jueves, 28 de julio de 2011

La crítica: ese gran desconocido


Cuando salió el "Led Zeppelin III", ya sabéis de qué grupo, la crítica se cebó. Se trataba de un disco con dos partes, en el que la primera estaba compuesta por temas de su estilo habitual, y la segunda por canciones más melódicas y folk, lo cual les acercaba un paso más a la frontera que les separaba del heavy metal.

Los críticos, entre ellos los de la revista "Rolling Stone", pusieron el disco a parir, criticando con saña su giro acústico, e incluso llegando a catalogarlo de "ruido sin sentido".

Cuando, con el tiempo, "Led Zeppelin III" se convirtió en uno de los discos más valorados por parte del público, la crítica fue cambiando de opinión, y las palabras "ruido sin sentido" acabaron sustituidas por "uno de sus mejores trabajos".

Es más, la propia "Rolling Stone" retiró todas las críticas negativas que se habían publicado en la revista sobre dicho álbum, y no dudaron en subirse al carro de uno de los grupos que hoy en día se consideran leyenda.

Este es solo uno de los ejemplos de una ley no escrita que se ha ido haciendo más fuerte según pasaba el tiempo: no te tomes demasiado en serio a la crítica. Si quieres ver una película, leer un libro, ir a un restaurante o escuchar un disco, no hay nada de malo en informarse, pero no dejes que las opiniones de los demás te impidan utilizar tu propio criterio. Ya sabes lo que se dice: cada persona es un mundo.

miércoles, 27 de julio de 2011

Re-construction: cuando las cosas no salen como hemos planeado



Hace tan solo unos días, estaba a punto de publicar aquí una lista (que me reservo para más adelante), pero, después de tener toda la parrafada escrita, cuando pulsé el botón de "Publicar entrada", se borró todo salvo el título.

Esta anécdota no es más que una chorrada, pero incluso a mí mismo me sorprendió la forma en la que reaccioné. Sin gastar ni un segundo en lamentarme, borré lo que quedaba la entrada anterior, escogí un nuevo título y me puse a escribir esto (que también se borró, pero tampoco me afectó demasiado).

No es un ejemplo muy complejo, ni muy importante, pero sí bastante claro: todos tendemos a pensar que una situación es un fracaso cuando no sale como habíamos esperado que saliera, y no tenemos en cuenta una regla que se da casi sin excepción: las cosas nunca salen exactamente como pensábamos.

En lugar de mantener la calma y buscar soluciones, lo más habitual es tomarse unos instantes para vomitar un poco de ira y auto compasión. Sabemos que no es lo correcto, pero nos da igual. Estamos obsesionados con el control hasta grados absurdos.

Todos tenemos que saber capear el temporal, porque eso nos hace ser más optimistas, porque no es sano que intentemos abarcar más de lo que podemos, porque es importante aprender a ser conformistas con las cosas que no podemos cambiar... aunque, ¿cuáles son las cosas que podemos cambiar y cuáles las que no?

miércoles, 20 de julio de 2011

¿Pero esta chapuza quién se la ha hecho, señora?


Esa imagen que contempláis atónitos es solo un ejemplo de la plaga más molesta que asola estos tiempos modernos. Miréis donde miréis, la chapuza, o "benitada", en honor al personaje del ya confirmado como cineasta talentoso Carlos Iglesias, está ahí.

¿Se trata de una manifestación de la clase obrera para hacer saber a los poderosos que ellos siguen siendo la base del pueblo? ¿Si lo anterior es cierto, no sería más lógico hacer esas chapuzas en la Zarzuela y no en las casas de todo hijo de vecino? ¿Es acaso una especie de seña de identidad? ¿Se reconocen unos operarios a otros por la clase de chapuza con la que se encuentran? ("¡Anda, un lavabo en el que el agua caliente sale girando el grifo del agua fría y viceversa! ¡Por aquí ha pasado la cuadrilla de Romero!") Y, lo más importante: en caso de ser cierto todo lo anterior, ¿por esos motivos tan absurdos tengo yo que estar en mi propia casa con el pijama arremangado porque el agua me llega por los tobillos?

Sí, lo habéis adivinado, estoy de obras en casa. Si sobrevivo a mañana, y si no he utilizado el ordenador para destrozar el cráneo a algún peón incompetente, os contaré el resto de la película. Mientras tanto, meditad sobre la suerte que tenéis de no estar pasando por este calvario ahora mismo... ¡Ay, la tómbola de la vida!

martes, 19 de julio de 2011

¡Zas! En toda la boca


Corrían los años cincuenta y, mientras España vivía una "pequeña" oleada de represión, los EE.UU. de la caza de brujas disfrutaban de una serie de televisión llamada "The Honeymooners", comedia en la que el popular humorista (más bien allí) Jackie Gleason interpretaba a Ralph Kramden, un obeso conductor de autobuses que constantemente trataba de hacer planes para enriquecerse con facilidad.

