sábado, 29 de noviembre de 2014

I believe (when I fall in love it will be forever)


En 1955, se estrenó "La noche del cazador", dirigida por el hasta aquel momento célebre actor Charles Laughton. Con un reparto estelarizado por Robert Mitchum y Shelley Winters, basada en la novela de David Grubb, e inspirada a partes iguales en los primeros pasos del cine americano y la estética del expresionismo alemán.

Fue un auténtico fracaso.

De hecho, la hostia fue tan monumental que Charles Laughton decidió no volver a ponerse jamás detrás de una cámara. Sin embargo, con el paso de los años la película fue ganando peso y consideración, hasta llegar a considerarse hoy en día una obra maestra incontestable.

Tal vez sea mejor fiarse del instinto que de ideas externas. O tal vez sea mejor no precipitarse antes de sacar una conclusión. O tal vez esto manifieste un cambio en la opinión pública con el paso de los años, significando que hay cosas que no aparecen en el mejor lugar y momento.

O tal vez haya mil conclusiones posibles. A veces algo tarda en aparecer, pero eso no significa que no exista, sino que no se ve claramente. Requiere mirar con más atención, o tomarse más tiempo para hacerlo.

Por eso mismo he decidido hacerte caso y dedicarte esta entrada. A veces me meto un poco contigo, y me agobio si te pasas todo el día pendiente, pero eso no significa que no me importes, ni que no vaya a estar ahí cuando necesites algo. Y aunque sigues estando igual de loca, poco a poco te has ido colando entre la gente importante, la que valoro de verdad.

Cosita.

Y para que veas que ya somos supercolegas del infierno te voy a dedicar mi canción favorita de esta semana. En estos días he desgastado tanto este tema del Talking Book de 1972 que el Stevie Wonder de la imagen del vídeo se ha vuelto blanco. No obstante, la canción sigue siendo preciosa, y formó parte de un exitazo sin importar la etnia ni la procedencia de ninguno de los seguidores que auparon el álbum a un puesto privilegiado entre los mejores de la historia de la música.

miércoles, 26 de noviembre de 2014

Let's get it on


Un poco al hilo de lo que comenté ayer, a Marvin Gaye se lo cargó su padre.

A pesar de estar regresando a sus buenos años, ciertas adicciones le obligaron a aislarse en casa de sus padres. Allí se reencontró con su agria relación con Marvin sr., un rígido predicador. Varias discusiones le pusieron sobre el disparadero (nunca mejor dicho... bueno, casi), hasta que una en particular, el 1 de Abril de 1984, terminó con el músico siendo abatido a tiros por su propio padre.

Al parecer fue en defensa propia.

¿Es un alegato a favor del mito de Edipo? ¿O al menos de una parte concreta? No lo sé, supuestamente tienes que acabar con tu padre para afirmarte como hombre, aunque es un rollo más metafórico. De hecho es tan metafórico que ni siquiera "tu padre" tiene por qué significar "tu padre" realmente. Raro, ¿no? Digamos que para crecer tienes que eliminar figuras opresivas y, claro está, evitar que te vuelen la cabeza con una pistola.

Es más, morir a manos de un lunático es el secreto a voces del sueño americano, aunque otro día hablaré de eso.

La cuestión es que tal vez sea demasiado obvio poner este tema, single de su exitosísimo Let's Get It On, de 1973, pero me da igual, es una pasada, así que se convierte en mi canción de madrugar de esta semana.

Buenos días.

martes, 25 de noviembre de 2014

Think


Quiso la casualidad que ayer no actualizase con este tema de Aretha Franklin, perteneciente a Aretha Now, de 1968. Me dio la vena filosófica y decidí guardarme este as en la manga para otro día.

Y resulta que hoy es el Día Internacional contra la Violencia de Género.

Si bien este tema habla de la búsqueda de una mujer de la libertad y respeto que merece, pasan años y la cosa sigue sin avanzar tanto. Es más, me da que solo hay avances de cara a la galería, con medidas sociales que a veces incluso parecen arbitrarias; y muchas otras simplemente populistas.

