miércoles, 19 de octubre de 2011

Fernando Sánchez Dragó no entiende el 15-M


Debe de ser que, para él, las de 15 son maduritas.

Hecho el chiste fácil, aclararé que el "ilustre" personaje se despachó a gusto en un artículo de opinión de "El Mundo", en el que tildó a los indignados de "llorones malcriados", los comparó con los totalitarismos fascistas europeos y, de propina, dedicó unas cuantas lindezas a Stéphane Hessel (uno de los redactores de la Declaración Universal de Derechos Humanos), Eduard Punset (eminente científico-político y divulgador científico), Paulo Coelho (dramaturgo no muy apreciado por la crítica, pero ocupante de un sillón en la Academia Brasileña de las Letras) y Jorge Bucay (escritor argentino, también graduado en medicina).

No diré nada al respecto de su opinión. Sí lo haré sobre su forma de emitirla: es triste que se formen tendencias literarias en torno a personajes que lo único que hacen para merecerlo es montar un cirio de vez en cuando para atraer a una marea de, parafraseando al propio Dragó, pre fascistas (aunque incluso añadiría a fascistas y hasta a post fascistas). ¿Debería pensar en hacer yo lo mismo?

En fin, suerte con sus cifras de ventas, señor Sánchez Dragó.

domingo, 16 de octubre de 2011

Lo admito, me gusta el rock alternativo


No llevo gafas de pasta, pero me gusta el rock alternativo. Tengo cintas (¡cintas!) de Oasis, Blur y Radiohead. Creo en The Mars Volta, e incluso en My Morning Jacket. Me gustaría ir al FIB Heineken y no solo por mantener relaciones sexuales con veraneantes alcoholizadas. ¡Voy a clase con bandolera en vez de con mochila y no porque sea pijo!

Me gusta el rock alternativo, y, teniendo en cuenta la canción que he puesto arriba, tengo mis momentos ñoños de vez en cuando. Aun así, el hecho de que me gusten estas cosas no me define, pero sí que lo hace un poco más el hecho de que sea el único de mi grupo de amigos con estos gustos.

Precisamente por eso escribo esto, para solidarizarme con todos aquellos miembros de un grupo de amigos que consiguen que los demás componentes de su grupo se queden en sus casas cuando le toca a él escoger película, o al que no dejan acercarse a la música en una fiesta, al que no dejan nunca escoger bar, o incluso al que miran raro cuando se pone a hablar de ciertas aficiones.

En todos los grupos hay un "alternativo", pero a ese tio hay que quererlo, al igual que se quiere al borracho, al broncas, al monotemático o al "spice pija". Al fin y al cabo, ¿quién va a estar ahí cuando alguno de los miembros del grupo quiera criticar a alguno de los antes mencionados?

sábado, 15 de octubre de 2011

Decálogo del buen dependiente


(A modo de prólogo: estos consejos están destinados a orientar a dependientes de tiendas de productos de ocio, pero son extrapolables a la labor de cualquier dependiente... si no todos, casi todos.)

1- El orden de los productos de la tienda no tiene por qué ser lógico. Existe un millón de formas de volver loco al cliente, ya sea colocando las cosas en relación al grado de simpatía que sientas por ellas, o a lo bonito o feo que resulte su aspecto. Al hacer esto, el cliente se verá obligado a danzar por las estanterías como si hubiese desembarcado en otra dimensión, haciendo ver a la gente de fuera que la tienda tiene actividad.

2- Marcar los productos es fácil cuando se hace con pistola. Además, distraerse con ella es divertido, y puede dar la impresión de que haces algo productivo.

3- Cuando un cliente te pida algo que está en el almacén, no es necesario que se lo traigas a toda prisa. No conviene forzar la máquina y acabar sepultado por una avalancha de cajas. Los viajes al almacén son un buen pretexto para estirar las piernas y descansar.