El gag más recurrente de esta serie consistía en la reacción del personaje de Gleason cuando sus planes colisionaban con la sensatez de Alice, su mujer (interpretada por Audrey Meadows), y el único personaje con cerebro de la ficción, y este, furioso, bramaba "uno de estos días, Alice, uno de estos días... ¡Zas! En toda la boca." o "¡Zas! Directa a la luna".

Esta pequeña muestra de entrañable sadismo misógino entretuvo a toda una generación que se crió pensando que el comunismo era una peligrosa organización terrorista, y que derribar a los negros con el poderoso chorro de una manguera acoplada a una boca de incendios era algo de lo más divertido, lo cual hace que el tipo que dijo aquello de "cualquier tiempo pasado fue mejor" se merezca un empalamiento en la Plaza de Colón en plan "viejos tiempos", ya que tanto le gusta ese rollo.

Bueno, que me desvío. El caso es que, hace menos de diez años, a Seth MacFarlane se le ocurrió rescatar y redefinir esta coletilla. El descojono fue general.

Apenas pasó mucho tiempo hasta que "¡Zas! En toda la boca" se convirtiese en una coletilla cuyo significado podía variar entre "¡toma golpe!" y "¡lo siento, la próxima vez te avisaré!", pasando por el ya habitual "'¡has quedado como el culo!".

Y ahora que parece que los chistes y las coletillas vuelven a estar de moda, ¿cuál será la próxima gracieta que rescatemos de la noche de los tiempos? ¿El famoso "hioputa" de Chiquito? ¿Algún chascarrillo sobre maricones y gangosos tan del gusto de Arévalo? ¿Volverá a cundir el pánico cada vez que el cuñado de turno se levante de la mesa a la hora de los postres?

Solo el tiempo lo dirá.

viernes, 15 de julio de 2011

Un meme, por lo visto...


Sacado del blog de Grincrispi:

-El último libro que he leído: Más bien releído. El impagable “El club de la lucha”, de Chuck Palahniuk.

-El libro que cambió mi forma de pensar: “1984”, de George Orwell.

-El último libro que me hizo reir: Todos, al fin y al cabo, acaban teniendo sus puntos. El último de Aznar fue todo un descojono.

-Un libro prestado que no me han devuelto: Jamás me dejaría robar un libro.

-Un libro que volvería a leer: Cualquiera, llegado el caso.

-Un libro para regalar a ciegas: No sé, depende de la ciega, y de si tiene edición en braille.

-Un libro que me sorprendió para bien: “La conjura de los necios”, de John Kennedy Toole. Me lo compré hace mucho y lo empecé a leer con entusiasmo, pero al llegar a la mitad me pareció insoportable. Pensaba que no iba de nada en concreto, así que lo dejé aparcado. Un par de años después (hace dos, casualmente) lo intenté de nuevo, y desde entonces lo tengo en un altar.

-Un libro que robé: La Constitución española de la biblioteca me venía muy bien para Derecho, así que no me lo pensé dos veces.

-Un libro que encontré perdido: No se ha dado el caso.

-El autor del que tengo más libros: Pues os va a parecer raro, pero ahora mismo no sé si tengo más de Delibes o de J. K. Rowling.

-Un libro valioso: ¿Un Quijote escrito con la sangre de Cervantes?

-Un libro que prohibiría: Prohibir ninguno, pero evitarlo a toda costa, “El manantial”, de Ayn Rand. Es tan “meinkampfiano”…

-Un libro que llevo tiempo queriendo leer: La segunda parte de “Tormenta de espadas”, pero es que no me animo.

-El próximo libro que voy a leer: Sin duda alguna, la segunda parte de “Tormenta de espadas” ;)

jueves, 14 de julio de 2011

Cumpleaños: la frontera que separa un regalo de un castigo


Hoy, queridos usuarios, cumplo 21 años. 

En un principio, pensé que no iba a poder actualizar, pero, entre el barullo de llamadas y mensajes típico de este día, he encontrado tiempo para sentarme frente al ordenador y vomitar estas líneas bajo la atenta mirada de Gizmo. Al fin y al cabo, ¿qué mejor ejemplo de regalos que más valdría no recibir jamás que una de estas criaturas?