Pero la cosa no mejora de puertas para adentro, donde se manifiesta el verdadero ser de cada uno. Y la prueba es que exista un Día Internacional contra la Violencia de Género. Todos los días deberían ser el Día Internacional contra la Violencia de Género, y contra la Pobreza, y contra el Cáncer. Un puto día son las migajas que dedica cualquiera para limpiar la conciencia con un simple pensamiento, y luego volver a concentrarse en las miserias de su propio día a día, ajeno a los muchos gritos que no oye nadie, o a humillaciones, desprecios y vejaciones, sin importar el sexo de la víctima y el de quien realiza las agresiones.

¿Qué mejor día que hoy para desear que no haya más días como hoy?

lunes, 24 de noviembre de 2014

Oh! Sweet Nuthin'


"Y si tú quisieras morir ahora, oh Zaratustra: mira, también sabemos cómo te hablarías entonces a ti mismo, ¡mas tus animales te ruegan que no mueras todavía!
Hablarías sin temblar, antes bien dando un aliviador suspiro de bienaventuranza: ¡pues una gran pesadez y un gran sofoco se te quitarían de encima a ti, el más paciente de todos los hombres!
Ahora muero y desaparezco, dirías, y dentro de un instante seré nada. Las almas son tan mortales como los cuerpos.
Pero el nudo de las causas, en el cual yo estoy entrelazado, retorna, ¡él me creará de nuevo! Yo mismo formo parte de las causas del eterno retorno.
Vendré otra vez, con este sol, con esta tierra, con este águila, con esta serpiente, no a una vida nueva o a una vida mejor o a una vida semejante: vendré eternamente de nuevo a esta misma e idéntica vida, en lo más grande y también en lo más pequeño, para enseñar de nuevo el eterno retorno de todas las cosas, para decir de nuevo la palabra del gran mediodía de la tierra y de los hombres, para volver a anunciar el superhombre a los hombres."

Friedrich Nietzsche, Así habló Zaratustra.

domingo, 23 de noviembre de 2014

La Estanquera de Saigón


Hoy toca hablar del lanzamiento del nuevo disco de Los Chikos del Maíz, La Estanquera de Saigón, para cuya primera promo, por algún motivo, utilizaron el Paint it black de los Rolling Stones en vez de un tema suyo.

Pero después de una larga espera (un amigo parecía al borde del berrinche de niño de preescolar), el segundo disco de Los Chikos del Maíz (segundo álbum de estudio después de Pasión de Talibanes, intercalados ambos con un montón de grabaciones de sencillos, colaboraciones y demás) llegará mañana a las tiendas en formato de disco/libro, con catorce temas plagados de colaboraciones, a saber: 

El grupo madrileño de rapcore, o rapmetal si lo prefieres, e incluso metalcore en algunos momentos, Habeas Corpus (La estanquera de Saigón); el también rapero valenciano Zoo (Vacaciones en Suiza); Evaristo Páramos, a.k.a. el cantante de La Polla que luego hizo Gatillazo (Putas y maricones); Jerry Coke y Charlie efe (Los cuatro fantásticos); el sevillano Shotta (No gods, no masters, no hipsters); Laura, que sinceramente no sé quién es (Paraisos artificiales); o Sen-K, vocalista de La Raíz (Defensa de la alegría).

¿Qué esperar de este disco? Supongo que lo de siempre. Un rap político ágil y mordaz, plagado de referencias culturales (mi parte favorita), aunque a veces pequen (en especial el Nega) de caer en lo que ellos mismos critican (discográficas, el típico ego de MC...). Incluso puede parecer que sus letras acaben cayendo en unos cuantos lugares comunes. Sin embargo, si te olvidas un poco de analizarlo con lupa y te lo tomas como música en vez de como un discurso político, podrás disfrutar de las canciones de estos valencianos (en especial del Nega; de hecho creo que Toni era bastante más rápido en Miedo y Asco en Valencia, y ha quedado un poco en segundo plano al lado del talento de su compañero).