4- El cliente siempre tiene la razón, es decir, el cliente NUNCA tiene la razón. El cliente está perdido y necesita del dependiente para que le oriente y le ayude a decidirse a comprar lo que quiere (o lo que no hay forma de conseguir que nadie se lleve).

5- Comprar muchas veces puede responder al intento de recuperar autoestima perdida, así que abre bien los ojos y que no se te escapen los depresivos.

6- Los pedidos siempre llegan tarde, demasiado tarde como para que al cliente le convenga esperar. Si algo va a tardar veinte días en llegar, lo mejor es decirle al cliente que van a tardar diez, y cuando al cabo de diez días regrese, decirle que tus distribuidores han metido la pata y que harán falta diez días más. El cliente se encabronará, pero acabará esperando. Si la espera se divide en hitos, es mucho más llevadera.

7- Aunque no lo parezca, el trabajo del dependiente es intelectual. Cada venta es una intrincada partida de ajedrez entre vendedor y cliente. ¿Qué quiero decir con esto? Que no dejes que te cohíba sentarte tranquilamente a engordar.

8- Habla por teléfono. La jornada laboral es muy larga, y los clientes no suelen ser tan maleducados como para cortar tu conversación. Una llamada a tus colegas no solo puede salirte gratis, sino que también puede significar un cómodo descanso. Si algún cliente es lo suficiente maleducado como para interrumpirte, puedes decirle que se largue. No es bueno tener un ambiente hostil en el trabajo.

9- Si estás cerrando, estás cerrando, así que no entra ni Dios. ¿Acaso en el banco te perdonan cuotas aunque pretendas pagarlas al día siguiente?

10- Por último, y quizá más importante, tus conocimientos siempre SON superiores a los del cliente. Si no fuera así, el cliente serías tú, así que no pierdas ocasión de demostrarlo. Y cuanto más humillante lo hagas, mejor.

viernes, 14 de octubre de 2011

Escribir: novelas tipo "diario"


La imagen nos muestra a Bukowski pimplando en plena retransmisión, lo cual no tiene demasiado que ver con el tema de la entrada, pero me ha gustado tanto que he decidido utilizarla. Además, ya se sabe el lema que constituye uno de los clichés más habituales de la figura del escritor (tópico precisamente nacido del también padre del realismo sucio): "in vino veritas".

Centrándonos en el tema que nos ocupa, he notado que una cantidad nada desdeñable de mis lectores está constituida por escritores de muy diversas características. Algunos, como Bartolomé Juan Guasch, incluso ya cuentan con algún trabajo en el mercado (en este caso, "El borracho inconsolable", novela que seguramente agradará a más de un seguidor del estilo narrativo antes mencionado). Otros centran su talento en blogs francamente brillantes. Debido a esto, he decidido utilizar mi experiencia mi muy breve experiencia para diseccionar una idea que alguno de ellos quizá puede estar pensando en llevar a cabo: la creación de una novela de tipo diario.

Gran cantidad de autores, como el célebre Eduardo Mendoza con "Sin noticias de Gurb", o Manel Loureiro, que trajo de la mano el reciente "boom" llamado "Apocalipsis Z", han probado con éxito este estilo. A un nivel mucho más modesto que ambos (a no ser que mientras escribo esto haya vendido un millón de ejemplares de golpe), yo mismo he probado suerte con "Diario de un dependiente". ¿Pero en qué consiste una novela de tipo diario?

Muy sencillo: se trata de un relato contado desde la única perspectiva del protagonista de la historia, que narra la historia prácticamente al mismo tiempo que va sucediendo. Estas características suelen dotar a la novela de un estilo rápido, directo y agradable para el lector. Sin embargo, también tienen varios inconvenientes, entre ellos:

1- En primer lugar, estas narraciones centran una buena parte de su peso en la acción, por lo que los escritores amigos de la literatura más descriptiva deberán andar con mil ojos para no desdeñar otros aspectos en demasía. Las mejores novelas/diario tienen en común, entre otras cosas, una trama sin fisuras.