La regla de oro de un cumpleaños, o de cualquier fiesta en la que sea habitual recibir algún obsequio, es que siempre vamos a recibir algo que:
A- Jamás necesitaremos.
B- Jamás utilizaríamos en nuestro sano juicio.
C- Ni nos hace falta ni lo querríamos llegado el caso.

En más de una ocasión, se trata de regalos hechos por gente que te conoce lo suficiente como para hacerte un regalo, pero no tanto como para saber qué regalarte. ¿Cuál es el resultado habitual? Un cenicero con un rastafari de arcilla y un problema menos para cuando llegue el momento en el que nos encontremos en la tesitura del emisor (no os engañéis: por mucho que intentéis evitarlo, ese momento llegará).

Sin embargo, y lo más raro de todo este asunto, es que la mayoría de las veces este tipo de regalos; como en la propia Gremlins, del popularizador del estilo "Burton-pre-Planeta-de-los-Simios/Raimi-pre-Spiderman/Jackson-pre-Criaturas-Celestiales" Joe Dante; provienen de alguien tan cercano que el propio hecho de haber recibido semejante lo-que-sea soprende más que el objeto en sí.

Pongo como ejemplo a mi primo, que puedo decir sin temor a equivocarme que conoce todo mi fondo de armario (que ni es tan extenso como el de Paris Hilton ni tan reducido como el de Barragán), e incluso que compartimos cierta afinidad al vestir. Pues va el tio (es decir, primo) y me regala unos pantalones de pitillo, prenda que no he utilizado en mi vida, ni siquiera en mi etapa "puro heavy metal".

La pregunta que os hacéis todos, y estáis esperando que yo mencione, es esta: ¿cómo reaccionar a semejante "zas, en toda la boca"? Pues solo hay dos opciones:
1- Asumir que entre tú y tu familiar/amistad/pareja hay la suficiente confianza como para que puedas ser tú mismo y decir sin miedo a represalias que el regalo no te gusta, pero que agradeces su intención, ya que en el fondo lo más importante es el detalle que ha tenido esa persona de, aunque solo sea por un efímero instante en su vida, hacer algo por tí con la única pretensión de hacerte feliz. Esta opción, sorpresas de la vida, está en desuso.

2- Poner la mejor cara que puedas y rezar para que el ticket esté en la bolsa. Logicamente, esta es la más utilizada, porque sí, tú te llevas un regalo de mierda, ¿pero te imaginas la cara de satisfacción que pondrás cuando le entregues a esa misma persona, por decir algo, un disco de los Pitufos?

miércoles, 13 de julio de 2011

I'm back, bitches!


¡Al fin soy libre! Ahora que he terminado con todas mis tareas pendientes tengo todo el verano libre, y, por supuesto, tengo una lista de tareas pendientes para esta época tan maravillosa (solo si estás en una playa paradisiaca). Eso sí, son el tipo de cosas de las que nadie se acuerda hasta que llega el último día y acaba tocando hacerlo todo deprisa y corriendo. "Ir a una playa nudista, hacer senderismo, ir a un festival de música..."

Viendo la lista de "pendientes", lo más probable es que acabe dando paseos en pelotas por el FIB Heineken; pero de momento no me preocupa, el sol brilla en el horizonte (metafóricamente hablando. En realidad está el cielo lleno de nubes).

¿Y vosotros? ¿Qué planes tenéis para el verano?

jueves, 7 de julio de 2011

Exámenes


He conseguido sacar tiempo para hacer esta actualización, en la que os informo que la sequía actualizadora se prolongará, como mínimo, hasta el lunes de la semana que viene. Será entonces cuando os diga si sigo entero, si me ha entrado una crisis nerviosa o si he decidido tirarme a las vías del tren. Hasta entonces, un saludo.

domingo, 3 de julio de 2011

Encefalograma plano


No lo digo solo por la resaca del domingo, sino también por el tipo de fauna que uno encuentra por ahí los sábados.

Están los que beben hasta vomitar, los que se ríen de los primeros, los que a los cinco minutos de salir de casa se amargan y se pasan la noche mirando con desprecio a los demás, los que se beben cuatro copas y se pasan el resto de la noche buscando bronca, los que se beben cuatro copas y se pasan el resto de la noche buscando un lugar donde meterla, las que se beben cuatro copas y se pasan el resto de la noche buscando un lugar donde haya alguien que se la meta, los típicos canis que se pasan la noche mendigando un par de bofetadas...

Uno no puede evitar preguntarse "¿en qué lugar encajo yo?". En mi caso, supongo que si me acordara no me lo preguntaría.

"La noche es la mitad de la vida, y la mejor mitad."

Goethe.