Y como para los que sigan a Los Chikos del Maíz el tema Tú al gulag y yo a California estará ya más que sobado, aquí dejo la canción homónima del disco, junto a Habeas Corpus (a M.A.R.S. se le ha ido definitivamente la mano con el Ducados).

sábado, 15 de noviembre de 2014

Bonfire


El estrés es complicado.

Es uno de esos males del primer mundo, o al menos lo son su definición y su enfoque. Una fuerza secundaria que al mismo tiempo te levanta de la cama y lucha por mantenerte en ella. Se mete en tu estómago y pasa el día haciendo de bomba de vacío cada vez que piensas que no te va a dar tiempo a hacer algo para lo que tienes un plazo, que no va a ser un buen curso, que tu trabajo es demasiado opresivo, o que no deberías estar en casa esperando a que alguien te llame para ofrecerte cualquier mierda, que tendrías que hacer un curso de algo o yo qué coño sé.

Si todos componemos nuestro mundo a través de juicios de valor para dibujar los contornos de lo que queremos ver, algo que evitamos es concretar los propios. Al menos directamente. ¿Alguien se pregunta a diario "y yo cómo soy"? Pero algo que sí hacemos es echarnos mierda de refilón. Hacer algo por un temor subconsciente a no hacer nada y sentirte inútil, o dejar algo de lado por no considerarlo lo bastante digno de tu atención.

Dar un montón de rodeos para evitar la pregunta que te quieres hacer y a la que no te atreves a contestar porque tal vez siginficaría que tú, con todo lo que eres, has sido y puedes llegar a ser; con todas tus espectativas, manías y placeres, en realidad cabes dentro de un simple puñado de frases.

Tal vez ahí, en la incapacidad de aceptarse, nazca el estrés.

Y muchos males del primer mundo.


El tema es Bonfire, del EP Rage Valley de los australianos Knife Party (formada por los ex Pendulum Rob Swire y Gareth McGrillen). Perfecto para quitarse el estrés de la semana.

jueves, 13 de noviembre de 2014

Deliverance


Toca día largo.

Por eso mismo he elegido esta canción del álbum homónimo de Opeth, ya que en sus trece minutazos de duración hay cabida para todo. Es un auténtico catálogo musical, uno de los mejores de los muchos que ha compuesto la banda de Mikael Âkerfeldt (de quien ya hablé en Storm Corrosion).

Pero no se trata solo de "día largo, canción larga". A lo mejor me ha dado la semana metafísica, pero estoy siendo especialmente consciente de algo: Cuando tienes que enfrentarte a un gran periodo de tiempo de lo que sea, puedes llegar a no ver nada más que la perspectiva de que ese momento termine, con todos y cada uno de sus interminables minutos alejándose para no volver más. Pero cuando llega ese instante, puedes notar todo el tiempo que ha pasado y las cosas que van a ser distintas después, o las que ya no volverán a ser igual.

Así que "día largo, canción larga" adquiere una nueva dimensión. Si escuchas Deliverance pensando en el minuto exacto en el que termina, tal vez te pierdas todo lo que lleva dentro.

En cualquier caso, buenos días...

miércoles, 12 de noviembre de 2014

Baby please don't go


¿Habéis oído eso de que las mejores noches son las que no planeas? Bueno, hay quien podría estar en desacuerdo. Se puede planear realmente bien, pero sí es cierto que muchas veces las expectativas, demasiado ceñidas a ideas concretas, se van por la borda ante la menor variación.

Sin embargo, todos conocemos esa sensación resacosa pero alegre de haber quedado la tarde anterior "para tomar una y ya" que se acabó complicando, casi como si anunciar de antemano la pretensión de establecer fronteras fuese una maldición (o bendición) por sí misma.

El 22 de Noviembre de 1981, a los asistentes al Checkerboard Lounge de Chicago probablemente les pasó por la cabeza algo parecido.