2- El día da para lo que da, así que los capítulos deben tener un tamaño y una capacidad razonables. Al ser novelas que normalmente se leen con más rapidez, el lector necesita más tiempo para respirar en ciertos momentos.

3- El protagonista de la novela, al ser el narrador, va a ser por definición más profundo que el resto. Esto no quiere decir que el resto de personajes vayan a ser sí o sí más planos, sino que va a ser necesario esforzarse un poco más en que no lo sean, ya que estos van a ser vistos a través de los ojos del protagonista. ¡Ojo! Si los demás personajes no tienen cuerpo, al lector no le quedará más remedio que aceptar el criterio del narrador, pero si el personaje principal es demasiado perfecto, esto también sucederá. En el equilibrio está la respuesta.

4- Por último, y a mi modo de ver más importante, una novela de tipo diario acarrea un gran lastre: el destino final del narrador. Este problema es más típico de novelas con una temática que implique un peligro para el protagonista. Por ejemplo, en una novela romántica de las de chico-conoce-chica no existiría el problema de saber si el chico se queda con la chica de antemano (a no ser que el autor no haya preparado la acción demasiado bien), pero si se tratase de una trama en la que el narrador tiene que enfrentarse a unos terroristas que intentan matarlo, la altura de la novela a la que se encuentre el lector y las páginas que queden determinarán si el personaje sigue vivo o no a la hora de enfrentarse a una situación en la que peligre su vida. Si quedan páginas y solo hay un narrador, significará que este sigue vivo, al menos hasta que deje de escribir.

En conclusión, tenemos que enfrentarnos a dificultades como que la trama falle, que los capítulos se alarguen más de la cuenta o que los personajes no sean creíbles, las cuales tampoco son exclusivas de este modo de escribir; además de a la posibilidad de que la novela pierda emoción al resultar obvio el destino del protagonista hasta el final. Por supuesto, estos no son problemas sin solución. De hecho, tienen varias, y podría decirse que la forma en la que cada autor se enfrente a dichos problemas ayudará mucho a definir la historia que se está contando.

Así que, si estáis escribiendo una novela con estas características, recordad que todos los estilos poseen sus propias dificultades, así que no deis la historia por acabada mientras os falten páginas, y no dejéis de explotar vuestra creatividad en ningún momento.

Este consejo ha sido patrocinado por... es coña, pero espero que os haya servido de ayuda.

jueves, 6 de octubre de 2011

Las tres búsquedas más raras


El otro día, durante un viaje a las estadísticas del blog, eché un vistazo a las palabras clave que había introducido la gente en sus motores de búsqueda para encontrar "Diario de un dependiente". ¿El resultado? La cara de idiota que se me quedó y este ranking de las tres búsquedas más raras que hayan conducido hasta este santo lugar:

3- Culos coca cola. 
No sé qué llevó al usuario en cuestión a teclear esta combinación de palabras, pero algo me hace pensar en la famosa imagen que le aporta a "la chispa de la vida" todo su significado: ¡hágase la satisfacción al deseo de mi lector!

2- La señora más gorda del mundo bebiendo coca-cola.
El morboso artífice de esta búsqueda se va a quedar con las ganas de verla realizada, porque lo he intentado, pero solo he encontrado señoras gordas o coca colas, pero no las dos cosas juntas. No obstante, me gustaría conocerle...

1- Monos con culos rosas en zoo.
Lo más sorprendente de esta búsqueda no está en su contenido tanto como en su repetición, ya que se ha producido, con idéntico resultado (desembocar en este blog) ¡¡HASTA CINCO VECES!! ¿En qué coño estaban pensando? De todas formas, hoy me siento solidario, así que ayudaré a afinar esta búsqueda que tan obnubilados tiene a los visitantes fortuitos y diré que los "monos con culos rosas" son mandriles. Buena suerte.

No me queda mucho que decir después de haber visto esto, solo dar las gracias a Google por haberme tenido en cuenta (WTF???) y esperar a que lleguen nuevos genios.