del que puedas salir por tu propio pie.

Imagino que estoy en medio del océano, de pie sobre un montón de tierra tan pequeño que no cabe nadie más, y creo que entiendo lo que Jaime quería decir.
A veces hay momentos en los que simplemente no puedes hacer nada, porque si lo hicieras el suelo que pisas se desharía. Es una calma hueca, una envoltura frágil que puede romperse en cualquier momento.
Tal vez por eso intenté suicidarme.

domingo, 8 de marzo de 2015

Cara a cara con el horror


Quiso la casualidad que ayer tardase demasiado en encontrar a la persona con la que había quedado.

Me explico: Una hermosa y casadera amiga, a la que llamaremos Edith Piaf por mantener su anonimato, me habló el jueves de quedar para el sábado, todo normal y corriente, sin rollitos raros ni droga canibal ni nada de eso. Pero llega el sábado y Rien de rien. Me dice que cuando llegue al centro me escribe el sitio al que va, y yo que llamo cuando llegue, pero llamo y no contesta. Íbamos dos amigos (que en principio eramos tres, pero uno nos abandonó por una película... ya podía ser buena), y entre llamada y llamada parábamos en algún sitio.

Ya de madrugada, por puro azar nuevamente, pudimos establecer contacto con Edith Piaf (y no a través de una ouija), que nos mandó a una plaza en la que supuestamente estaba, pero no había nadie cuando llegamos. Fue constatarlo y empezar a sonar mi móvil. Nuevos actores aparecían en el escenario de la vida, o algo así... diremos (privacidad y tal y eso) que nos llamaron Manolo Kabezabolo, Katy Perry y Joan Jett, que venían de un concierto, y la cosa fue más o menos como sigue (dramatización):

- ¿Diga?
- Cerveza, centro, ya.

Después de dar vueltas durante horas, por fin pasaba algo concreto (y tan concreto), y a aquellas alturas la verdad es que pensaba que nunca me encontraría ya con la llamada gorrión de París, así que acepté. De camino al bar, en una calle adyacente, cuál será mi sorpresa que me encuentro a la señorita Edith Piaf sentada en un bordillo.

¿Casualidad? No lo dudo.

Yo, que soy muy de cumplir con mis compromisos, no tuve más remedio que despedirme de mi querida Edith y marchar en pos de mi destino (una buena resaca hoy). Llegamos al bar en el que habíamos quedado con la tropa más rara del mundo (pronto), y entonces las fuerzas del azar volvieron a manifestarse de una forma asombrosa.

Pido disculpas de antemano si lo que voy a decir aquí resulta demasiado ofensivo, pero es que si no te lo digo reviento.

En primer lugar, hace aparición en la sala la mujer (o no, todavía hay dudas) más horrorosa que he visto en mi vida. No me gusta ser cruel con estas cosas, pero es que parecía la viva imagen de una bruja mala de Disney. Esa especie de Quique San Francisco hardcoreta llegó hasta nuestro lado y se quitó un largo abrigo de cuero, dejando ver una especie de triquini (también de cuero) con muchos pinchos, que dejaba ver más carne de la que cualquiera desearía contemplar. Aquel ser del averno despedía un halo de terror mezclado con sudor y bocata de jijas, y no hacía más que recordarme a ese capítulo de Los Simpson en el que dicen aquello de "si te afecta es porque eres humano".

Y magicamente, justo en ese instante empezó a sonar la canción con la que me despido. Ruego que le prestes especial atención al ultimo minuto y pienses en lo que acabo de decir justo en el párrafo anterior.

¿Casualidad? ¿Tú qué crees?

sábado, 7 de marzo de 2015

La gran mentira


No sé si me estoy volviendo depresivo o deprimente. Supongo que tendría que consultarlo.

A veces te metes prisa para trazar rumbos nuevos, porque no te gusta lo que ves desde tu perspectiva actual. O lo que oyes. A veces intentas encontrar sonidos distintos por puro hartazgo, y acabas donde estabas y preguntándote por qué empezaste a buscar. Si le pasó a Paul McCartney, ¿por qué no te iba a pasar a ti?

Hoy solamente quería compartir este tema de los andaluces Minority Of One, que arrancaron en 2011 con un estilo que se pasea entre el hardcore melódico y el skate punk, y en 2014 lanzaron Glory Days, un gran disco que se puede conseguir aquí.

The Big Lie va sobre fronteras, sobre la gente que de verdad se la juega para trazar un rumbo nuevo, arriesgando su vida y más por cruzar una línea en un mapa bajo la luz emitida por la promesa de una oportunidad.

La gran mentira es pensar que somos tan distintos.