Los Rolling Stones, en medio de una gira por America (¿la anunciarían como la de despedida ya?), caen en Chicago y aprovechan la visita para dejarse caer por el local de Buddy Guy y ver en directo a Muddy Waters. El legendario bluesman, al ver a Jagger, Richards y Wood entre el público, prácticamente interrumpe su Baby please don't go para hacer que ellos (junto a Ian Stewart, ya fallecido teclista del grupo), suban con él para dar un épico concierto para todos los presentes.

Y antes de irme a empezar un día que no tiene pinta de ser muy parecido a esto, os dejo el momento clave.

Besis.

domingo, 9 de noviembre de 2014

Backseat confidential


Antes de nada, tengo que decir que le debo a Savoy Truffle, de My Kingdom for a Melody, el haber dado con este tema, señal de que siempre hay algo nuevo por escuchar hasta donde menos te lo esperas.

En 1997, como tributo a Bon Scott, sale a la luz Bonfire, un box set con un porrón de material. Incluía versiones de temas conocidos, directos, entrevistas, y alguna que otra novedad inesperada. Y ahí es donde entra en juego Backseat Confidential.

Grabada durante las sesiones de Highway to Hell, esta canción fue descartada, aunque no del todo, ya que su riff principal y prácticamente toda su estructura fueron utilizados para dar vida a Beating around the bush, y todo para acabar viendo la luz en su forma original diecisiete años después del fallecimiento del cantante, como un muy postrero monumento sonoro que demuestra que hay gente empeñada en dar guerra hasta después de muerta.

Y al final me gusta más esta y todo.

sábado, 8 de noviembre de 2014

Liam Gallagher delante del micro


¿Lo habéis visto? Se coloca como para ponerse en cuclillas, echa la panza hacia delante, se cruza de brazos detrás y levanta la cabeza en busca del micro como si fuese un suricato herido.

A lo mejor por eso tiene tanta mala hostia. Seguro que tiene la espalda hecha un cristo después de tanto tiempo haciendo la pose.

Pero el tema lleva implícita otra lectura: Liam Gallagher hace difícil algo que es tan sencillo como ponerse de pie delante de un micrófono. Por extraño que parezca, esto (al menos en su momento) daba como resultado que hacía fácil algo tan difícil como ponerse delante de un micro y cantar bien, lo que daría lugar a esa frase endosada a Maquiavelo sobre que el fin justifica los medios (para los poco avispados, la cita es "el fin justifica los medios").

Pero yo creo que es simple suerte. A veces optas por una carambola de normas que dificultan algo aparentemente sencillo y das con la tecla que querías pulsar, pero eso no significa nada. Además, no hay mucha honestidad en ello. Una persona incapaz de reunir el aplomo necesario para dirigirle a otra la palabra cuando están cara a cara no puede pretender en la distancia ser su supercolega (del infierno), y ahí no hay doble check azul que valga para echarle la culpa. Un estudiante que no es capaz de estudiar más de cinco minutos seguidos no puede pretender sacar matrícula de honor tras matrícula de honor. Y un músico no puede pretender llenar estadios sin saber ni lo que es un acorde.

Y aunque haya quien sí pueda, al final no dura mucho.

De todas formas no fue el caso de Oasis, aunque para mostrar lo que quería decir al principio del todo, aquí dejo este Supersonic, interpretado en su directo en Wembley del año 2000.

viernes, 7 de noviembre de 2014

Far beyond the sun


Soy profesor de guitarra.

Bueno jóvenes, pues resulta que hace ya un tiempo (y con esto quiero decir unos añitos), publiqué un anuncio en internet ofreciéndome como profesor de guitarra, y hace escasos días me llamaron para dar clases a un chico. Al principio pensé que era una broma, hasta que vi que la cosa se ponía seria.

Y es por eso que hoy pongo este tema, perteneciente al Rising Force (1984), del virtuoso Yngwie J. Malmsteen, que marea solo de oirlo.

Sin más que decir (aún asimilando mi recién adquirida condición de ser humano útil), disfrutemos tod@s:

martes, 4 de noviembre de 2014

Dead souls


 Definitivamente me puse malo. 

Oyes hablar de ese tipo de cosas, pero nunca crees que algo así pueda pasar realmente... ¿Cambiar el tiempo? ¿Con lo bueno que hace?

Pero el lado bueno es que puedo pasarme toda la tarde envuelto en una manta, pegado al radiador y escuchando toda la música que quiera entre tos y tos.

Y hoy empiezo por esta paranoica canción de Joy Division, que al parecer no les dio tiempo a meter en un disco (quedó como la cara B de otro sencillo) antes del suicidio de Ian Curtis, el 18 de Mayo de 1980. Mucha gente piensa en Love will tear us apart cuando sale el nombre del grupo, entre otras cosas mencionada como el tema que inspira la aparición del rock gótico, pero yo hoy pongo Dead souls por varias razones:

1- Me gusta más.

2- Estoy malo, y eso ya es lo bastante triste. Además una letra basada en la visión de almas condenadas llamando al malogrado frontman me resulta más acorde con el áspero sonido del aire al escapar de mi garganta. Es jodidamente fantasmal.

3- El que quiera encontrar en temas de amor malgorado tintes tétricos y góticos se puede ir a ver una peli de Tim Burton, porque no hay que olvidar que las raíces musicales de Joy Division están en el punk.

sábado, 1 de noviembre de 2014

Cinco canciones aterradoras


Me sumo al rollo Halloween con una nueva lista, aunque la imagen es prácticamente el 75% de motivación para escribir esta entrada:

-The call of Ktulu, de Metallica: Cerrando el Ride the Lightning, esta composición atribuida sobre todo a Mustaine y Cliff Burton tiene el mérito de ser la primera instrumental de Metallica. ¿Por qué aterradora? Pues básicamente por estar inspirada en esa historia de Lovecraft sobre un simpático y entrañable calamar, La llamada de Cthulhu, por la cual el ya fallecido bajista sentía admiración.

-Lucretia (My reflection), de Kreator: Cuando me regalaron el Voices of Transgression, las palabras que me dijeron al respecto es "seguro que te gusta, es muy oscuro". Y la verdad es que la sola idea ya me ganó. De hecho, es esta la versión que propongo en lugar de la original, de los Sisters of Mercy, ojo al dato, una banda de rock gótico.

-Capriccio nº 2, de Niccolò Paganini: Si según los Simpson en el pasado la gente se asustaba con más facilidad, esto no hubiese acojonado ni a Edgar Alan Poe. Sin embargo, Paganini, uno de los mayores virtuosos de la historia de la música, está envuelto en una de esas leyendas populares que aseguran que el diablo le otorgó ese talento a cambio de su alma, al más puro estilo Diablo Robot de Futurama. De hecho, incluso parece ser que el propio violinista permitió que se extendiera el rumor. Ahora ponte a escuchar el capricho e imagínate a un violinista sin rostro al final del pasillo. ¿Acojona? Pues eso.

-Me and the devil blues, de Robert Johnson: Siguiendo con lo de vender el alma al diablo, otro cliente por lo visto fue este guitarrista de aura legendaria, que intercambió talento para el blues por alma en un cruce entre las autopistas 61 y 49, allá por Misisipi. De hecho escojo esta canción por pura convicción de que esa y no otra sería la BSO de un hipotético infierno, con un calor abrasador y un montón de moscas pululando.

-Tubular Bells, de Mike Oldfield: No podía faltar ni de coña, y tal vez sea la única canción de las cinco que podría dar miedo realmente. El exitazo de este primer disco de Mike Oldfield en 1973 sirvió para incrustar su soniquete en la película El Exorcista, aunque también habría encajado como anillo al dedo para alguna cinta lisérgica del rollo Enter the Void, porque vamos...

Y hasta aquí la lista, aunque ayer hubiera encajado mejor, ahora que lo pienso... 

En fin, sed buenos.